Scola y Ginóbili, la imagen latina en la NBA - por Fabián García
¿Podrá Scola pegar el salto que le falta para convertirse en una estrella de la NBA? Por lo que hizo en su año novato, podríamos decir que sí
Si algo caracterizará a la próxima temporada de la NBA es el primer éxodo que se conozca en mucho tiempo de jugadores que han preferido tentarse con los euros del Viejo Continente al nivel deportivo de la mejor liga del mundo. Latinoamérica no ha sido una excepción. Dos de sus principales representantes en la NBA, Carlos Arroyo y Carlos Delfino, han partido hacia destinos poco populares (Maccabi Tel Aviv de Israel en el caso de Arroyo, el Khimki ruso en el de Delfino), pero llenos de billetes, de los grandes.
Indudablemente, el grupo de destacados latinos ha quedado reducido. En ese marco, el puertorriqueño José Barea tendrá una gran oportunidad en Dallas Mavericks. A sus 24 años, ha renovado con la franquicia texana por dos temporadas más (con opción a una tercera), con lo que completará un lustro en el equipo, tiempo suficiente como para tomar más protagonismo y decisiones en un sitio donde este año promete haber mucha presión. El propietario, Mark Cuban, se ha cansado de estar siempre cerca, pero nunca ganar un título, y busca revancha, siempre con la estrella alemana Dirk Nowitzki como mascarón de proa. Barea tendrá minutos, a partir de la veteranía cada día más pronunciada de Jason Kidd (35 años). En él estará aprovechar ese tiempo con el nuevo entrenador, Rick Carlisle, siempre benevolente con los jóvenes. “En el equipo están contentos conmigo. Ya yo hablé con el coach y él espera muchas cosas de mí”, dijo Barea.
Los otros dos grandes representantes del Caribe serán los dominicanos Al Horford y Francisco García. Horford, hijo del inolvidable Tito, fue una de las sensaciones en la pasada temporada (promedió 10.1 puntos y 9.7 rebotes) y, con sus 22 años, el futuro que le espera parece estupendo. Además, cuando nadie apostaba un centavo por ellos, no solamente se clasificaron para los playoffs, sino que en la primera ronda tuvieron al borde del abismo a los mismísimos Celtics, que recién pudieron vencerlos en siete juegos. Horford subió sus medias hasta los 12.6 puntos y 10.4 rebotes en esa serie, toda una marca para un novato.
Francisco García no tendrá quizá tantas chances en Sacramento, por lo menos de llegar a los playoffs. Su actuación en la temporada 2007/08 fue buena (12.3 puntos y 3.3 rebotes), pero el equipo se encuentra hundido desde que hace un par de años se desmembró la plantilla que tantas veces fuera protagonista.
Eduardo Nájera, tras cuatro años en Denver, pasará por primera vez a la costa Este, luego de fichar en New Jersey. Los Nets tienen fe en poder volver a escena con la llegada del chino Jianlian Yi y el mellizo Brook López, otro latino (hijo de cubano) que será protagonista de un hecho particular: debutará en la NBA con su hermano Robin (fichó en Phoenix Suns), algo pocas veces visto. Ambos llegan con muy buenos antecedentes y fueron elegidos casi al mismo tiempo en el último draft, en la primera ronda: Brook fue número diez y Robin, número quince. Decíamos que Nájera, entonces, tendrá en este plantel el rol de ayudar a la transición que necesita la franquicia entre un grupo de muy veteranos (Carter, Armstrong) y la guardia nueva, muy joven y talentosa (Yi, López, Douglas-Roberts). El mexicano puede ser muy importante en ese rubro.
La Argentina es la flota más importante de latinos en la Liga. Y, salvo Walter Herrmann, todos sus jugadores han tenido protagonismo importante en sus respectivos equipos. La temporada arrancará con Manu Ginóbili como centro de atención, luego de su comentadísimo paso por los Juegos Olímpicos de Pekín. El escolta de San Antonio se resintió en China de la vieja lesión que le impidió jugar al ciento por ciento los playoffs ante los Lakers y ahora no arrancará la 2008/09 luego de la operación a la que debió someterse en su tobillo izquierdo. ¿Seguirá siendo el mismo? Se ha hablado tanto en este mes y medio, que la presión sobre su juego será enorme. Manu es el hombre clave en la estructura de los Spurs, porque le imprime el carácter y la personalidad que le faltan a Duncan y Parker, pero si su cuerpo no lo ayuda, todo se le hará muy cuesta arriba. Expertos de la Liga, incluso, no ponen a San Antonio entre los candidatos de este año, pese a que ha ganado los tres últimos que han sido en años impares (2007, 2005, 2003). ¿Será para tanto lo de Ginóbili? Creemos que no, porque además es un jugador muy inteligente que sabe que lo importante se juega a partir de febrero/marzo del 2009, por lo que utilizará este período pura y exclusivamente para ponerse bien.
A su lado, otro argentino, Fabricio Oberto, motivado tras el bronce en Pekín, seguirá con su habitual tarea de jugador de rol, ayudando a estirar la carrera de Tim Duncan, evitándole el juego sucio que ya, a los 32 años del hombre de Islas Vírgenes, provoca efectos no deseados. El cordobés cumplirá 34 años en esta temporada, pero su físico no registra signos del paso del tiempo, por lo que se espera que mantenga su rendimiento.
También en el Oeste, y muy cerquita de San Antonio, otro argentino, Luis Scola, irá por su temporada consagración en Houston. Los Rockets pueden ser la sensación del torneo, si es que se mantienen sanos (no como el año pasado), y Scola termina de acomodarse a la Liga, como ya lo hizo brillantemente en su año debut. El agregado de Ron Artest le dará fuerza anímica (punto débil del equipo). Se espera que el entrenador Rick Adelman, finalmente, se decida a poner al argentino un poco más inmerso en las ofensivas del equipo, y que no depende tanto de crear sus propios tiros. Scola fue claramente uno de los mejores tres rookies del año anterior (10.3 puntos y 6.4 rebotes en la regular y 14.0 y 9.3 en los playoffs) y está en el momento justo de su carrera para ser parte muy importante, tanto en lo deportivo como en lo grupal. A sus 28 años, ya ha vivido casi todo lo que un jugador pueda vivir: oro olímpico, cuatro finales de Europa, campeón ACB, subcampeón del mundo, MVP en varias oportunidades, un jugador para que los Rockets sepan aprovechar.
El cuarto argentino en cuestión es Andrés Nocioni, que el año pasado vivió, a su modo de ver, el peor año de su carrera profesional, luego del pésimo torneo realizado por los Chicago Bulls. Nocioni demostró en Pekín que, si se pone bien de la rodilla (no tuvo una lesión grave), sigue teniendo todo para ser líder de un equipo que no tiene brújula. Se pensó en su momento que con Ben Gordon, Luol Deng y Kirk Hinrich, más la veteranía de Chapu, había candidato a campeón a corto plazo, pero se olvidaron de medir la inteligencia de los involucrados. Los tres primeros tuvieron un año horrible, no pudieron salir de la ola de rumores que mantuvo en vilo al equipo todo el campeonato y ahora lo más probable es que Gordon y Hinrich terminen partiendo, más temprano que tarde. A Nocioni también lo incluyen en toda transacción que anda dando vueltas. Indudablemente, los Bulls no entienden o no saben qué hacer. Dejarían ir al símbolo y corazón del equipo de los últimos cuatro años.
Walter Herrmann es el único de los argentinos que viene buscando su oportunidad sin conseguirla. Tras un fin de primer año en los Bobcats que dio para ilusionarse, la 2007/08 fue para él sencillamente para el olvido. Pasó a los Pistons, donde jamás tuvo posibilidades. Ahora hay nuevo entrenador en el equipo, pero sus minutos dependerán mucho de lo que ocurra con el resto de la plantilla. Si siguen todos, difícilmente cambie algo.
De Brasil, tres representantes con distintas expectativas, aunque todos en equipos competitivos. Anderson Varejao seguirá en Cleveland, en principio, para intentar ayudar a LeBron James en el objetivo de retornar a las finales de la NBA, algo que parece muy improbable, ya que no han conseguido refuerzos de nivel. El brasileño no fue a el Preolímpico para recuperarse de algunos problemas físicos sufridos en los playoffs, pero eso no será suficiente para que el equipo mejore. Para colmo, todo el mundo dice que James se irá de la franquicia en el 2010, así que las esperanzas de una dinastía en Cleveland son totalmente improbables.
Nené vivió algo parecido a Anderson. Renunció al Preolímpico para terminar los tratamientos por el cáncer de testículo que sufrió en los últimos tiempos y se apresta a seguir remándola en una franquicia que no puede superar el trauma de la primera ronda de los playoffs. Para que muchos piensen que la solución inicial es que se vayan Anthony o Iverson, es que no le ven alternativa posible. Nené, en principio, deberá preocuparse por su problema, que no es una lesión cualquiera.
Finalmente, Leandrinho, completando el trío de brasileños inestables, tampoco está del todo conforme en Phoenix. Es que los Suns, como Dallas, no terminan de dar el salto al anillo, pese a haber contratado a Shaquille O’Neal y mantener la base Nash-Stoudemire, más el francés Diaw, el propio Leandrinho y alguno más. Es otro equipo al que le falta carácter, y O’Neal, con sus 36 años a cuestas, no está para este tipo de sacrificios. De hecho, ya anunció que termina los dos años que le quedan en Phoenix, da las hurras, y se va para su casa.



