España echa de menos a Carlos Jiménez, capitán y elemento cohesionador

España cayó en la primera trampa que le propinaron en el camino. Advertíamos que Serbia era la gran tapada del torneo. Ya no tiene nada que ver con la antigua Yugoslavia y se mostraba en plena gestión de su futuro sociopolítico cada vez más imprevisible en lo deportivo. Serbia es todavía un melón por abrir. La gran victoria frente a la selección española tampoco debe hacernos creer que es la rival a batir.

 

Ayer completaron un gran partido, explotaron todas y cada una de las dificultades que se está encontrando Scariolo. Serbia se benefició de la falta de equilibrio que está teniendo la selección española. Un problema que tiene nombres y apellidos. No es grave el problema pero bien hará Scariolo en buscar soluciones, no para esta noche pero si para próximos partidos, bien contra Eslovenia, o bien contra Lituania o Turquía. Quien sabe si los rivales de este próximo fin de semana.

 

La España que vimos ayer estuvo carente de fluidez. Tanto ofensiva como defensiva. Incómoda ante la defensa zonal de los serbios en algunos momentos, España no encontraba referentes. Bien Ricky, bien Navarro o bien Pau Gasol. España ya había cambiado, puesto que muchas veces el referente era Marc Gasol. Azar o no, me sorprendió este cambio en el guión. Podría influir la presencia de Krstic pero la selección española tiene múltiples variantes para generar superioridad en el poste bajo.

 

Recuerdo que en el partido de Israel la transición ofensiva de España estaba monopolizada por Ricky Rubio, Rudy Fernández y Marc Gasol. Ricky distribuía, pasaba a Rudy y éste a Marc Gasol para que decidiera si tirar, doblar o extraer la falta personal. Marc Gasol que se ha convertido en toda la preparación en la referencia ofensiva ayer pasó desapercibido.

 

El problema en sí no se encuentra en Marc Gasol. Estoy seguro que resituando las referencias el equipo puede encontrar en parte sus soluciones ofensivas. Pero esto es lo anecdótico. Lo que puede suponer trascendental es la sustitución de dos piezas que antaño eran importantísimas. Carlos Jiménez y Jorge Garbajosa. Uno ausente, el otro presente.

 

Ambos eran las piezas del equilibrio de la selección española. Una selección brillante, neurótica en la defensa e incisiva en el contraataque. Jiménez y Garbajosa no formaban parte de estas virtudes que marcan a la selección, sino que se incluían en ese elenco de jugadores que hacía posible que el equipo se sintiera cómodo jugando de esa manera. Eran los especialistas en la defensa estática, eran los guardaespaldas de los referentes ofensivos de la selección.

 

Jiménez lo era de Navarro, Garbajosa lo era de Pau Gasol. Garbajosa, aún presente, está lejos de su mejor forma. Como el año pasado. Tampoco es tan importante su estado, puesto que su lugar lo ocupa Marc Gasol que ha conseguido con esfuerzo mayor protagonismo, pero sí su perfil en la cancha. De ahí que se tenga que acelerar la adaptación de Victor Claver, su teórico sustituto.

 

El problema de Claver es que no tiene todavía el sentido táctico para suplir a Garbajosa. El valenciano puede jugar tanto de alero como de ala-pivot, cierto, pero está lejos de ser el jugador ideal para el juego de la selección española. Claver es ofensivo, y muy espectacular pero no es especialista en el equilibrio. Todavía no lo ha conseguido en el otrora Pamesa, difícil lo tiene en el corto plazo en la selección.

 

No quiero reducir la derrota de España ni a Garbajosa ni a Claver, ya que ello es inexacto. Simplemente es una de las explicaciones de las diferencias entre la España brillante de los últimos años y la ineficaz del partido de ayer.

 

La otra diferencia que podemos encontrar es en la mencionada de Carlos Jiménez. Cierto es que Mumbrú es su sustituto natural en el equipo. Vinculándolo a Claver, el valenciano será el sustituto del sustituto de Jiménez. Mumbrú tampoco anda fino en la defensa, pero no es un problema crónico sino puntual, ya que el catalán sí sabe defender, tiene espíritu y mentalidad competitiva. Es cuestión de su falta de ritmo provocada por su lesión.

 

Estas son dos de las claves en la falta de fluidez de la selección española ayer. Dicha carencia perjudicó la tranquilidad ofensiva. El equipo lanzó forzado y provocó muchas facilidades a los serbios. Ofensivamente no tuvieron muchas resistencias lo que motivó una mayor efectividad en sus lanzamientos y una mayor ansiedad por parte de los españoles.

 

No catalogaría el partido como el peor de los españoles, puesto que han habido partidos más pobres pero que han sido resueltos por el talento de los jugadores, pero sí el más nervioso que han jugado en los últimos nueve años.

 

La parte positiva de la derrota es que sus consecuencias ayudará a estimular al equipo para el partido de hoy contra Gran Bretaña, un partido que debe servir como oportunidad para revisar las virtudes de un equipo que lo hacen superior a los demás pero que estuvieron ausentes anoche.

 

Piti Hurtado, uno de nuestros clásicos bloggers, también repasa la actuación de España y da su opinión sobre el estado actual de la Selección.


Fuente:

TUBASKET.com