Eurobasket: Piti Hurtado y "El Capità Enciam" analizan el susto de España ante Gran Bretaña - por El Capità Enciam
Scariolo: "Hemos jugado buenos momentos de baloncesto y algunos malos". ¿No fue al revés?
De lo malo se puede ir a peor. Lo malo fue la derrota inesperada pero no sorpresa contra Serbia, lo peor fueron las sensaciones de ayer contra Gran Bretaña. Se ganó por talento, un eufemismo ya de moda desde tiempos que está selección era entrenada por Pepu Hernández.
Debe quedar claro que antes la selección tenía sus partidos malos, como por ejemplo contra Croacia en el Eurobasket de España, pero todas sus carencias como colectivo eran sustituidas por el talento de todos o bien por un sistema de juego que corre el riesgo de convertirse en la referencia del libro de estilo de la selección española: el "paucentrismo". Balones a Pau.
Todos los equipos tienen su jugador de referencia. El Barça de antaño lo tenía en Navarro, con su famoso "navarrosistema": cuando las cosas iban mal, Navarro lo hacía todo, subía el balón, marcaba jugada y se tiraba todo lanzamiento posible. Forzado o no.
No hay nada malo en aprovechar a tu mejor jugador para ganar partidos, pero es una lástima que todo el potencial de la selección que empieza en quién maneja la táctica desde el banquillo -Scariolo- y acaba en el jugador que mueve los botellines de agua -Cabezas- se reduzca al estado de inspiración de Pau Gasol.
Es una lástima porque si algo tiene la Selección Española, y por eso también es todavía la temida favorita, es su pluralidad de argumentos. No hablo de nombres, que los hay y buenos, sino de perfiles. La selección tiene de todo: el base director, el base eléctrico y el base todoterreno; escolta fantasioso, escolta anotador y escolta defensor neurótico; aleros altos y fuertes capaces de jugar en el perímetro o en el poste bajo y pívots de todas las razas. Este es el argumento ganador. España tiene los mejores ingredientes pero aún le falta un grado de cocción para ser digerible.
Se habla constantemente del estado emocional de los mismos. Del ego. Cuando el ego siempre ha existido en este equipo. El ego estuvo presente en Japón, estalló en el Eurobasket español y se controló en Pekín. Esta selección siempre ha tenido ego, pero las últimas tres derrotas no vienen motivadas por no saberlo controlar o no saberlo digerir.
España ganó sufriendo a Gran Bretaña no por el exceso de euforia sino por una acumulación de errores. Volvió la ansiedad para intentar recuperar las cosas de antaño. España se volvió metódica al principio. Quiso volver al plan inicial. Jugar con orden, dialogar con el espectador sin decir una palabra más alta que otra. Comenzó bien pero la realidad fue que el equipo no supo distanciarse en el primer cuarto y el partido se convirtió en un intercambio de canastas con unas rentas que oscilaban a 9-11 puntos a favor de España.
Así siguió durante el segundo cuarto. Ricky no estaba cómodo en el partido y Scariolo lo cambió para que luego volviera más adelante. Partidos como el de ayer sirven para que el nuevo fichaje azulgrana adquiera más experiencia. No es lo mismo partir como revulsivo con Aíto y dejando retratados a casi todos, que convertirse en el primer espada de la dirección española.
España se gustaba y llegó con la máxima renta en el tercer cuarto. Con poco que se hacía el equipo se distanciaba de Gran Bretaña. Scariolo ordenaba la defensa zonal. No salía bien, pero con el talento se llegaba a controlar el partido. Seguíamos en la cota psicológica de los diez puntos.
Las alarmas se disparan con tres minutos desordenados de España. Faltas técnicas, faltas en ataque y los británicos aprovecharon cada una de las acciones. Cundió el pánico pero queda dicho que con poco España se distancia enseguida del rival. La prensa, por lo visto, ha quedado traumatizada. Las columnas de opinión se centraran en esos cuatro puntos por los que llegó a perder la selección española y en ese parcial de 17 puntos anotados en seis minutos por los británicos.
Se pasó de la cota psicológica al sudor frio, es cierto pero vienen motivadas por una dinámica típica en cualquier partido de liga ACB en la que el equipo pequeño consigue llegar a una renta accesible e intenta sorprender al rival grande en el último cuarto. Una táctica a la que puso el nombre y de moda Manel Comas: la táctica del conejo.
De todas formas, el partido de ayer tiene para extraer conclusiones positivas: se aprendió de la derrota contra Serbia. La selección salió de inicio muy tensionada. Poca euforia y rostros muy serios a pesar de ganar y no encajar puntos en el inicio durante siete minutos.
Segunda conclusión: de la tensión se pasó al miedo y esta es la mejor noticia para poder gestionareal problema crónico de esta selección, diagnosticado como ego: el miedo. Ayer España sí descubrió que no es invencible. Ahora si ya está avisada.
Ego y miedo combinarán mejor para superar esta secuencia de errores que se repiten durante tres partidos seguidos que el balones a Pau para superar rivales. España no juega mal por mentalidad pero para ganar los siguientes compromisos deberá hacer uso de su fortaleza mental. El miedo puede ser la mejor receta.
Piti Hurtado, blogger de referencia en TUBASKET.com, analiza el segundo encuentro de España y destaca los puntos a mejorar en un campeonato que le está haciendo sufrir más de lo debido.
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