Mucho dará que hablar la entrada de Llull

Una semana después de comenzar el Eurobasket y más de un mes después de que se concentrara la selección la dura realidad nos convence de que este equipo no dispone de un base de garantías.

 

Ricky tiene dieciocho años y cuando hay que defender y correr puede competir con cualquiera. En estático ya es otra cuestión y aunque Scariolo le considera su primera opción no se fía de su presencia en el tramo final de un partido igualado tan importante como el de Turquía.

 

Desde su última lesión grave de rodilla y su regreso de Estados Unidos, Raúl López nunca ha vuelto a ser un jugador superior por mucho que la prensa cercana y el "panmadridismo" lo vitoreen constantemente.

 

Un extraordinario jugador mermado por sus problemas físicos y preso a veces de la desconfianza. A Pepu se lo intentaron imponer en la selección y posteriormente ha sido un fijo pese a que al Real Madrid ahora no le vale en el proyecto Messina.

 

A Cabezas lo llevan como tercer base y si no fuera así no lo llevarían.

 

Yo alabo la valentía de Marc Gasol a la finalización del partido. No es tanto lo que dijo como lo que deja entrever. Tiene razón en su razonamiento, si se va a fallar el último tiro que lo falle Pau. O Rudy o Navarro en segundas opciones. Pero no es de recibo decidir como se decidió.

 

Ni que Llull esté en pista en una circunstancia así. Scariolo quiso ser el protagonista de esta victoria y se marcó un farol que le salió mal y le dejó en evidencia.

 

Esta es una selección tritura-entrenadores que ha llegado a este Eurobasket con toda la presión sobre el presidente de la Federación, Pepe Sáez y el entrenador Scariolo.

 

Pepe Sáez, marcado por el aficionado desde el caso Pepu, y Scariolo cuyo perfil nunca ha contado con la aprobación unánime y que sorprendentemente, por el mero placer de entrenar a grandes jugadores y estar en el candelero, aceptó un reto con el que tiene muchísimo que perder y prácticamente nada que ganar.

 

España actualmente es un equipo de cinco jugadores fiables (Rudy, Navarro, Reyes, Pau y Marc Gasol) y un grupo de suplentes y/o bases que nunca se saben ni cuándo ni cómo están.

 

La defensa interior es frágil y el tiro exterior inconsistente. Por si fuera poco parece que en el vestuario no reina el ambiente ideal para competir frente a la máxima exigencia. Hemos pasado de la pocha al mus, con señas, mentiras y faroles.