El sufrimiento del partido contra Gran Bretaña pasará a la historia de nuestro basket

Así estuvimos en el último cuarto del partido contra Gran Bretaña.

 

A tres minutos de la hecatombe, a un jugador (Pau Gasol) de la eliminación. Si el enganchón del dedo de Pau con Felipe Reyes en San Fernando hubiera sido algo más violento o si los Lakers se hubieran puesto en plan Mavericks presionando a su all-star para que no participara en este Eurobasket estaríamos eliminados 36 horas después del comienzo del torneo.

 

No hubo redención ni olvido tras la derrota frente a Serbia de la primera jornada. Tan sólo hubo un jugador que hizo entrega, en un único pago, de todo lo recibido de sus compañeros en la final del Mundial de Japón que no pudo disputar por lesión.

 

Los nueve puntos de Pau Gasol en los últimos seis minutos del partido contra Gran Bretaña evitaron la catástrofe y secaron minutos interminables de sudor frío en el banquillo y en el palco de autoridades.

 

España se mostró de nuevo como un equipo por hacer, como si hubiera decidido resetear en Barajas camino de Vilnius para empezar de nuevo.

 

Tres malos partidos consecutivos no dejan lugar al descuido, a la coincidencia ni al mal fario. Tres malos partidos seguidos son documentos compulsados de deficiencias tácticas, de dudas existenciales, de filo de alambre camino de una gloria que quizás no merezcamos tanto.

 

Sin un ápice de patriotismo y hasta que no esté eliminada España seguirá siendo mi favorita para el Eurobasket. Lo malo es detectar averías no compatibles con la mecánica rápida de Aurgi, Midas o Norauto. Deficiencias que obligan al desembolso de un taller oficial y vehículo de sustitución.

 

Ni farmacia ni médico de familia, el equipo de Scariolo necesita un ingreso hospitalario, un chequeo en profundidad. Un plus de agresividad y/o defensa y un chute de instinto asesino.

 

Agua milagrosa para Rudy, minutos para Claver, confianza total para Ricky... ¿No se puede suspender el torneo durante una semana y luego seguir? Hacen falta varios entrenamientos para ajustar demasiados botones deshilachados.

 

Ojalá el jueves 17 seamos otro equipo porque hasta ese día o mucho me equivoco o vamos a sufrir como Saramago en Sálvame. Para presumir habrá que sufrir, como para estar guapa.

 

Por cierto y cambiando de tema: Gortat está tapando unas cuantas bocas… Me gusta…