¿Es poco audaz vislumbrar una final EE.UU.-España? - por Fabián García

Estados Unidos venció fácilmente a Argentina el año pasado en el Preolímpico de Las Vegas

Las semifinales de estos Juegos Olímpicos parece tener poco lugar para las sorpresas. De un lado, un pletórico Estados Unidos tiene todas las de ganar ante una Argentina que, por si fuera poco, es posible que ni siquiera pueda contar con Andrés Nocioni, con un problema en una de sus rodillas. Por el corazón de Nocioni, es probable que juegue. La realidad es que no debería.

 

Así y todo, hasta ahora Estados Unidos no perdió siquiera la primera mitad de ningún partido. Ha sido el equipo más demoledor desde aquel Dream Team de 1992 (teniendo en cuenta que los países ahora les juegan de manera mucho más competitiva, y no sabiendo que van a perder) y, sobre todo, han conseguido hacer de un manojo de superestrellas lo que podríamos llamar un equipo.

 

Para ser sinceros, ¿alguien duda que Estados Unidos no dejó nunca de ser el número uno en básquetbol? Lo que ocurrió fue algo muy simple. La entidad madre, USA Basketball, sumestimó tanto como jugadores y entrenadores el crecimiento del mundo (lo hace en la política también, así que no hay que sorprenderse) hasta que dos golpes consecutivos la llevaron a cambiar el método.

 

En Japón 2006, cuando comenzó este proceso, no pudieron coronar un buen resultado porque recién era el primer intento de hacer algo serio. Ahora, tras tres torneos con la misma base de jugadores y el mismo entrenador, da la sensación de que, al potencial que tenían, le agregaron algo de lo que siempre habían adolecido: se conocen, son un grupo, y dejaron bastante a un costado sus egos personales.

 

Aunque sea frase trillada, la única chance de Argentina en este encuentro es hacer el partido perfecto, tácticamente, tener altos porcentajes de efectividad y, muy importante, no meterse en problemas de faltas. Además, deberá impedir por todos los medios que su rival pueda correr la cancha y que le tome rebotes ofensivos. Quizá demasiadas cosas, pero Argentina es el único equipo que le ha ganado dos veces a un conjunto de estrellas NBA. Pronóstico: Estados Unidos 80%, Argentina 20%.

 

La otra semi pinta para peleada. No por nada Lituania ha llegado a su quinta semifinal olímpica consecutiva. Y con Jasikevicius en el nivel que ha mostrado en el torneo (de menor a mayor), más la regularidad de Siskauskas y Kaukenas, y el alto rendimiento de Linas Kleiza, le pueden permitir a los de Butaustas soñar con su primera final.

 

España depende de España. Ante Croacia se pareció más al campeón del mundo, aunque con una diferencia no menor. El equipo está sustentado en otros jugadores. Cuando el de Japón tuvo un tridente formado por Calderón-Garbajosa-Pau Gasol, a éste lo sostienen Pau, Rudy y Felipe Reyes. Para colmo, la Bomba Navarro está desconocido y el hombre del Khimki no es ni la sombra del que supo ser.

 

Igual, a España le sobra talento, personal y carácter para este tipo de desafíos. En el día D, y si es necesario, es probable que los viejos guerreros den la cara nuevamente. España necesitará de ellos, porque Lituania no regala nada físicamente y tiene jugadores como para hacerle sufrir a los españoles cada punto. Seguramente, castigarán duro a Pau en la pintura. Por eso los de Aíto deberán tener opciones en otros sitios. Pronóstico: España 55%, Lituania 45%.

Están en semifinales los que debían estar - por Fabián García

España fue campeona del mundo y por segunda vez se mete entre los cuatro grandes

No voy a arrogarme el hecho de haber acertado los cuatro semifinalistas del torneo porque, a decir verdad, no hubo ninguna sorpresa. Se dio todo como se esperaba, incluso los trámites de los partidos.

 

Estados Unidos ganó en forma arrolladora, España lo hizo con contundencia y Lituania quizá un poco por encima de lo esperado. Y Argentina-Grecia fue una batalla que se resolvió en la última pelota.

 

Tengo amigos que dicen que el básquetbol no les gusta porque tiene mucha lógica y gana el que mejor juega. Como que no hay lugar para las hazañas. No estoy de acuerdo en dos cosas: primero me parece bueno que gane el que mejor juega. Y segundo, las hazañas siempre son posibles, y hay miles de antecentes.

 

Los cuatro semifinalistas son, además, claramente los cuatro mejores equipos del mundo en la actualidad. Rusia demostró no serlo, igual que Grecia. Y nadie quedó en el camino por una injusticia o por no haberse clasificado. Aquí en Pekín estuvieron todos los mejores. Y siguen en competencia la elite de cuatro.

 

¿Tiene algo de malo eso? Yo creo que no. El baloncesto, que es el segundo deporte del mundo, lejos del fútbol (¿cada vez más o menos?), permite por esto de la lógica algunos beneficios que el fútbol no tiene. Primero, en nuestro deporte es muy difícil especular en un partido. Por lo que hablábamos de que el que juega mejor, gana. Se puede tener un estilo amarrete si se quiere, pero para ganar hay que meter canastas, y entonces el ser amarrete no alcanza.

 

Lo segundo que tiene el baloncesto de ventaja, enorme sobre el fútbol, a mi humilde entender, es que la defensa es una virtud, y no un defecto. Y se ha logrado hacerle entender a la gente que un partido se gana primero gracias a una buena defensa. Algo casi imposible en el fútbol.

 

Por eso, que los equipos que a lo largo de los últimos años más veces han estado entre los cuatro primeros lleguen una vez más a la definición marca una coherencia en nuestro deporte que vale destacar. Valoro cuando un equipo sorprende, pero en este juego está claro que las cosas no se dan por casualidad. Y Estados Unidos, España, Argentina y Lituania han sido los grandes dominadores en la última década. Vale una felicitación entonces a ellos por el trabajo continuado que han conseguido.

Mi análisis de los cuartos de final - por Fabián García

España y Croacia vuelven a verse las caras después del Europeo 2007

El miércoles, mañana, habrá llegado finalmente el día D, ése que hace que todo lo realizado hasta le momento valga de poco. Si un equipo jugó muy mal hasta aquí y mañana gana, será estupendo. Si el que venía muy bien, mañana pierde, será un fiasco.

 

Por ese motivo, creo que los cuatro partidos de cuartos de final hay que verlos con una perspectiva que ni siquiera tienen los playoffs de los torneos de Liga, ya que en ellos siempre hay una posibilidad de revancha. Aquí no. Aquí valen más la experiencia, la sangre fría y la historia que los fríos números estadísticos.

 

El primer juego será España-Croacia. En teoría, la selección de Aíto tiene amplia ventaja en el duelo. Mejor plantilla, mayor talento en sus jugadores y gran experiencia internacional. Para colmo, es un hecho que no jugará Marko Popovic y que Planinic lo hará dolorido. Sin embargo, la historia marca, primero, que Croacia le ganó a España en el Europeo del año pasado, última vez que se enfrentaron oficialmente. Y el dato más importante es qué papel jugará la presión. España la tiene toda. Croacia, absolutamente nada.

 

Bien sabido es que, sin presión, algunos equipos son particularmente peligrosos. Los croatas lo son. Buena muñeca, conocimiento del juego y corazón grande. Todas virtudes importantísimas en estas instancias. Además, España, no sé por qué, pero no la veo en su mejor momento. Después de aquel debut ante Grecia, sufrió ante China, perdió mal el comienzo ante Angola y se llevó un palizón ante Estados Unidos.

 

Navarro no ha encajado aún (6.8 puntos y menos de 28% de efectividad en tiros de campo), menos todavía Garbajosa (4.2 y 26%), por lo que al equipo se lo ve muy dependiente por momento de Pau y de Rudy. Ni siquiera Calderón está fino. La manera en la que Aíto ha manejado al equipo ha provocado muchas críticas de la prensa española aquí en Pekín aunque, volviendo al comienzo, un triunfo en cuartos, al menos, las dejará stand by.

 

Croacia seguramente saldrá a jugarle muy duro a Gasol y Fernández, para que sientan el rigor físico. Probablemente el mayor problema lo tendrán en ataque, porque España en defensa suele hacerse muy fuerte. Hasta ahora, los croatas, cuando no pudieron anotar con alta efectividad de tres puntos, perdieron. Tuvieron 75% ante Australia, 53% ante Rusia y 59% ante Irán. En sus dos derrotas, cayeron a 20% (Argentina) y 29% (Lituania). España deberá controlar ese rubro para ganar. Pronóstico: 60% España, 40% Croacia.

 

El segundo choque será Lituania-China. Salvo un milagro, los chinos no tienen jugadores, ni juego, ni experiencia ni corazón como para ganarle a Lituania. Es el típico case de partido perfecto que se le debería dar a los locales para dar la sorpresa (algo así debería ocurrir también para que alguien le gane a Estados Unidos). Los lituanos, incluso, no se preocuparon por pasar un papelón ante Australia, resguardando a sus hombres más importantes.

 

Entre los Lavrinovic y Javtokas se turnarán para desgastar a Ming y Yi. Controlados ellos, el punto para por no permitir tiros cómodos exteriores, donde los chinos tienen buenos porcentajes. Lituania, en cuatro ediciones jugadas (las últimas), no bajó nunca de semifinales, y no parece ser esta la oportunidad en la que la historia cambie. Pronóstico: 75% Lituania, 25% China.

 

Estados Unidos-Australia no reviste análisis. Si bien los australianos los tuvieron a mal traer en un amistoso previo a Pekín (lograron la menor diferencia en dos años ante este grupo, 10 puntos apenas), daría la sensación de que mañana los norteamericanos van a tratar de dejar bien en claro que no están dispuesto, no ya a perder, sino siquiera a que alguien intente pensar que pueden ganarles. Pronóstico: 95% Estados Unidos, 5% Australia.

 

De los cuartos, quizá el choque más atractivo sea Argentina-Grecia. Igual al de Atenas 2004. En aquella oportunidad Grecia era local y durante un rato largo manejó el partido, hasta un ingreso celestial de Walter Herrmann, que dio vuelta el trámite del partido. Hay diferencias con aquel partido. Argentina es ahora un equipo más corto, menos atlético, pero con tres jugadores en un nivel superlativo: Ginóbili, Scola y Nocioni.

 

El hecho de jugar cada dos días le permite al entrenador argentino gastar un poco más a sus hombres en cada partido, situación que nunca se sabe si traerá consecuencias en algún momento. Los griegos tienen un plantel más largo, pero menos talentoso, sobre todo en el juego interior, donde no hay tanto poder de gol (Fotsis lo tiene más desde afuera que desde dentro) y tampoco un centro aglutinante, como supo ser Papadopoulos. Bouroussis está haciendo un buen torneo, pero complicado que pueda repetir en las instancias decisivas.

 

Por otro lado, el nivel mostrado por los griegos ha sido bastante pobre, principalmente en el partido que debían jugar bien, ante España. Igual, tienen carácter y suelen proponer un tipo de juego trabado, donde mejor resuelve. Su media cancha, con Spanoulis, Diamantidis y Papaloukas, es formidable. Argentina intentará tirarle encima el peso de la camiseta. Pronóstico: Argentina 65%, Grecia 35%.

¿Qué es jugar bien al baloncesto? - por Fabián García

Este equipo de Estados Unidos es el más determinante desde aquel de 1992 en Barcelona

Cometeré quizá un error de ubiciudad, pero me entusiasmé leyendo la opinión del colega Ántoni Daimel en este mismo sitio, acerca del baloncesto NBA, del europeo, y de cómo Aíto García Reneses reniega de su calidad estratégica.

 

Debo reconocer que, en principio, coincido en mucho con Aíto, y también en mucho con Ántoni. Con el entrenador español, en cuanto a que estoy convencido que el nivel de juego de la mejor liga del mundo va para abajo en lo táctico, y para arriba en lo atlético. No tengo la menor duda de ello. Mi idea es que no subieron tanto su rendimiento los extranjeros para que haya tantos hoy en la NBA, sino que, al ampliarse la cantidad de equipos en esa liga y bajar considerablemente la edad promedio en las que los norteamericanos arriban a la misma, el nivel ha caído, permitiendo que muchos que antes jamás hubiesen podido pisar un campo NBA, hoy no solamente lo hagan sino que además se destaquen.

 

Que Andrea Bargnani haya sido número uno del draft no hace sino confirmar la teoría. En mi caso particular, salvo cuando juegan equipos con jugadores argentinos (y aún así), me resulta casi imposible mirar completo un partido. Quizá pueda exceptuar las finales, pero sólo por su importancia. No puedo creer, en muchos casos, el desconcepto con el que se juega.

 

Entramos aquí a la otra parte de la polémica. ¿Representa este equipo de Estados Unidos al baloncesto de la NBA? Yo creo que no. Este equipo no juega como la gran mayoría de los equipos NBA. Aunque priorizan siempre el uno contra uno y el dos contra dos, la primera diferencia, importante, es que utilizan muchísimas variantes ofensivas. Y en la NBA de hoy, cada equipo tiene una, a lo sumo dos y extraordinariamente tres variantes en ataque.

 

Defensivamente está claro que la NBA lo hace muy bien, y este equipo también. La pregunta sería entonces, ¿qué es jugar bien? Si yo me pongo a jugar contra un niño, no necesitaré demasiada ciencia para vencerlo. Al final de cuentas, en el baloncesto gana el que convierte más canastas. Si mañana apareciera un tío que la clavara desde mitad de cancha y nadie pudiera defenderlo, ¿estaría jugando mal? Por lo pronto, no sería un juego de equipo. Sin embargo, ganaría los partidos. Este Redeem Team, que juega bastante más en conjunto que los anteriores (y mucho tiene que ver que varios vengan haciéndolo juntos desde hace tres años), pero por ahora usa sólo lo que le hace falta para ganar.

 

No tengo dudas que, si en los cruces, se les pone complicada la situación, sacarán al campo variantes que hasta ahora no han tenido que utilizar. Es cierto que su soberbia siempre hace sospechar que pueden volver a darse de bruces contra la pared, pero la presencia de Kobe Bryant y dos muy mejorados James y Wade con respecto a Japón 2006, me hace creer que eso no ocurrirá.

 

De todos modos, cuando vuelvan a los Estados Unidos, se sacarán la camiseta de los USA Basketball, volverán a ponerse la de sus respectivos equipos y ahí sí, jugarán nuevamente como más les gusta, siendo amos cada uno en su sitio, que no es como lo están haciendo en Pekín.

A este EE.UU. se le puede ganar sólo una vez - por Fabián García

Estados Unidos ganó hasta ahora todos sus juegos por más de 21 puntos

Una de las discusiones más habituales que hubo en estos Juegos Olímpicos mientras se desarrollaba el torneo era: ¿hay que jugarle a Estados Unidos a muerte en la primera fase? La mayoría creíamos que no, aunque alguno que otro no estaba de acuerdo.

 

Y cuando hablamos de no jugar a muerte no hablamos de ir para atrás, sino simplemente de ser inteligente en un torneo que no da revanchas. Este Estados Unidos es de los mejor (¿lo mejor?) que puede presentar la NBA hoy en día. Podríamos citar a dos o tres jugadores que faltan, no más.

 

¿Cuál es el sentido entonces de arriesgar cuando un triunfo o una derrota no cambia prácticamente nada? En el caso puntual de España, ganarle a Estados Unidos hoy era ser titular de los periódicos de mañana y nada más. Punto.

 

Por el contrario, poner al límite los cuerpos ante un plantel tan duro físicamente como el americano podía pagarse caro, muy caro, y sin beneficio. Porque si bien una victoria así motiva y da confianza, la realidad marca que los triunfos que darán medalla empiezan el próximo miércoles, y España primero o España segundo, si todo va bien se lo volverá a encontrar a Estados Unidos en la final.

 

Por eso cuando el otro día le preguntamos a José Calderón cómo se iba a tomar el equipo el juego ante Estados Unidos y contestó que saldrían a ganar, no le creímos del todo. No que no salieran a ganar, pero estábamos convencidos que España no quemaría las naves por un encuentro sin que fuera determinante.

 

Además, los norteamericanos tienen la particularidad, a veces, de no darse cuenta que los equipos más fuertes en este torneo no le han jugado al ciento por ciento. Y van camino hacia los cruces con la misma soberbia de siempre, sobre todo en hombres como James, Wade o Anthony, símbolos del fracaso en Japón 2006.

 

Mejor. Ojalá se repita la historia y Argentina, o el que sea, lo elimine en semifinales y se pueda volver a ver una final entre equipos de otros países, para volver a gozar en la entrega de premios a un equipo humillado en el tercer escalón del podio. Parece difícil, pero quién dice.

Yo... Fabián García

Soy periodista argentino, director y fundador de la revista Básquet Plus, la única que se dedica a este maravilloso juego en mi país. Desde aquí, tan lejos y tan cerca, intentaré semanalmente proponer algunos de esos temas que suelen llevarse horas en las sobremesas, pero pocas líneas en los periódicos. Un placer.

Últimos comentarios...

  • mariana

    He visto a Furlong, Alix (el más talentoso hasta que apareció Manu), Viau, Cabrera, Cortijo, Milanesio...privilegio que me habilita para apreciar lo grande que es éste equipo. Es el único en el mundo que ha preservado el espíritu de éste deporte. ¿Un defecto? : no ejecutan "la trenza"...

  • alvaro tucson

    fabian, antes que nada , quiero felicitarte por lo que decis , porque los argentinos(la gran mayoria), nos olvidamos de lo que hicieron estos chicos por nuestro DEPORTE¡ y particularmente por llevar NUESTRA BANDERA ¡por todo el mundo, que hoy seamos una potencia en el BASKET¡,yo me pregunto?, que le podemos discutir o criticar a MANU?,a esta generacion de cracks¡,a CHAPU, AL PUMA, A LEO ,LUIS ,FABRI, PALA,COLO,GABY,PEPE,SCONOCHINI, A MI GRAN AMIGO LUCAS¡, y a toda esta camada nueva de chicos¡, simplemente decirles al mundo que nos sentimos muy orgullosos de ser ARGENTINOS¡, de estos jugadores¡¡ antes solo se hablaba del DIEGO(ojo sin faltarle el respeto,porque lo amo),ahora tambien se habla de estos jugadores¡, simplemente para decirle gracias, que gracias¡, infinitas gracias¡ por habernos dado tantas felicidades¡¡,para MANU y compañia¡, Y MUCHAS GRACIAS POR SER ARGENTINOS¡.....

  • El Pampa

    Fabián: sorprende ver lo cuadrado que es el argentino. Hoy en día, en los foros de los medios basquetbolísticos y blogs abundan críticas a Ginóbili y hasta comparaciones con la situación de Verón en el Mundial de Futbol 2002. La verdad que es triste que el argentino sea tan exitista y futbolero barato, vemos todos con ojos de futbol. Manu dejó todo por la Selección y tengo la certeza de que lo seguirá haciendo, independientemente de lo que los inútiles de la NBA pretendan hacer (curan esguinces con inyecciones, vergüenza). No tengo mucho más para decir, yo también estoy más que triste por la derrota y no tengo ganas de hacer leña del arbol caído. Sólo diré que agradezco a la vida por permitirme ver a este grupo de jugadores que dejan todo por la camiseta y tienen unos huevos tremendos. Ahora, vamos por la de Bronca, pero aunque no ganemos, el respeto ya lo tenemos ganado hace varios años, cosa que antes era impensada. Saludos! Federico (Buenos Aires, Argentina)

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