Pepu Hernández tiene derecho a decidir - por Mariano de Pablos
Pepu es tan importante que le preguntan hasta de política...
¿Por qué molesta tanto que los entrenadores decidamos? Esa es la primera reflexión que se me ocurre después de observar con especial atención la desmesurada reacción de la FEB, con su presidente a la cabeza, después de que el seleccionador nacional anunciara que no continuará en su cargo después de los Juegos Olímpicos de Pekín.
Un seleccionador que ha conseguido llevar con habilidad un gran grupo de jugadores (Ojo, que los buenos equipos son los que descubren las carencias de los entrenadores, por lo que no me vale decir que todos los éxitos son mérito de los jugadores para despreciar a Pepu...) y que cuenta con el respaldo de medios, aficionados y jugadores parece que ha cometido un gran error por comunicar en el tiempo que estipula su contrato que no continuará desempeñando sus labores.
Vamos, que aquí lo que molesta es que se quite a los dirigentes la posibilidad de decidir, que se les prive de realizar su juego favorito que es el de romper contratos de manera arbitraria y aleatoria, porque nada escuché a los dirigentes federativos cuando rompieron el compromiso verbal de continuidad apalabrado con Mario Pesquera; ¿por qué?, porque fueron ellos los que decidieron.
Además, ahora nos encontramos con una amenaza de destitución a Pepu si se compromete con un equipo para la siguiente temporada, amparados en que no podía estar concentrado plenamente en su trabajo como seleccionador. Traducido suena a rabieta: "como me dejas, pues te fastidio la temporada que viene", porque no hay nada que pueda molestar más a un profesional que duden, precisamente, de su capacidad para ejercer como tal.
Era bastante evidente que las posibilidades de que el actual seleccionador siguiera en su cargo después de Pekín parecían mínimas. El Eurobasket disputado el verano pasado en Madrid dejó la sensación de que el final de la relación Pepu-Federación parecía inminente. Además parece lógico completar el ciclo de tres años con Mundial, Eurobasket y Juegos Olímpicos y que un entrenador tenga la sensación de retomar las agradables sensaciones del trabajo día a día. No creo que la decisión de José Vicente Hernández haya pillado por sorpresa a nadie en el organismo federativo, que debería haber estado a la altura de un entrenador sensato y cumplidor con su contrato.
La FEB también debería haber mostrado desde el primer momento agradecimiento a la actitud de Pepu y ahora la máxima colaboración para que se complete el brillante ciclo con otro gran éxito en los Juegos Olímpicos de Pekín. Lejos de adoptar esa postura han optado por la vía amenazante. Filtrar noticias interesadas en nada ayuda a crear un clima favorable para los nuestros en un verano complicado por todos los factores a los que tiene que atender (Garbajosa; posibilidad de llegada tardía de Gasol; Calderón y Navarro agentes libres; Marc Gasol envuelto en varias ofertas de fichajes; Rudy ¿NBA?).



