Quentin Richardon estuvo cuatro años tranquilo en Nueva York, pero desde el draft del 26 de junio a esta parte, los cambios han sido una constante.

 

El día del draft pasó de los Knicks a Memphis por Darko Milicic; luego los Grizzlies lo mandaron a los Clippers por Zach Randolph, pero sólo duró tres días, ya que fue traspasado a Minnesota por Sebastian Telfair, Craig Smith y Mark Madsen. Pero no terminó todo allí. Ahora, los Wolves lo enviaron a Miami por Mark Blount.

 

La pregunta obvia que se hace todo el mundo (y sobre todo, seguramente, la familia de Richardson), es si todavía hay tiempo para que el bueno de Quentin vaya a parar a algún otro sitio.

 

"Estamos muy contentos por sumar a Quentin, ya que es un gran competidor, una excelente presencia en los vestuarios y un sólido tirador de tres puntos", dijo Pat Riley, presidente de los Heat, al anunciar su fichaje.

 

Lo que Pat no dijo, pero se lee entre líneas, es que la llegada de Richardson puede ser un gran aliciente para que Dwyane Wade (íntimo amigo de Quentin), se ablande y firme la bendita extensión de su contrato. Además, significa reforzar al equipo, algo que Wade viene pidiendo a gritos hace meses.


Fuente:

SI.com