Cuatro notas, cuatro colores - por Mariano de Pablos
Son como niños...
En 2001, hace casi siete años, se disputó un campeonato cadete en Zaragoza. Yo tuve la suerte de acudir como entrenador de Estudiantes, con jugadores nacidos en el año 1985. Quedamos cuartos, con la sensación de que podíamos haber competido mejor, pero satisfechos por la temporada realizada. En el campeonato, por encima de todos, hubo cuatro jugadores excepcionales, cuatro jugadores que hoy compiten al más alto nivel y cuatro trayectorias que nos sirven para ejemplificar como puede ser la evolución de los jugadores desde una edad cadete hasta el baloncesto profesional.
Uno de ellos era Macej Lampe, que jugaba en el Real Madrid, hoy uno de los mejores jugadores en la Liga Rusa. Actualmente mide 2.10, y ha definido su cuerpo; en cadete medía 2.06 y era un jugador demoledor, capaz de tirar y pasar excepcionalmente aunque, como hoy en día, un tanto reacio a trabajar en situaciones cercanas al aro. El jugador polaco, después de jugar en la EBA y la LEB decidió apostar pronto por la aventura americana sin haber jugado prácticamente en la ACB. Después de casi 3 años sin jugar en Estados Undos, ha decidido regresar a Europa donde, desde la pasada temporada, empieza a apuntar el jugador que todos intuíamos que podía ser.
Otro jugador que destacó fue Rodrigo San Miguel. El hoy base del Grupo Capitol Valladolid siempre había sido uno de los jugadores más destacados de su generación. Probablemente fue el que más rápido despuntó porque fue el que antes alcanzó su mayor desarrollo físico. Después de unos años en EBA y en LEB, el año pasado realizó un gran final de temporada en Valladolid, y va encontrando gracias a su esfuerzo las oportunidades en una liga tan exigente como la ACB. Mantiene sus buenas capacidades físicas y deberá ir puliendo sus capacidades técnicas y sobre todo tácticas para consolidarse en la máxima categoría de nuestro baloncesto.
En el Joventut de Badalona el base era Rudy Fernández. Han oído bien, el base. Rudy no realizó un buen campeonato, quizás porque su función de base le hacía perder efectividad en otras facetas. Quizás que jugara muchos minutos como director de juego tuvo mucho que ver en el quinto puesto final de su equipo pero seguro que esa experiencia le fue útil para su evolución como jugador. Rudy era tan alto y más delgado que ahora, dominaba el juego a través de su capacidad atlética, su prodigioso primer paso en la salida, pero no tenía tanta facilidad como ahora para fabricarse sus tiros.
El último jugador que nos llamó la atención era un pívot del Barcelona, algo gordito, medía 2.02 m y destacaba por su capacidad de rebote y por su lanzamiento exterior. Antes del campeonato apenas habíamos oído hablar de él por sus habilidades deportivas. En un partido de la fase previa anotó seis triples al Real Madrid. Había jugadores mucho más desarrollados en su equipo y con más capacidad física que, en esas categorías, les hacían más decisivos, pero, sin duda se trataba del jugador más listo del equipo. Ese jugador era Marc Gasol y repito que, aunque no lo creáis, Marc en cadete destacaba sobre todo por lanzar de tres puntos. Con el paso de los años, ha crecido hasta los 2.15 m, casi no lanza de tres y es el pívot más dominante de la ACB. Marc, entonces utilizaba el lanzamiento de tres porque se notaba en inferioridad física en situaciones más próximas al aro; con el paso de los años su mejora física le ha permitido acercarse al aro y sentirse más seguro en el juego en el poste bajo. Lo fácil para él hubiera sido seguir desarrollando la habilidad que más dominaba pero ha demostrado una gran inteligencia para dotar de más elementos en su juego, sabedor de que donde marca las diferencias es en la “pintura”.
Una de las satisfacciones del trabajo con jugadores jóvenes es la oportunidad de ver a chavales de esta dimensión y observar, con el paso de los años, los distintos detalles técnicos y tácticos con los que han enriquecido su juego. Muchos están disfrutando con el juego de estos cuatro jugadores pero pocos podemos decir que vimos anotar a Marc Gasol seis triples en un partido.



