Informe especial TUBASKET.com: Europa-NBA. Carretera asfaltada en dos direcciones (1 de 4)
- por Diego M.G.En 2003 el jugador mejor pagado de Europa fue Dejan Bodiroga. Hoy, tan sólo un lustro después, no estaría ni entre los 15 mejores pagados del Viejo Continente
Lo que está ocurriendo este verano de 2008 con el mercado de fichajes en la NBA y en Europa me ha recordado el título de una vieja película americana dirigida en 1971 por Monte Hellman, Two-Lane Blacktop, que en España no se estrenó hasta 1976 con el título de "Carretera asfaltada en dos direcciones". Y es que el mercado de fichajes entre los baloncestistas de la NBA y de la elite de Europa se ha convertido, de facto, en una carretera asfaltada en dos direcciones. Lejos quedan los tiempos en los que Europa no podía competir económicamente con la NBA, cuando hace veinte años (1989) los Petrovic, Marciulionis, Divac, Volkov y Paspalj abandonaban Europa rumbo a la NBA con ansias de triunfo. Algunos lo conseguían y otros no. En todo caso la NBA les pagaban unos salarios bajos, no para las cifras actuales, sino para lo que se pagaba a un jugador medio norteamericano en la NBA.
Luego, a mediados de los años noventa fue el turno para los Kukoc, Radja, Sabonis y Danilovic... las cosas ya empezaron a cambiar, los sueldos netos eran mayores, pero las diferencias salariales entre estadounidenses y extranjeros en la NBA seguían existiendo motivas, principalmente, por la posición en el Draft (ninguna franquicia elegía a un extranjero en la primera ronda, salvo excepciones -como Olajuwon en 1985, pero éste estaba formado en la NCAA-). El verano de 1997 fue uno de los más movidos económicamente en Europa, con los retornos al Viejo Continente de Dino Radja, Predrag Danilovic y Dominique Wilkins. El jugador mejor pagado de Europa esa temporada 1997/98 era Danilovic, con 2 millones de dólares ($) anuales, seguido de cerca por Wilkins y Radja, ambos por encima de 1.5 millones $. En 2003 el jugador mejor pagado de Europa fue Dejan Bodiroga en el triple campeón FC Barcelona. Hoy, tan sólo un lustro después, Bodiroga no estaría ni entre los 15 mejores pagados de Europa. La inflación ha llegado al continente y, con ella, la competitividad de mercados. Y, precisamente, ¿qué ocurre ahora, transcurrida una década desde entonces?, ¿qué es lo que ha cambiado?
El factor monetario. A finales del siglo XX no existía el euro y los jugadores cobraban todos en dólares. El dólar era la moneda fuerte y franca, y las diferencias entre un jugador NBA y uno europeo eran alarmantes, de hasta diez veces más como mínimo. Tras el lock-out de 1999, la NBA fijó sus reglas en conceptos básicos como el límite salarial, los contratos por antigüedad en la Liga y otra serie de aspectos (impuesto de lujo, etc.) La creación de la Euroleague por parte de la ULEB en la temporada 2000-01 coincidió casi con la aparición de una nueva moneda, el euro (€), oficial desde 1999, pero implantada de facto como moneda única el 1 de enero de 2002. La fortaleza de la ULEB (fundada en 1991), con las actuales Euroleague y Eurocup ULEB como ligas-escaparate y su constante crecimiento en esta última década, en términos empresariales, de marketing (promoción, publicidad, venta de un nuevo producto, medios de comunicación) ha posibilitado el crecimiento presupuestario de los grandes clubes de baloncesto en Europa. A eso hay que unir la pujanza económica de algunos países del Este, fundamentalmente Rusia, que están realizando inyecciones económicas muy importantes, con visos a pertenecer de lleno a esa élite europea del baloncesto, vía Euroleague o Eurocup ULEB. Este dinero proviene de beneficios de la industria energética, fundamentalmente petróleo y gas natural. Son los nuevos ricos. ¿Pero... hasta cuándo? ¿Cuál es la situación actual paneuropea y trasatlántica, a inicios de la temporada 2008-09?
Durante los últimos veinte años los mejores jugadores europeos, salvo contadísimas excepciones (Bodiroga, Papaloukas, Vujcic) han emprendido más pronto o más tarde su salto a la NBA, para medir sus fuerzas entre los mejores. Era la llamada del dólar. Pocos se resistían. Al mismo tiempo la calidad de los llamados americanos (generalmente estadounidenses afro-americanos sin sitio en la NBA o con un papel marginal en dicha liga) en Europa ha ido decreciendo de modo directamente proporcional. Para entendernos, Europa exportaba a América mejores jugadores que los que importaba. Pero desde hace dos o tres temporadas (cuatro si contamos la actual) la balanza ha empezado a cambiar. El euro ha ganado fuerza y la caída del dólar es un hecho. El cambio euro / dólar es superior al 1.50, quiere esto decir que un millón de euros son algo más de 1.500.000 dólares. Como escribió un analista: “La depreciación del dólar sobre el euro y la ausencia de límites para los equipos FIBA está haciendo que en los últimos años los equipos europeos puedan pujar por jugadores de nivel medio alto de la NBA. [...] El aumento del nivel medio FIBA, la depreciación del dólar sobre el euro, las rígidas normas NBA, con sus límites, el impedimento de un sueldo profesional mientras los jugadores compitan en la universidad (de 19 hasta 23 años) y la pujanza económica de los mejores equipos europeos pueden hacer que el Basket FIBA compita de tú a tú con el Basket NBA.” En este nuevo contexto económico, muchos jugadores estadounidenses prefieren jugar en Europa siendo estrellas (y cobrando como tales) que ser suplentes en la NBA (y cobrando como tales), me refiero a jugador como Trajan Langdon, Qyntell Woods, Mike Batiste, Marcus Fizer o Terence Morris. En los 3 o 4 años anteriores se vinieron a Europa desde la NBA más de 40 jugadores de perfil medio-alto (algunos ya habían jugado antes en ligas europeas, por lo que el suyo era y es un itinerario de ida y vuelta): DaJuan Wagner, Sarunas Jasikevicius, Arvydas Macijauskas, Maciej Lampe, Shammond Willians, Sergei Monya, Yaroslav Korolev, Rafael Araujo, Iakobus Tskalidis, Uros Slokar, Vasilis Spanoulis, Mike Batiste, Mario Kasun, Trajan Langdon, Zoran Planinic, Jiri Welch, Raúl López, Marcus Haislip, Curtis Borchard, Lyn Creer, Ansu Sesay, Alex Acker, Mil Palacio, Travis Hansen, Jerome Moiso, JR Bremer, Loren Woods, Marc Jackson, Esteban Batista, Mile Ilic, Allan Ray, Reece Gaines, Pat Burke, Lonny Baxter, Marcus Fizer, Vonteego Cummings, Travis Best, Charles Smith, Boniface Ndong, Óscar Torres, Alan Anderson, Pape Sow, Will Conroy, Tamar Slay...
Gracias a jugar en Europa y triunfar, otros norteamericanos han conseguido fichar o volver a fichar por franquicias NBA, el caso más conocido es el de Anthony Parker (de estrella en Maccabi Tel Aviv a titular en Toronto) o Charlie Bell (ex Benettton y ex Lugo, importante en los Milwaukee Bucks), pasando por Maceo Baston (ex Maccabi y Joventut, y de ahí a Toronto) pero hay muchos casos más. Este año sin ir más lejos, James Singleton (de TAU a Dallas), Willie Solomon (de Fenerbahçe Ülker a Toronto) y Will Bynum (de Maccabi Tel Aviv a Detroit Pistons) ha encontrado acomodo en la NBA gracias a haber jugado en Europa. Han sido redescubiertos.
¿Qué está pasando con los jugadores de élite? Pues que la carretera unidireccional Europa-USA ahora se está convirtiendo en una carretera en dos direcciones, como hemos dicho. ¿Qué ha cambiado? Pues en que antes venían, o jóvenes americanos que no encontraban su sitio en la NBA (Marcus Brown, Louis Bullock) o veteranos (algunos antiguas estrellas) próximos a la retirada (ejemplos innumerables en los años 80 y 90, desde George Gervin a Bob McAdoo, pasando por Byron Scott, Tom Chambers, Ricky Pierce, Eddie Jonson, Roy Tarpley, Tyus Edney, David Rivers, el citado Dominique Wilkins, etc.). Ahora no, ahora vienen a Europa jugadores en buen momento de juego, en el cenit de sus carreras, con edades de menos de treinta años, de perfil medio alto, ora europeos, ora estadounidenses, latinoamericanos o de donde sea. Los casos más significativos son los de Josh Childress y Carlos Delfino, y aunque cada caso es diferente y tiene sus peculiaridades, algo está cambiando. No es normal que jugadores con minutos en la NBA, algunos incluso han sido titulares, prefieran Europa a la NBA. El motivo no es sólo deportivo (¿es mejor ser cabeza de ratón o cola de león?) sino económico. En todos los casos, ése es el motivo real: en Europa pagan más. No al jugador estrellas (nunca a un Nowitzki o un Gasol) pero sí al jugador de tipo medio que allí percibe 3 millones de dólares anuales o menos. Esas son cifras que, trasladadas a euros, en Europa sí se pueden pagar ya.
Europa y la NBA. ¿Quién gana más en el trasvase de talento? (2 de 4)
Europa y la NBA. Los 50 jugadores mejor pagados de Europa (3 de 4)
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1 Comentario
volkov - 29 Sep 2008, 04:11
Diego, vuelve a zona 131 se te hecha de menos
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