Plata, al menos, de ley - por Mariano de Pablos
Carlos Jiménez, el equilibrio de la Selección. Nadie ha ganado más medallas en la historia del baloncesto español. ¿De qué metal se llevará la de Pekín?
Y digo al menos, porque si ganan los americanos, como es previsible, tengo la esperanza de que el partido no se parezca en nada a lo que vivimos en la primera fase.
¡Enhorabuena a todos¡ Es un gran éxito para el baloncesto español volver a una final olímpica y cerrar este brillantísimo ciclo de tres finales consecutivas en tres años.
Me ha encantado el partido contra Lituania; es cierto que se ha notado la tensión típica en estos partidos de tanta trascendencia pero el encuentro ha sido verdaderamente emocionante y ha tenido muchos detalles técnicos y tácticos de enorme interés. Además me voy tremendamente satisfecho de que dos de los jugadores decisivos para el triunfo de nuestro equipo hayan sido Felipe Reyes y Carlos Jiménez.
Lituania ha sido un rival encomiable, nos ha castigado tremendamente con las situaciones de “pick and roll” (bloqueo y continuación). Primero han buscado muchas situaciones de juego con la continuación del pívot y después, cuando España ha optado por cerrarse, han sabido encontrar espacios para Lavrinovic y Jasaitis. Además, en defensa, durante muchos minutos han enseñado cuál es la mejor fórmula para defender a grandes pívots. En vez de plantear muchos recursos para cuando Pau Gasol recibiera, se han preocupado de que no le llegara el balón. Afortunadamente Gasol ha sido paciente y ha jugado con la agresividad necesaria para imponerse finalmente y anotar cuando más lo necesitaba nuestro equipo.
Durante muchos momentos, España ha mostrado las mismas dudas que durante todo el campeonato; sólo la excepcional lucha de Jiménez y Reyes ha impedido que Lituania rompiera el partido. Justo premio para dos jugadores que, en muchas ocasiones, no reciben el reconocimiento que merecen, porque no disfrutan del plus mediático que supone jugar, o haber jugado, en la NBA. Espero que este partido sirva, en parte, para que su trabajo también llegue al gran público y dejen de ser sólo jugadores “de entrenadores”.
Permitidme un tono corporativista en las últimas líneas y una felicitación a Aíto García Reneses, por su fidelidad a sus ideas, por su valentía en determinadas decisiones y porque, a falta del brillante baloncesto que nos ha ofrecido estas últimas temporadas con el Joventut, ha conseguido alcanzar un nuevo éxito para el baloncesto español. Mi reconocimiento y admiración hacia Aíto y también hacia Pepu Hernández, alguien al que no debemos olvidar en estos momentos ya que fue el iniciador del trienio mágico y al que se le privó, sigo pensando que injustamente, de ver completada su obra.



