Mal empezamos - por Antoni Daimiel
"No podemos jugar peor de lo que lo hemos hecho". Pau dixit
A nadie le gusta entrar con mal pie, una primera cita con aliento a ajo o un gatillazo cuando el guapo eres tú.
Pongámonos en lo mejor, en el supuesto de una laguna mental por dejadez y ahorro. En el efecto de un equipo fundido por los excesos de la pretemporada. En la desidia por efecto de un sistema de competición en el que se juega durante diez días para eliminar sólo a la mitad de los equipos y posteriormente los ocho supervivientes se juegan el título en un largo fin de semana.
También Francia tuvo una tarde horrible en porcentajes de triples y tiros libres pero se administró frente a rival menos exigente y más inofensivo como Alemania. El mal menor será pensar en un descuido, en una orden neuronal que agarrotó físicamente al equipo. El jugador que más vive de la tensión fue el mejor, Felipe Reyes.
España se pareció demasiado a la de Vilnius para ser una casualidad. Navarro sin Rudy a su lado como distracción no fue el jugador de los primeros partidos de preparación. Ivkovic pudo trazar un plan defensivo contra nuestros pivots y se encontró a un rival sin chispa y sin explosividad, incapaz de encontrar recursos desde el perímetro.
Hasta Scariolo fue capaz de romper las tablas de sus mandamientos antes de enseñarlas y derrumbó jerarquías en la dirección hasta llevarnos a jugar con dos bases durante casi tres cuartas partes del encuentro.
El Eurobasket toma un cariz inesperado y no por ello menos interesante. España empieza el campeonato como suele hacerlo Italia en los torneos futbolísticos. Veremos si el credo está intacto, si la presión varía en intensidad y destino y si la costumbre triunfal puede dejar sitio a la decepción.
Lo peor no es haber empezado mal dos partidos. Lo peor es no haber sido capaces de remontar.


