Lucio ha sufrido más para sacar la carrera que Chiquito cantando el "Sufre mamón"

Ayer gané un partido que llevaba años jugando.
Ayer me quedé sin un reto.
Ayer me rendí al esfuerzo.
Ayer auné trabajo y resultado.
Ayer… me saqué la carrera.

 

Ningún esfuerzo es gratificante si no es tal. El placer será proporcional al tesón que se haya invertido.

 

Conozco a algún jugador de baloncesto que ha compaginado estudios y deporte. No es sencillo. Falta de tiempo, mala planificación, falta de asistencia a clases, tentaciones diversas… Recuerdo a Alfonso Reyes estudiando en horas antes a un partido. A Nacho Rodríguez durante la siesta haciendo un trabajo. Recuerdo a otros deportistas nadando contra la comodidad; luchando contra el cansancio de un sobre esfuerzo; trazándose una personalidad.

 

Cuando tienes liquidez y una vida social agitada parece que estudiar no es una prioridad y es difícil tener perspectiva de la auténtica realidad.

 

No diré cuantos años me ha costado por que las carreras para los jugadores no se miden en tiempo, se miden en “traslados”. Yo me saqué la carrera en 5 traslados. ¡Avemariapurísima!. Podría hacer mi tesis sobre las cafeterías de las distintas Universidades de España. Aunque gracias a esos cambios y al estudio constante mi nivel de MUS alcanzó niveles épicos.

 

Por eso no quiero que todos mis conocimientos sobre el trayecto estudiantil caigan en vacío y voy a redactar diez pautas de conducta que se pueden adoptar en este periplo:

1.- Las secretarias son nuestras amigas, ellas tienen la llave de la burocracia. Y como sabemos, la burocracia es nuestra enemiga.

 

2.- No juzgues por las apariencias. Las chicas feas pueden tener sus virtudes como, por ejemplo, una bonita letra en los apuntes.

 

3.- Dar una entrada o una camisa a un profesor “sólo” es una muestra de afecto sincero… por un aprobado.

 

4.- Los grandes creadores en la historia del mundo han plagiado de alguna forma. Véase Miguel Ángel, Dalí, Ana Rosa Quintana… Copiar un trabajo de un compañero no es sino una forma de crear.

 

5.- Nunca digas que “no” a una fotocopia.

 

6.- Poner tu nombre en un trabajo del que no has hecho absolutamente nada no es “tener cara”. Piensa que mucha gente te pide autógrafos. Y, por qué no decirlo, un trabajo con tu nombre luce más.

 

7.- Llevar el chándal del equipo el primer día de clase no es vanidad es solamente dar a conocer… tu desesperación.

 

8.- Los días que vas a clase debes hacerte ver, en clase y en todos los departamentos. Sí, incluso en la biblioteca. Recuerda que vas a ir poco a clase y debes de cubrir los huecos y hacerlo de forma activa. Además hacerlo con actitud, más contento que Pocholo en una farmacia. Y más activo que Ernesto de Hannover en una barra libre.

 

9.- Ir a clase con gente que podrían ser tus hijos no es un deshonor ni una vergüenza. Te rejuvenece y por qué no decirlo… ¡quizás alguno sea tu hijo!

 

10.- Ánimo, no desfallezcas ni cuando suspendes, ni cuando te ridiculices en el “encerado” (¿se sigue llamando así?), ni cuando te confundan con el profesor… ¡Ánimo! y como me dijo mi padre: “Nadie te preguntará cuando tengas el titulo cuánto tiempo te costó… pero sácatelo”.

 

En los momentos buenos y en los malos se conoce mejor a las personas. Cuando comuniqué a mi abuela que había acabado la carrera dijo:

 

¿Yaaaa?

 

Nunca una sola palabra contuvo tanto amor…

 

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”, (Mahatma Gandhi).

 

Te entiendo Mahatma pero… ¡conseguir la recompensa ya es la leche!

 

¡¡¡Barra libre de fotocopias!!!