¿Qué es jugar bien al baloncesto? - por Fabián García

Este equipo de Estados Unidos es el más determinante desde aquel de 1992 en Barcelona

Cometeré quizá un error de ubiciudad, pero me entusiasmé leyendo la opinión del colega Ántoni Daimel en este mismo sitio, acerca del baloncesto NBA, del europeo, y de cómo Aíto García Reneses reniega de su calidad estratégica.

 

Debo reconocer que, en principio, coincido en mucho con Aíto, y también en mucho con Ántoni. Con el entrenador español, en cuanto a que estoy convencido que el nivel de juego de la mejor liga del mundo va para abajo en lo táctico, y para arriba en lo atlético. No tengo la menor duda de ello. Mi idea es que no subieron tanto su rendimiento los extranjeros para que haya tantos hoy en la NBA, sino que, al ampliarse la cantidad de equipos en esa liga y bajar considerablemente la edad promedio en las que los norteamericanos arriban a la misma, el nivel ha caído, permitiendo que muchos que antes jamás hubiesen podido pisar un campo NBA, hoy no solamente lo hagan sino que además se destaquen.

 

Que Andrea Bargnani haya sido número uno del draft no hace sino confirmar la teoría. En mi caso particular, salvo cuando juegan equipos con jugadores argentinos (y aún así), me resulta casi imposible mirar completo un partido. Quizá pueda exceptuar las finales, pero sólo por su importancia. No puedo creer, en muchos casos, el desconcepto con el que se juega.

 

Entramos aquí a la otra parte de la polémica. ¿Representa este equipo de Estados Unidos al baloncesto de la NBA? Yo creo que no. Este equipo no juega como la gran mayoría de los equipos NBA. Aunque priorizan siempre el uno contra uno y el dos contra dos, la primera diferencia, importante, es que utilizan muchísimas variantes ofensivas. Y en la NBA de hoy, cada equipo tiene una, a lo sumo dos y extraordinariamente tres variantes en ataque.

 

Defensivamente está claro que la NBA lo hace muy bien, y este equipo también. La pregunta sería entonces, ¿qué es jugar bien? Si yo me pongo a jugar contra un niño, no necesitaré demasiada ciencia para vencerlo. Al final de cuentas, en el baloncesto gana el que convierte más canastas. Si mañana apareciera un tío que la clavara desde mitad de cancha y nadie pudiera defenderlo, ¿estaría jugando mal? Por lo pronto, no sería un juego de equipo. Sin embargo, ganaría los partidos. Este Redeem Team, que juega bastante más en conjunto que los anteriores (y mucho tiene que ver que varios vengan haciéndolo juntos desde hace tres años), pero por ahora usa sólo lo que le hace falta para ganar.

 

No tengo dudas que, si en los cruces, se les pone complicada la situación, sacarán al campo variantes que hasta ahora no han tenido que utilizar. Es cierto que su soberbia siempre hace sospechar que pueden volver a darse de bruces contra la pared, pero la presencia de Kobe Bryant y dos muy mejorados James y Wade con respecto a Japón 2006, me hace creer que eso no ocurrirá.

 

De todos modos, cuando vuelvan a los Estados Unidos, se sacarán la camiseta de los USA Basketball, volverán a ponerse la de sus respectivos equipos y ahí sí, jugarán nuevamente como más les gusta, siendo amos cada uno en su sitio, que no es como lo están haciendo en Pekín.

A este EE.UU. se le puede ganar sólo una vez - por Fabián García

Estados Unidos ganó hasta ahora todos sus juegos por más de 21 puntos

Una de las discusiones más habituales que hubo en estos Juegos Olímpicos mientras se desarrollaba el torneo era: ¿hay que jugarle a Estados Unidos a muerte en la primera fase? La mayoría creíamos que no, aunque alguno que otro no estaba de acuerdo.

 

Y cuando hablamos de no jugar a muerte no hablamos de ir para atrás, sino simplemente de ser inteligente en un torneo que no da revanchas. Este Estados Unidos es de los mejor (¿lo mejor?) que puede presentar la NBA hoy en día. Podríamos citar a dos o tres jugadores que faltan, no más.

 

¿Cuál es el sentido entonces de arriesgar cuando un triunfo o una derrota no cambia prácticamente nada? En el caso puntual de España, ganarle a Estados Unidos hoy era ser titular de los periódicos de mañana y nada más. Punto.

 

Por el contrario, poner al límite los cuerpos ante un plantel tan duro físicamente como el americano podía pagarse caro, muy caro, y sin beneficio. Porque si bien una victoria así motiva y da confianza, la realidad marca que los triunfos que darán medalla empiezan el próximo miércoles, y España primero o España segundo, si todo va bien se lo volverá a encontrar a Estados Unidos en la final.

 

Por eso cuando el otro día le preguntamos a José Calderón cómo se iba a tomar el equipo el juego ante Estados Unidos y contestó que saldrían a ganar, no le creímos del todo. No que no salieran a ganar, pero estábamos convencidos que España no quemaría las naves por un encuentro sin que fuera determinante.

 

Además, los norteamericanos tienen la particularidad, a veces, de no darse cuenta que los equipos más fuertes en este torneo no le han jugado al ciento por ciento. Y van camino hacia los cruces con la misma soberbia de siempre, sobre todo en hombres como James, Wade o Anthony, símbolos del fracaso en Japón 2006.

 

Mejor. Ojalá se repita la historia y Argentina, o el que sea, lo elimine en semifinales y se pueda volver a ver una final entre equipos de otros países, para volver a gozar en la entrega de premios a un equipo humillado en el tercer escalón del podio. Parece difícil, pero quién dice.

Noche de récords: 15 horas en el estadio - por Fabián García

En Estados Unidos-Grecia cumplí mis trece horas en la cancha

Como algunos sabrán, además de ser blogger de TUBASKET.com, soy el editor de la revista argentina Básquet Plus (www.basquetplus.com). Por ende, sigo los partidos de España, los de Argentina y, en casos como el de ayer, todos los demás, ya que España juega primero y Argentina, último.

 

 

El maldito calendario ha hecho que nuestros amigos de La Furia tengan que enfrentar a Alemania en la inhumana hora de las 9:00 am, por lo cual, tras haber trabajado ayer hasta eso de las 3, me levanto fresco como una lechuga a las 7.30. Ducha rápida y directo a Sr. Coffee, el bar de enfrente de mi hotel.

 

 

Bien alimentado, sé que el día será largo y que iré por mi récord absoluto en torneos internacionales. Después de 20 años desde mi primer cobertura en el exterior (Preolímpico de Uruguay en 1988 donde, dicho sea de paso, al regreso del mismo me enteré en el Buquebús que me había salvado de la mili), y con cinco mundiales, otro Juego Olímpico, varios Torneos de las Américas y demás, estaré en una cancha de básquetbol, sin interferencias, por lo menos 15 horas.

 

 

No sé si fue por la sugestión de la cifra, pero cuando terminó el primer tiempo de España-Alemania e hice la cuenta de que faltaban 11 mitades más en el día, me empezó a invadir una mezcla de falta de respiración, alergia, calor, frío, fiebre…¿resistiría?

 

 

Terminó España, grabé una nota con José Calderón para TUBASKET.com (a propósito, si de golpe ven que se cortan los informes desde Beijing, es porque caí en cana, ya que todos los días me están retando porque no se puede grabar video con la credencial que yo tengo) y ví la hora: 11.30 am.

 

 

Me crucé con Petete García (jefe de FIBA Américas), que me contó que todavía no está en condiciones de asegurar que se juegue la próxima Liga de las Américas y también que hoy perdíamos contra Croacia, pero bueno, no es porque todo haya terminado, pero yo le contesté que le íbamos a dar una paliza a los europeos. Petete puede dar fe.

 

 

Nos despedimos y ya eran las 12. Se venían dos partidos muy pesados: Australia-Irán y China-Angola. Ninguno de los dos me entusiasmaba en lo más mínimo, pero tenía mucho trabajo por delante, así que no me preocupé y me puse a currar. El primer juego se pasó volando, y aproveché entre ese y el siguiente para ir en busca de alimentos. Había desayunado muy temprano y ya estaba con la reserva.

 

 

Aunque McDonald’s es uno de los auspiciantes de estos juegos, después de un estudio basado en unos 200 encuestados podemos asegurar que no hay un local de esa empresa en 800 metros a la redonda del estadio. Mínimo. Y pese a que le tengo prometido a mi mujer cuando viajo que no voy a comer allí (salvo cuestión de vida o hambre), la verdad es que nos hubiese venido de perillas más de una vez.

 

 

Para envidia de mis colegas compatriotas, y ya que tenía tiempo, hice el scouting correspondiente y encontré, en uno de los locales, algo parecido a sandwichs de miga de jamón y queso. Creo que en realidad es salchicha y queso, pero las formas no me cierran como para confirmarlo.

 

 

Dos por 16 yuanes (Juanes a partir de ahora). Más la Coca, 21. Tres dólares. No comeremos bien, pero barato, seguro. Desde que me dieron los sandwichs hasta que me senté a escribir, por lo menos tres periodistas me dijeron con los ojos abiertos: “Hijo de puta, ¿de dónde sacaste eso?”, como si se tratara de un jamón ibérico o una paella. No, eran unos sandwichs miserables, calificables con 1 tenedor sobre 5. 

 

 

Uno de los desesperados por la información era mi amigo Jorge Muñoa, de la agencia EFE, que alguna vez tendrá que pasarme su receta para llevar el ritmo que lleva. A Jorge le prometí una estatuilla el último día, para premiarlo como el hombre con más horas en este estadio, ya que cubre los seis partidos de masculino y los seis de femenino, todos los días. Y después, a veces, se va a tomar una cerveza. Un monstruo. Jorge recibirá la medalla de oro y un uruguayo que no recuerdo el nombre y que trabaja para AFP, la de plata. Yo, humildemente, creo estar en carrera para el bronce, sobre todo después de hoy.

 

 

Pasó China (primer triunfo)  y me saqué las ganas de intercambiar un par de palabras con Sun Yue, el chino que acaba de arreglar con los Lakers (no firmó aún) y que, si no hace un curso intensivo de inglés de acá a octubre, a Kobe Bryant no lo va a ver ni en fotos. Como habían perdido los dos juegos anteriores, Yue no había hablado con la prensa, entonces no fuimos muchos a buscarlo. Lo tuve para mí solito cinco minutos.

 

 

Volví a mi mesa de trabajo (cuya silla ya tenía marcado el formato de mi trasero), y seguí enfrascado para poner lo más al día posible www.basquetplus.com Se venía el primer partido verdaderamente interesante de la noche: Lituania-Rusia. Los lituanos lo tenían dominado, se les complicó, pero aparecieron Ramunas Siskauskas, Kaukenas y algo de Jasikevicius y mantuvieron el invicto.

 

 

Nuevamente fui a la zona mixta a ver qué onda y, como lo tenía a Kleiza a mano, le pregunté si podía ver alguna similitud entre su doble a la Argentina para ganar en el debut y aquel de Ginóbili ante Serbia en el 2004. La pregunta tenía la intención de llevarlo a pensar si se podía dar el mismo destino. “No estuve en Atenas”, respondió, seco.

 

 

Para confirmar si era mala leche o solamente mi impresión, volví a la carga y le pregunté si el triunfo ante Argentina podía ser un golpe de confianza para el equopo. “Les ganamos a tres equipos, todos valen lo mismo”, respondió. A punto de calentarme, le retruqué: “¿Es lo mismo ganarle a Argentina que a Irán?”. “Para la tabla de posiciones, sí”, respondió. Me alejé lentamente con una rápida conclusión: Kleiza es un estúpido importante.

 

 

Como había tiempo -casi una hora- hasta Estados Unidos-Grecia, me fui a comprar una nueva provisión de sandwichs para la noche. Ya tenía pedidos acumulados, así que compré unos cuantos. Grecia arranca haciéndole fuerza a los americanos, pero enseguida se afloja. Mi consejo es que nadie le intente ganar en la primera rueda, así llegan bien subidos a los cruces, que es cuando hay que amargarlos.

 

 

Tras la paliza, instintivamente parto a la zona mixta, aunque sé que los yanquis me harán esperar. Ellos van a los vestuarios, se bañan, se perfumen, se encreman, charlan de sus cosas y después salen con sus auriculares puestos a atender a la prensa. En este caso, el primero en salir, Michael Redd, lo hizo 45 minutos después de terminado el partido. Me perdí el comienzo de Argentina-Croacia incluso.

 

 

Con Argentina, por suerte, nunca tuve necesidad de sufrir. Me acordé varias veces de Petete García pero no tenía ganas de derrochar crédito en mi celular (encima el de él es de Puerto Rico) para burlarme de él. Lo haré cuando lo vea. Hago las notas correspondientes y, antes de partir para el hotel en subte, pongo el stop del cronómetro de mi reloj: son las 0.23. Había llegado a las 9.20. Hago rápida la cuenta: quince horas y tres minutos. Me arrodillo a lo Marcelo Salas, con el índice izquierdo levantado. El récord es mío. Lo he logrado. 

Kobe Bryant, el hombre enigmático - por Fabián García

Kobe Bryant está en plena etapa de generosidad con la gente. Le piden fotos, se le acercan y él va a todos lados. Un primor.

Quienes conocen a Kobe Bryant desde hace mucho tiempo, sabrán que, a pesar de su cara de niño bueno, nunca fue un muchacho simple para tratar. A partir de tomar nombre en la NBA con los Lakers, siendo compañero de Shaquille O'Neal, las cosas empezaron a ponerse espesas con su forma de tratar a las personas.

 

Sin embargo, después de aquel incidente en el que se vio involucrado en una denuncia de supuesta violación hace ya algunos años, su forma de manejarse ha pasado a ser totalmente distinta. Ya en el Preolímpico de Las Vegas en el 2007, pudo verse a un Bryant opuesto. Agradable con todos, sonriente, firmando autógrafos. Puedo dar fe de eso, sobre todo porque fui protagonista de algo insólito y muy envidiado: en ese torneo, me regaló sus zapatillas autografiadas.

 

Aquí en Pekín está haciendo lo mismo, a niveles insospechados. Se apareció un día en el boxeo, donde peleaban unos mexicanos. "Ustedes son los mejores boxeadores del mundo", les dijo. Los deportistas mexicanos no entendían nada. En otra ocasión, fue a saludar a un atleta norteamericano y le preguntó cómo estaba de su lesión. El velocista ni siquiera pensaba que Kobe conociera de su existencia.

 

El colmo ocurrió cuando se presentó sin aviso en la Villa Olímpica (el equipo de básquetbol de los Estados Unidos no está ahí) y fue al comedor. Cuando vio que estaban los jugadores de fútbol de Argentina, se acercó como un hincha más para decirle todo lo que lo admiraba a Leonel Messi. "No me lo podía creer. Para mí fue una gran sorpresa verle ahí. Fue espectacular, un shock. Messi es mi futbolista favorito; un fenómeno. Es el jugador más creativo de todos, me encanta verlo jugar. Es un talento con el balón”, dijo Kobe.

 

Después, tras jugar con Angola, el jugador de los Lakers se quedó viendo prácticamente todo el partido de Argentina-Australia, justo donde se habían colocado los deportistas argentinos de otras especialidades para ver el juego. Obviamente, todos fueron, de a poco, a sacarse fotos con él. No rechazó a nadie, les habló en español y recién se fue cuando faltaban cinco minutos y el resultado estaba definido.

 

¿Hay otro Kobe? ¿Es un lavado de imagen? Sea lo que sea, bienvenido sea. Que una megaestrella del baloncesto mundial como él (¿uno de los cinco más importantes del deporte en todo el planeta?) acerque su magia al público, no hace sino devolver un poco de credibilidad a los que creemos que esta gente no es ni más ni menos que el resto, sólo que con un toque de divinidad especial.

A veces hay que esperar para sacar conclusiones - por Fabián García

Lo dice el Chapu: "Jugar unos JJ.OO. es una de las sensaciones máximas que un deportista puede enfrentar"

Aunque soy periodista, siempre digo que muchos de los males de este mundo nos tienen como principales protagonistas. Es tema de conversación algunas veces, aquí en Pekín, en las sobremesas con amigos. ¿Cuál es necesidad de buscar siempre un tema de polémica? Creo que si se hiciera una encuesta secreta entre los periodistas, el deseo mayor de mis colegas es lograr por su trabajo un hecho resonante, como la caída de un gobierno (no importa si bueno o malo).

 

En el deporte y en la política es donde máse ven ese tipo de casos. Y si nos remitimos al baloncesto puntualmente, veamos acaso los ejemplos de España y Argentina. La selección española tiene la costumbre de jugar partidos amistosos, en su mayoría, muy accesibles y siempre de local. Se empieza a hablar entonces de que España arrasa a sus rivales, que no tiene contra, que debe sí o sí volverse con una medalla. Ni que hablar después de la paliza a Grecia.

 

Resulta que viene China, y al entretiempo el equipo se va 9 abajo. No voy a dar nombres, pero les aseguro que varios de la prensa pedían la cabeza de Aíto. Increíble. Luego la remontada, el triunfo y los ánimos que vuelven a bandearse para el sitio equivocado. Y los jugadores terminan siendo héroes. Y no lo son, como tampoco eran demonios antes de la primera mitad.

 

Con Argentina, otro tanto. La derrota ante Lituania generó tantos comentarios absurdos de la prensa que podría armarse el Libro de las Boludeces (gilipolleces, o algo parecido, en castellano... perdón por la palabra), con las publicaciones realizadas. Peleas internas, intento de renuncia del entrenador, cómo se extraña a Pepe Sánchez. Sé que quizá no es nuestra función pero, ¿a nadie se le ocurre pensar, por ejemplo, lo que le puede pasar a Prigioni por la cabeza cuando lee algo así?

 

Yo soy muchísimo más leal a mis convicciones que a mi profesión. De eso no tengo dudas. Y las personas están muchísimo antes que el jugador cuando emito opiniones. Y tengo en cuenta la familia que está atrás o los sentimientos de los interesados. Cuando uno dice o escribe algo, el efecto es mil veces más devastador que cuando lo desmiente. Esa es una regla de oro para mí. Y por eso intento no tener que desmentir.

 

¿A qué voy con todo esto? A que en los Juegos Olímpicos hay mucho en disputa y, salvo dos equipos, los otros diez están en un nivel de muy alto para arriba. Aquel que pretenda que su equipo no tenga tropezones, no entiende nada de esto. Una periodista española encaró así a Luis Scola tras el triunfo argentino ante Australia: "Después del fracaso ante Lituania, ¿esto es un alivio?" ¿Fracaso? A mi entender, fracasar es no dar lo máximo de tus posibilidades. Argentina, ante Lituania, jugó mal, pero dio lo que tenía. España ante China jugó mal, pero dio lo que tenía. Sería estupendo que los que conformamos nuestra profesión. nos demos cuenta que ni un solo día podemos ser nosotros más importantes que la noticia.

Yo... Fabián García

Soy periodista argentino, director y fundador de la revista Básquet Plus, la única que se dedica a este maravilloso juego en mi país. Desde aquí, tan lejos y tan cerca, intentaré semanalmente proponer algunos de esos temas que suelen llevarse horas en las sobremesas, pero pocas líneas en los periódicos. Un placer.

Últimos comentarios...

  • Rimini Hoteles

    Esta muy bueno este blog, contiene mucha informaciòn de este deporte tan bonito como es el Basketbol, es un blog completo muy informativo, felicidades a los creadores de este trabajo, sigan adelante.

  • nancy mendoza zabala

    no tienen la informacion suficiente

  • olle jugaste bien en

    me gusta muxxo el basket espero a llegar a jugar como tu