Los Oklahoma City Thunder siguen alucinados con Serge Ibaka. Scott Brooks: "Da todo y no pide nada"
La evolución de Serge Ibaka como jugador es como la aceleración de los coches de mayor cilindrada: de 0 a 100 en pocos segundos.
El pívot nacido en el Congo y nacionalizado español ha ido quemando etapas a toda velocidad, siempre de tres años en tres años.
Tres temporadas en Europa, de junior, pasando por LEB Oro, hasta ACB, le bastaron para completar su formación antes de dar el salto a la NBA.
En Estados Unidos también ha necesitado sólo tres años para pasar de rookie con protagonismo a ser elegido en el mejor quinteto defensivo del año, mejor taponador de la Liga y como colofón, ganarse un contratazo.
Su fórmula para tener éxito siempre ha sido la misma, y tiene menos secreto que la de la Coca-Cola: trabajar, trabajar y trabajar.
En Oklahoma City conocen perfectamente su ética de trabajo y por eso le han firmado un pastón (podría ganar hasta 51 millones de dólares en cuatro años). Ibaka es una apuesta segura para los vigentes subcampeones.
"Serge compite cada día que se lo pedimos. Lo da todo y no pide nada", destacó su entrenador, Scott Brooks el acto de presentación de la renovación del pívot, que dentro de siete días cumplirá 23 años.
"El fracaso no es una opción con Serge", añade Brooks. "Puedes ir al pabellón al día siguiente y no sabes si ha tenido un mal o un buen partido la noche anterior. Creo que es un rasgo distintivo que tienen tanto él como todo nuestro equipo".
El general manager de los Thunder, Sam Presti, ha sido quien ha avalado la renovación de Ibaka, que ha crecido al lado de las jóvenes megaestrellas del equipo, Kevin Durant y Russell Westbrook.
Todos ellos tienen un denominador común, según Presti: "La gente con un grado tan alto de competitividad y con una ética de trabajo tan disciplinada, como él, es la que mejor lo hace. Llegar a un nivel de competitividad en el día a día al alcance de muy pocos. Este es un rasgo importante, porque no es fácil lograrlo".
Sus elogios hacia Ibaka parece que nunca terminan: "Es un jugador serio, lo que puede significar muchas cosas. Por como se cuida, tanto a él como a su cuerpo. Estudia y se preocupa por entender su juego".
Ante tanto regalo para sus oídos, al pívot no le queda otra que prometer más trabajo para seguir mejorando. Lo ha hecho siempre.
"Lo primero que hará será continuar trabajando duro y mejorando. Todo empieza con lo que el equipo necesita de mí". Él siempre al servicio de los demás.
El pívot nacido en el Congo y nacionalizado español ha ido quemando etapas a toda velocidad, siempre de tres años en tres años.
Tres temporadas en Europa, de junior, pasando por LEB Oro, hasta ACB, le bastaron para completar su formación antes de dar el salto a la NBA.
En Estados Unidos también ha necesitado sólo tres años para pasar de rookie con protagonismo a ser elegido en el mejor quinteto defensivo del año, mejor taponador de la Liga y como colofón, ganarse un contratazo.
Su fórmula para tener éxito siempre ha sido la misma, y tiene menos secreto que la de la Coca-Cola: trabajar, trabajar y trabajar.
En Oklahoma City conocen perfectamente su ética de trabajo y por eso le han firmado un pastón (podría ganar hasta 51 millones de dólares en cuatro años). Ibaka es una apuesta segura para los vigentes subcampeones.
"Serge compite cada día que se lo pedimos. Lo da todo y no pide nada", destacó su entrenador, Scott Brooks el acto de presentación de la renovación del pívot, que dentro de siete días cumplirá 23 años.
"El fracaso no es una opción con Serge", añade Brooks. "Puedes ir al pabellón al día siguiente y no sabes si ha tenido un mal o un buen partido la noche anterior. Creo que es un rasgo distintivo que tienen tanto él como todo nuestro equipo".
El general manager de los Thunder, Sam Presti, ha sido quien ha avalado la renovación de Ibaka, que ha crecido al lado de las jóvenes megaestrellas del equipo, Kevin Durant y Russell Westbrook.
Todos ellos tienen un denominador común, según Presti: "La gente con un grado tan alto de competitividad y con una ética de trabajo tan disciplinada, como él, es la que mejor lo hace. Llegar a un nivel de competitividad en el día a día al alcance de muy pocos. Este es un rasgo importante, porque no es fácil lograrlo".
Sus elogios hacia Ibaka parece que nunca terminan: "Es un jugador serio, lo que puede significar muchas cosas. Por como se cuida, tanto a él como a su cuerpo. Estudia y se preocupa por entender su juego".
Ante tanto regalo para sus oídos, al pívot no le queda otra que prometer más trabajo para seguir mejorando. Lo ha hecho siempre.
"Lo primero que hará será continuar trabajando duro y mejorando. Todo empieza con lo que el equipo necesita de mí". Él siempre al servicio de los demás.

alfre- 12/09/2012 a las 15:22:47
pues a pesar que el otro se vaya,ibaka se lo ha ganado a pulso,dentro y fuera de la cancha
auberach- 12/09/2012 a las 10:08:52
Sí sí pagarle 12 millones al año, que Harden se os pira y a ver ahora, que el anillo se os va.