Defender o hacer falta - por César Nanclares

En Europa, al gran Rex Chapman más de uno le hubiera cortado el brazo... en falta

Berlin. Top-16 de la Euroliga. 12 segundos para el final. El Alba tiene la posesión; el Real Madrid, dos puntos de ventaja.

 

Boston. Partido que puede decidir la ventaja de campo en una hipotética final de NBA. 7 segundos. Balón para los Celtics; defienden los Lakers.

 

El Madrid, pese a ganar por dos, hace falta rápida y manda al rival a la línea para tener la última posesión en su poder. Pero con el riesgo de que le empaten y se la tenga que jugar en una prórroga en cancha contraria.

 

Los Lakers defienden a muerte, no hacen falta, fuerzan un lejano tiro de tres casi sin tiempo y se aseguran la prórroga, aunque sea lejos de su público.

 

El Alba Berlín falla los dos tiros libres; rebote para el Real Madrid, que recibe falta y sí mete los dos libres. 83-87, victoria visitante.

 

Los Angeles Lakers ganan en el tiempo extra… el partido, la serie particular con su máximo rival y tal vez la ventaja de campo en la soñada revancha de la última final perdida.

 

Ya sé, ya sé, 5 segundos es un mundo en baloncesto, pero también un matiz en el fondo de la cuestión que planteo.

 

Las dos victorias son legítimas; las dos victorias cuentan; las dos victorias dan la razón al ganador… El mensaje que destilan, sin embargo, es contrapuesto: definen, a grandes rasgos, las dos sociedades representadas por los dos equipos ganadores. Una “se aprovecha” de la reglas para ganar y la otra “aprovecha” las reglas para ganar.

 

Pongo por delante que toda generalidad implica injusticia, pero también tiene un poso de verdad. El deporte latino busca la victoria aunque el fin justifique los medios. El “resultadismo” asola nuestras canchas y con la excusa de que la victoria es la única vía para que los protagonistas “mantengan su puesto de trabajo”, engañan al personal… al menos a mí.

 

El deporte anglosajón persigue ganar, sí, pero respeta más la esencia del juego: competir por ganar (aún a sabiendas de que sólo uno lo conseguirá…), sin que la derrota signifique una tragedia, lo que traducido al deporte como negocio, significa que primero hay que divertir y luego ganar.

 

Los estadounidenses son vistos por muchos en los países latinos como inocentes, un tanto infantiles e incluso incultos. Pero claro, lo decimos nosotros: espabilados, maduros y cultos… ¡en pillería! Y me incluyo, porque lo más difícil en esta vida es seguir un camino sin influencias nocivas del entorno social.

 

Señores, sigan haciendo faltas; sigan alargando los partidos con interminables series de tiros libres; sigan aprovechándose de que el reglamento del baloncesto favorece al infractor en muchos apartados… Yo prefiero ver al público puesto en pie en la última posesión; a los jugadores a mil pulsaciones por minuto y a los entrenadores conscientes de que lo que tenían que hacer ya lo han hecho, de que el juego pertenece a los jugadores y de se juega para divertir al aficionado. ES-PEC-TÁ-CU-LO, ¿verdad, señor Popovich? ;-)

El periodismo es Daimiel - por César Nanclares

Ahora me duermo muchas noches...

Si Antoni Daimiel hubiera nacido en Estados Unidos sería multimillonario, daría charlas en todas las universidades de periodismo del país, las editoriales se pegarían por tenerle entre sus autores y las librerías venderían sus libros casi como rosquillas. Lo único impensable es que siendo el número uno en lo suyo, dejara de trabajar en ello (que no de serlo) por falta de reconocimiento de quien le paga.

 

Antoni Daimiel ha nacido en España, tierra cainita, cuyas miserias quedan en bolas si atendemos al periodismo y buscamos profesionales que “sólo” hagan bien su trabajo.

 

Porque el caso de ADaimiel representa la profesión, con sus dos caras contrapuestas e imprescindibles, sobre todo en la tv actual: se documenta, es inteligente, divertido, brillante... pero claro, no se da importancia; no se le suben los humos, no hace suficientes pasillos; no pisa cabezas para llegar al éxito... no utiliza los “modernos” ingredientes del comunicador que viene, educado a base de ver “grandes hermanos” y que el único 1984 que conoce es su año de nacimiento.

 

Lo que casi nadie sabe es que Antoni es una de las pocas personas de verdad equilibradas que me he cruzado en la vida, yo que soy un desequilibrado vocacional. Líder natural, nunca le recuerdo dando una voz; siempre de buen rollo, con su media sonrisa socarrona y un inseparable taco de folios subrayados, preparándose el partido de NBA de esa noche.

 

Muchos no sabréis que fue uno de los mejores reporteros del mejor programa deportivo que se ha hecho nunca en nuestra tele, “El Día Después”. Sólo Vispe y Nico Abad (sí, Nico Abad...) le pueden discutir el cetro y bueno...

 

Luego tuvo que soportar que un algún iluminado le dijeran que nunca saldría en la tele, antes de formar con Andrés Montes la pareja narrador-comentarista que más horas de televisión ha hecho en el deporte español. Juntos se dieron cuenta de que el entretenimiento era el único antídoto para el sueño de madrugada; que la NBA no sólo era un show dentro de la pista...

 

La realidad demuestra que aquellas inolvidables noches no le sirvieron a Daimiel (como además él mismo ha reconocido) para mejorar sus condiciones, pese a haber vivido más de una década a contramano del reloj biológico natural, con los problemas de salud que ello conlleva.

 

Antoni, amigo, sirvan estas líneas como mi humilde y sentido reconocimiento a tu labor. Espero que la vida ponga a cada uno en su sitio. Mientras tanto me conformo con leerte en Internet y con compartir de vez en cuando contigo una provolone y serrano en Trenque-Lauquen. ¡¡¡Manpoooweeer!!!

Pau Gasol no se mete en jardines - por César Nanclares

Gasol protagonizó durante los Juegos de Pekín un anuncio inequívoco

Yo, experto en pisar todos los charcos dialécticos que me pasan por las narices, envidio a los que siempre caen de pie aunque salten desde un rascacielos. En argot periodístico los charcos orales (tv y radio) son más conocidos como “jardines”, circunloquios endemoniados en los que cuanto más te quieres explicar, más posibilidades tienes de seguir columpiándote. “Te estás metiendo en un jardín...”, piensas, sin posibilidad de enmienda, con un destino inevitable: cagarla.

 

Los deportistas de élite están a las puertas del jardín día sí, día también, por su frecuente exposición mediática. Si te fijas bien, en el extranjero, o ante periodistas foráneos, es más fácil meterse en un jardín. La traducción es culpable a veces. Lo dicho puede ser inocuo pero si está mal traducido puede acabar con el protagonista en un jardín tan grande como el Botánico.

 

Sin embargo, creo que lejos de casa hay más patinazos por una sencilla razón: las preguntas son menos “prejuiciosas”. Y es que los periodistas en ocasiones nos autocensuramos inconscientemente por razones culturales, porque el tema a tratar es tabú o por falta de arrojo. Hay de todo.

 

La ignorancia, sin embargo, es atrevida. Por eso el desconocimiento profundo de la cultura y de las costumbres de otro país, permite que un periodista pregunte a un deportista extranjero cuestiones que en su país casi nadie se atreve a plantearle.

 

Un ejemplo muy claro y actual: Mike Trudell, reportero que trabaja para los Lakers, entrevista a Pau Gasol a raiz del torneo que el Barça, antiguo equipo del catalán, va a jugar este fin de semana en Los Angeles. Tras preguntarle por lo que significa jugar contra su ex equipo, contra su amigo Navarro, le habla de Barcelona, de la “apasionada” cultura española... y entonces, quizás sin saberlo, el bueno de Trudell pone el dedo en la llaga y pregunta:

Mike Trudell: "De lo que la gente aquí (en EE.UU)  no se da cuenta es que la cultura catalana implica un idioma diferente, una cultura diferente y que hay que gente en Barcelona que no se considera española. Tal vez la analogía, y no es del todo igual, en Estados Unidos sería con Texas donde hay gente que se cree que vive en una nación propia (risas de Gasol). Pero, para la gente que no las conozca, ¿cuáles serían las diferencias entre la cultura catalana y la cultura española?"

 

Pau Gasol (entre pensadas pausas...): “Viene de atrás en la historia... desde hace mucho tiempo,  Es como nuestra región, nuestro estado, pero todavía estamos dentro de España. La mayoría quiere estar en España; alguna gente quiere ser, creo, independiente... porque tenemos un idioma propio y una pequeña cultura... Pero seguimos siendo parte de España... Viene de la Guerra Civil, de los problemas que hubo entonces... Aquella generación está muy sensibilizada con esos temas. Ahora esa situación es mejor; más gente se considera española y no quiere ser sólo catalana. Yo me considero catalán, pero también soy español”.

 

Mike Trudell (insiste): "La última pregunta sobre esto Pau. Alguien me ha dicho que viendo un Mundial o un Europeo, gente de Barcelona, catalanes, no animan a España. ¿Es eso cierto?"

 

Pau Gasol (duda): "Sí... Como digo, alguna gente está muy sensibilizada por todo lo que pasó desde la Guerra Civil... Fueron 40 años... Desde los años 30 a los años 70. Muchos pasaron por eso y como con todos los temas sensibles, tienes que pasar por ello... Si estas capacitado para entenderlos, podrás entender todo lo demás. Si no conoces qué paso en aquel tiempo, es dificil entender que 30 años después haya temas pendientes. No sé con qué compararlo... la esclavitud, o bueno no, la  segregación racial... Son temas sensibles...”.

 

¿Alguien se imagina preguntas así de un periodista español...? ¿Y mayor cintura de un personaje público para bordear el jardín sin caerse dentro? Sólo la inteligencia podría contestar... Pau Gasol  (todo está en los libros...) y Mike Truduell (no hay preguntas impertinentes, hay preguntas mal hechas) son tipos inteligentes. Lástima que no abunden  muchos como ellos en sus respectivos gremios.

El periodismo está en Internet - por César Nanclares

Algunos periodistas pasaron olímpicamente de la noticia del verano. Y no precisamente Gomaespuma...

El periodismo tradicional se empeña con ahínco en desacreditar Internet como medio fiable. La razón no es otra que el temor a ver amenazado su púlpito, su sempiterna atalaya, desde la que, acomodados como están, se preocupan más de no importunar al poder que de cumplir con su función: informar, dar noticias. El poderoso, entre tanto, se aprovecha de la cobardía del plumilla para hacerse fuerte y reforzar cada vez más el viciado sistema.

 

Internet es democrático (o al menos más democrático que el resto de medios...) y por eso escuece. No hace falta un gran grupo económico detrás para hacerse oir en la Red; cualquiera puede crear un blog o una página web y si es bueno, el boca a boca (boca-oreja debería decirse) le hará resaltar. El poder establecido no ve con buenos ojos al revolucionario, más que nada porque cuestiona las bases sobre las que el sistema tradicional se enriquece a manos llenas.

 

Y esto viene a cuento porque en las últimas semanas ha salido a la palestra una polémica de dimes y diretes entre la edición electrónica y la edición impresa de un gran medio nacional, a raiz de la publicación con pelos y señales por parte de la web de ese medio, del quijotesco episodio Aíto-FEB-Unicaja de este verano. La narración incluía, entre otros muchos datos, las cifras cobradas por Aíto como seleccionador en comparación con las de Pepu, noticia que, por cierto, fue dada en primicia por TUBASKET.com antes que en ningún otro medio. Días después una columna de la edición impresa "desdecía" a su "hermano electrónico", en un ejercicio de malabarismo periodístico tan increíble como lo de la mermelada de Ricky Martin, y además hecho con mala baba.

 

Un tercer medio se hizo eco primero del veraz relato y luego del "desmentido", para enredar aún más la madeja. Lo que debe hacer todo periodista es buscar la verdad, investigar hasta dar con la madre de cordero. Y este verano, el gremio casi al completo, ha perdido una oportunidad de oro para reivindicarse como profesional, que ni siquiera la plata de Pekín debería haber escondido debajo de la alfombra. El poderoso, magistral encantador de serpientes, se ha vuelto a salir con la suya...

 

De Internet lo único que no me gusta es que los maledicentes se oculten tras un nick (o pseudónimo) para creerse más libres. La libertad real es a cara descubierta, con valentía, pero si para contar verdades hay que ponerse un antifaz, bienvenido sea como recurso. Desde aquí animó a los ociosos a revisar en que medio han publicado primero (adelantos, primicias, exclusivas, el nombre es lo de menos...) la mayoría de las noticias de este verano. Internet ya no es el futuro: ES EL PRESENTE.  

Y yo en las alturas... - por César Nanclares

Y yo en un hotel, lejos de mi casa...

Ver la final de unos Juegos Olímpicos en una amplia habitación de la última planta de un hotel, solo, con vistas a las vacías gradas de un campo de fútbol de Primera División, sería el retorcido sueño de algún aficionado al basket. El símbolo del deporte rey, su estadio, rendido como sus desiertos aledaños, mientras España se juega el oro pekinés en baloncesto. Surrealista…

 

Excepto lo de ser un resentido aficionado al baloncesto (¿de verás no lo soy…?), el resto me perseguirá por siempre. ¡Qué sitio tan absurdo para ver semejante partidazo! Si a ello le sumamos que te has acostado sólo cinco horas antes del inicio del partido por culpa, a partes iguales, del cansancio laboral y de pretender (¡que iluso!) ver el maratón olímpico, la escena es para verla.

 

Cada vez que anotaba USA, me asomaba al ancho ventanal, no veía ni al tato (normal un domingo tan temprano) y sí el gigantesco escudo de un club centenario, ajeno del todo al deporte de la canasta. Qué raro todo…

 

Lo mejor ha sido  poder bajar al desayuno buffet (sin tener que prepararlo, claro) porque dicen que con la panza llena estos trances se digieren mejor. Estos, y casi todos… ¡tragaldabas!

 

Se hace raro un partido a las 8.30 de la mañana; me devuelve a mi años mozos en la Liga Municipal de mi barrio. Ay ese gancho de izquierdas nunca bien ponderado…

 

La final ha sido grandiosa: bien jugada por ambos equipos, intensa, competida, emocionante, con sólo dos máculas: el arbitraje y la transmisión televisiva. El trío de gris ha sido “deshonesto” (Scofield, vía sms) con el juego y el baloncesto FIBA ha perdido hoy una gran oportunidad de quitarse un complejo necesario para igualar el deporte, ahora separado por el Atlántico. España a vuelto a demostrar que las selecciones ya no juegan atemorizadas ante un Dream Team; los árbitros todavía no y hasta que no den un paso al frente, no habrá paridad. ¡Ha sido esperpéntico ver cómo pitaban a Ricky Rubio los primeros pasos del duelo!

 

De la retransmisión por televisión amenazo con ocuparme al detalle en un próximo post, pero así, a vuela pluma, lanzó una larga pregunta al azar: ¿De veras se merece la afición de campeón del mundo un transmisión estilo club de la comedia barata, casi sin repeticiones, con una información estadística pobre y sin entrevistas a pie de parqué?

 

“Pandilleros on the verge of a nervous breakdown” (Pandilleros al borde de un ataque de nervios), así se titularía mi película del partido. Decía Mariano de Pablos en su blog que el ego era el peor enemigo del “Redeem Team”. De acuerdo 100%. La victoria por 37 puntos en la primera fase infló tanto el pecho de los yanquis que hoy han tenido “miedito español”. LeBron, Carmelo y Wade son los cabecillas del quilombo. Del resto sólo Kobe atempera un poco la chulería con gestos humanos y deportivos hacia el rival, pero hasta ha sacado el imperialista que todo estadounidense lleva dentro, mandando callar al respetable.

 

Bryant ha probado que es el mejor jugador de la mejor selección del mundo y por tanto, el mejor jugador del planeta. Yo no tenía dudas, pero algunos prefieren ver en él su innato talento para caer gordo a determinada gente.

 

A mí, Aíto no me cae mal. No comulgo con “toda” su forma de ver el basket, pero alabo sus logros. En un torneo tan corto ha sabido tensar la cuerda con sus jugadores sin llegar a romperla. Tal vez sin saber que los chicos eran tan buena gente y tan ganadores, por lo que más de uno y más de dos se han tragados sapos envenenados por el bien común.

 

Este grupo de jugadores españoles merece un monumento, que bien podía hacerse en lugar de Valle de los Caídos. Representa el cambio de España en los últimos veinte años. Un país de tendencia derrotista que a base de trabajo, creatividad y buen rollo, hoy no lo reconoce ni la madre que lo parió. La misma que parió a estos monstruos del baloncesto que nos hacen soñar con la victoria final.

 

Nota: Para el que no descubierto todavía, el hotel es el Novotel, la habitación, la 820, el estadio, el Sánchez Pizjuán, y la ciudad, por supuesto, Sevilla. ¡La vida es así de caprichosa…!

Yo... César Nanclares

Ideólogo y cofundador de esta locura llamada TUBASKET.com, de pronto he recuperado las ganas de escribir al otro lado del charco. Nueva York inspira, seduce y empuja a darle a la tecla de nuevo, que ya vendrán tiempo peores. Se admiten comentarios.

Últimos comentarios...

  • tono

    Muy buena la pagina Cesar!! Hola Cesar como estas?espero tus cosas esten bien, hace mucho no se de vos y mi viejo siempre me pregunta jaja. Te cuento que me recibi de Llicenciado en Comercializacion y Marketing hace poco, y en algun momento de este año voy a viajar a Andorra a visitar parientes y a realizar una maestria en Barcelona si es posible. Estuve navegando y queria ver si podia jugar en algun club en Andorra durante mi estadia, queria saber si conocias alguno o si me podias contactar con alguien?? Te mando un fuerte abrazo y espero tu respuesta y me cuentes algo de tu vida!! Tono Vargas

  • manolo

    Muy buen articulo sin duda.la verdad es que Fernando Martin,nos dio muchos momentos de gloria a todos los madridistas,creo que es una de las banderas mas importantes del baloncesto blanco,recuerdo momentos en los que se me saltaban las lagrimas viendole jugar,que fenomeno,vaya casta y calidad tan extraordinaria,un ejemplo a seguir por todos los jovenes de nuestro baloncesto,teniendo la casta de Fernando,ya tendran mucho ganado.

  • pedro murcia

    Eres un craz Cesar, ademas de buen periodista buena persona, recuerdos de Pedro de murcia