Suárez le tenía fe al Asefa Estu en la última Copa: ¿Tendrá fe en las negociaciones?

Seis años después de debutar en ACB, Carlos Suárez se ha convertido en el referente del Asefa Estudiantes. El alero, que ya es el nacional con mejor valoración en la Liga ACB, vive su momento en las filas del cuadro colegial, pero el compromiso que le une con su equipo finaliza la próxima temporada.

 

Las negociaciones entre la dirección deportiva del “Estu” y el jugador parecen ir por el buen camino, pero algo podría evitar que Suárez renovara; no un equipo ACB o una oferta del extranjero, sino el contrato de un compañero.

 

La gran operación del Asefa Estudiantes durante el pasado verano fue la contratación de Albert Oliver: los madrileños lucharon por el fichaje del base hasta el último momento con el Power Electronics Valencia, que tenía derecho a igualar la oferta colegial y a quedarse al jugador tras apuntarlo a la lista de tanteo.

 

Para evitar que los valencianos recuperaran al jugador, se le firmó un contrato de larga duración y con una cláusula particular: si algún jugador de la plantilla superase los 550.000 euros de ficha, Oliver ingresaría 100.000 más en su contrato. El movimiento le salió bien al Asefa Estudiantes, dado que ningún jugador del primer equipo se acerca a la citada cifra, mientras que en Valencia hay varios jugadores que sí la superan.

 

El contrato de Suárez (que caduca al final del curso 2010/2011) todavía está lejos de la cantidad prohibida, pero es lógico que en las negociaciones se hable de una cifra cercana. La situación que afronta el Asefa Estudiantes, camino del concurso de acreedores, obliga al equipo a controlar los gastos al máximo.

 

Si una renovación a la alza de Suárez implica un gasto extra de 100.000 euros, los administradores de este proceso pondrán el grito en el cielo. La clave podría estar en una ficha cercana al máximo a cambio de una cláusula de salida mas baja que la actual (cercana a los tres millones de euros) o la venta directa al rival de la acera de enfrente, que lo recibiría con los brazos abiertos.


Fuente:

MARCA.com