La Selección Española, cuestion de jerarquía - por César Nanclares

¿España despechada? Esperemos que no...

“Juagará más el que más se lo merezca”. Aíto dixit. La máxima del “aitismo”, socialización máxima de efectivos. ¿Comunismo baloncestístico?

 

Suena bien, pero en el basket profesional, como en la vida, no todos somos iguales por mucho que lo diga la Constitución. ¿O acaso es lo mismo nacer en un poblado de Niger que en una mansión de Beverly Hills…?

 

La Selección ha ganado en Pekín todos sus partidos, pero no lo ha hecho con la superioridad manifiesta que en anteriores torneos oficiales desde 2006. Es curioso que en los amistosos previos a estos Juegos sí demostró la misma contundencia, e incluso más, que en la "era Pepu".

 

Porque el nombre de Pepu debe estar, y está de hecho, sobre el tapete. No es lo mismo aspirar a medalla viniendo del montón, que siendo campeón del mundo y subcampeón europeo. La comparación, pese a que luego nos quieran vender el tranvía si nos luchamos por metal, es inevitable, más aún cuando al entrenador más ganador de la historia de nuestra Selección le echan sin que aficionado corriente y moliente sepa todavía por qué. ¿Alguien lo sabe…? Para una vez que todos los españoles estábamos de acuerdo en algo…

 

Sin esperar a semifinales (si llegamos, claro) yo sí me atrevo a hacer comparaciones. La Selección de Pepu jugaba mejor que la de Aíto y daba más espectáculo. Es verdad que en Pekín, España da lecciones de defensa presionante, de agresividad, pero en ataque la sensación que deja es de equipo poco trabajado, alocado muchas veces: que no sabe del todo a lo qué juega. Tal vez sea la falta de rodaje con el nuevo seleccionador pero yo me lo paso peor que antes.

 

¿Y por qué juega peor? Pues porque lo roles dentro del equipo ya no están tan definidos. Porque la jerarquía dentro de la pista ha quedado difuminada. Cuando un vestuario tan ganador ve que entra un nuevo entrenador y cambia a dos jugadores, lo primero que piensa que allí nadie es intocable, que el que se mueva no sale en la foto. Ojo, es lógico que cada seleccionador tenga sus preferencias y convoque a quién le parezca, aunque debe darse cuenta lo que conlleva dentro del grupo. Aíto seguro que lo sabe y expertos en “aitología” me confirman que eso también lo maneja bien… Yo sigo teniendo mis dudas.

 

La irrupción de Ricky es un ingrediente estrella, que si sale bien pone la guinda al pastel; si sale mal, puede acabar siendo un tartazo en la cara de algún compañero. Ricky es tan precoz, tan lanzado, tan veloz de pies y manos, tan bueno en una palabra, que no hay otro base que defienda como él en Europa, y ninguno a su edad en el mundo. En ataque el panorama es otro. Todavía le falta dirigir mejor, mover al equipo con sentido, elegir cuando correr y cuando parar. Rudy, el otro jugador de la Selección que importa Aíto de su último equipo, es mayor que Ricky y se le nota más maduro para optar. En defensa, los dos hacen una pareja exterior de ensueño, que además lleva años repasando cada día el manual del maestro.

 

Mi duda es si jugadores como Navarro, Calderón o Garbajosa, los tres que más jerarquía han perdido, se adaptarán al nuevo orden establecido. Quizá estén en fase de aprendizaje, pero en torneos tan cortos y con jugadores que sólo se juntan en verano, experimentos los justos. El martes contra China, Ricky se jugó el último balón del partido cuando era obvio que él no tenía que hacerlo. ¿Qué debieron pensar los killers habituales?

 

Pau Gasol, de momento, es el único intocable entre los virtuosos, escoltado por los dos zapadores preferidos por Don Alejandro: Felipe Reyes y Carlos Jiménez. A partir de ahí, todos soldados.

 

Convencido estoy de que en la élite, la confianza es casi tan importante como el talento. Sería terrible que Calde o La Bomba dudaran siquiera una milésima de segundo, el día d a la hora h, por no sentir lo suficiente que son los elegidos para jugarse el balón del título… Sólo la fiereza competitiva de estos tipos me devuelve la tranquilidad.

Inclusivos, no excluyentes - por César Nanclares

Pasado y presente. El baloncesto debe ir en busca de su futuro...

Empiezo a escribir mientras veo a La Roja bajarse del avión en Barajas y me acuerdo de aquella maravillosa tarde-noche de septiembre de 2006, cuando Los Golden Boys “quemaron” la Plaza de Castilla (todavía recuerdo el ¿inoportuno? incendio en una de las megatorres…). También me vienen a la memoria cual niños malcriados, los “futboleros” envidiosos que pretendían ningunear la gran hazaña de los chicos de Pepu. Pocos sentimientos hay más ruines y autodestructivos que la envidia…

 

La gente del basket no somos así. O al menos no la mayoría. Pero nunca me ha gustado el aire altivo e “intelectualoide” de algunos aficionados españoles a la pelota naranja. Porque es cierto que el baloncesto es más rico tácticamente y por tanto más difícil de entender o desgranar que el fútbol, pero por lo mismo, la simpleza aparente del balompié nos da lecciones de que es el deporte más orgásmico de todo: pocas sensaciones concretas son tan bestiales o primarias como las que produce un gol.

 

Sí, yo soy muy aficionado al fútbol, tanto como al baloncesto. Y no lo oculto. Siempre me pregunto qué vería en directo y qué en diferido, si la Selección Española de fútbol y la de baloncesto jugaran una final el mismo día, a la misma hora… El domingo me lo volví a preguntar en silencio, ahora que La Roja, ¡por fin!, gana como Los Chicos de Oro.

 

Siempre admiraré a aquellos que se adaptan a cualquier plan, a lo que le ven siempre lo positivo de las situaciones y claro, sí o sí, se acaban divirtiendo. J.L. Sáez, presidente de la FEB, hoy ha estado listo y no listillo, cuando ha dado la enhorabuena a los campeones de la Eurocopa y en un sueño posible ha reconocido que en el 2008 puede haber doblete finalista fútbol-baloncesto, como lo hubo en 1984 (Final de la Eurocopa de Francia y Final de los JJ.OO. de Los Angeles).

 

El que pretenda competir contra el fútbol se chocará siempre con el muro del deporte rey. Un muro de lamentaciones basquetboleras, cansinas e injustas. ¿Qué deben hacer entonces los aficionados al piragüismo, por ejemplo, cuando no ven ni una línea de su deporte en la prensa deportiva? Seamos listos, cual base cerebral, y hagamos "la gran Real Madrid” cuando fichó a Petrovic de la Cibona: “Si no puedes con tu enemigo, únete a él”.

 

Basta de quejas. Formemos buenos jugadores; eduquémosles para “vender” el producto, pensemos en una puesta en escena más atractiva, con pabellones mejor iluminados, parqués más pulidos y zonas bien pintadas; diseñemos equitaciones más atractivas; exijamos transmisiones de televisión “curradas”… y así podría estar hasta mañana. El basket español, y por extensión el europeo, es un como un cuarentón hipocondríaco, que mientras se busca manchas “graves” en el paladar, su mujer se la está pegando con el vecino del otro lado del descansillo… la NBA. ¡Seamos inclusivos, no excluyentes! País…

¿Por qué no criticamos a Gasol? - por César Nanclares

Pau, todo está en tus manos. Lo que no hagas tú, no lo hará nadie por ti...

Lo nunca visto: un deportista se critica a sí mismo más de lo que lo hace la canallesca. Sí, es el caso de Pau Gasol durante de la Final de la NBA. ¡Increíble!

 

Ya sabemos que la prensa española, y más en concreto la prensa deportiva, está en vías de extinción, pero no por ello dejo de sorprenderme. El marketing y las relaciones públicas ya han ocupado el lugar que debería ocupar el crítico. Y a este paso, en unos años los periodistas llamarán al “prota” para pedirle permiso antes de, si quiera, opinar sobre él en los medios.

 

He querido esperar a que Gasol hiciera un buen partido y fuera determinante en la victoria de su equipo para no parecer ventajista. Está claro que Gasol tiene una imagen impecable en España. Lo mismo le ocurre a Rafa Nadal. Fernando Alonso, el tercer gran icono de nuestro deporte, está peor visto. ¿Será porque no siempre regala los oídos de prensa y audiencia en sus declaraciones públicas?

 

Hace un tiempo pregunté a Juanpi Sorín, futbolista argentino y gran escitor de pequeños relatos sobre fútbol, cómo era posible que Zidane fuera tan temperamental en el campo y en sala de prensa no se le recordase ni una sola declaración altisonante. Juanpi, inteligente como siempre, me contesto con una media sonrisa: “Tal vez si dijera lo que piensa no sería el número uno”. ¡Bingo! Su reflexión me cayó como un balde agua fría, como todas las que tienen un gran poso de verdad. Me hizo despertar.

 

El intento de control de los medios de comunicación por parte de “agentes externos” es tan viejo como el aire que respiramos. Tan es así, que en la actualidad los periodistas más admirados son aquellos que informan y opinan (son dos cosas distintas…) en libertad y sin plegarse a amiguismos y “mamoneos” varios.

 

Lo paradójico es que mientras que el prestigio y la admiración surgen de leer o escuchar al periodista independiente, cada vez es más difícil encontrarse plumillas jóvenes con arrestos para pasarse al “establishment” por la piedra. Informar u opinar debe traer consigo argumentos, documentación, un poco de osadía y un mucho de querer cambiar el mundo.

 

En el caso de Gasol, su autocrítica nos lo pone en bandeja. Si él deja al descubierto y en público sus carencias, ¿cómo es posible que la prensa no profundice y averigüe el porqué, como es nuestra obligación? Compañeros, Gasol es muy buen jugador, una estrella de la NBA y quizás el mejor que haya habido nunca en la historia de nuestro basket, pero lo cortés no quita lo valiente:

- Ha llegado cansado a esta Final porque nunca antes había jugado una temporada NBA tan larga. Es normal y lo ha reconocido públicamente Abdul-Jabbar, que de longevidad y finales sabe un poco. La premisa del cansancio explica en parte lo demás, pero no todo.

 

- Su lenguaje corporal no le ayuda: cadencia lenta de movimientos (hasta cansina en ocasiones); menor capacidad atlética que muchos de sus compañeros y rivales, sobre todo de raza negra; lentos movimientos laterales en defensa; demasiados “pucheros” o quejas cuando los árbitros no le pitan a favor… Ginobili decía en TUBASKET.com, que "Pau nunca tiene ese sentido de la urgencia, a veces necesario”.

 

- Los sistemas en los Lakers no están hechos para él y tal vez un puñetazo en la mesa no vendría mal para decir “esta boca es mía”.

 

- Kobe confía en él y es de los pocos compañeros a los que pasa el balón cuando no le queda más remedio.

 

- En una entrevista reciente, cuenta que jugaba más de cara al aro antes de llegar a la NBA. Es cierto y no por partir ahora de la posición de 5 debe desandar lo andado, y bien, antes de cruzar el charco. Sorprende sobre manera que un juego tan libre como el que propone Phil Jackson de partida, Gasol haya tirado ¡un solo triple! desde que está en los Lakers, mucho menos que en Memphis, donde tampoco se prodigaba mucho (15 triples esta temporada antes de irse a LA). Si amenazara de tres más a menudo, la primera vez le flotarían y en caso de anotar, la defensa de Boston se abriría y tendría una preocupación más.

 

Gasol fue más agresivo en el quinto partido y los resultados están ahí. En Estados Unidos le acusan de ser “soft” (blando) y a él le molesta. Pues sólo él puede revertirlo: demostrar a la NBA que quiere los balones importantes, que es aguerrido y ganador como lo demuestra cada verano con la Selección Española. Talento y condiciones le sobran...

Recuerdos: "Pete Mickeal, el crack ambidiestro" - por César Nanclares

Pete Mickeal, un tipo acostumbrado a acabar teniendo éxito. Jugó sus dos últimos años universitarios en la prestigiosa universidad de Cincinnati (número 32, de blanco) y allí compartió equipo con Kenyon Martin

Ahora que Pete Mickeal ha sido elegido MVP de la Final de la ACB, quiero recordar un reportaje que le hice para la efímera revista "ACB Magazine" (marzo de 2006) en su número 0 (¡inédito que un 0 se publique!). Me alegro de veras del éxito de Mickeal porque en su primera temporada en España (2005-06) acabó descendiendo con el Breogán y muchos le tildaron de clásico "anotador perdedor". Una vez más, el triunfo tardó en llegar a su vida, pero al fin y al cabo llegó...

 

El crack ambidiestro

Tira bien. Domina todos los tiros cortos. Tras superar una grave lesión aterrizó en Grecia, pero ha elegido la ACB para triunfar en Europa. 

César Nanclares Escudero - ACB Magazine Nº 0 Pete Mickeal (Leche Río) se escribe así pero se pronuncia como Michael. Particularidades de la fonética inglesa, muy poco frecuentes en el idioma castellano. Tan raras como encontrar una persona ambidiestra, igual de hábil con las dos manos. Mickeal, MVP del mes de noviembre con más de 25 puntos y 9 rebotes de media, lo es. “Es lo que me diferencia del resto. Puedo escribir con la derecha y con la izquierda e incluso juego al fútbol americano igual de bien con las dos”. Sin duda es un tipo seguro de sí mismo, muy firme, rotundo. “La ACB es una buena liga. Diferente a la que jugué en Grecia porque aquí hay más equipos de nivel”. Pete es un alero de 2 metros pelados que domina casi todos los aspectos del juego: gran velocidad de ejecución en bote y penetración. Tira bien desde fuera aunque no es un gran triplista. Maneja todos los tipos de lanzamientos cortos y no es egoísta pese a sumar muchos puntos en cancha. “La motivación esta dentro de mí. Soy consistente. En cada partido, en cada entrenamiento me planteo un nuevo desafío. Si anoto mucho no me vuelvo loco ni tampoco me vengo abajo si sumo poco”. Equilibrio es la palabra justa. Su pasado ha tenido algo que ver.

Casi se queda cojo  Mickeal se rompió el tendón de Aquiles en 2000, jugando en la ABA, meses después de haber sido elegido en el puesto 58 del draft de la NBA. Seis meses de baja y la amenaza de un médico de que tal vez nunca más volvería a caminar con corrección fue un nuevo desafío. “Gracias a la ayuda de un fisioterapeuta de Tampa (Florida) me curé en sólo tres meses, pero la inactividad me permitió repasar los vídeos de mi época universitaria – Cincinnati – y comprobé así qué hacía bien en la cancha y qué no”. Trotamundos a partir de entonces, llegó a estar en la NBA dos veces – Knicks y Rockets – aunque sin debutar en competición oficial. Hasta que en 2003 recaló en Grecia, donde hizo carrera. El año pasado fue finalista de la ULEB con el Makedonikos, con promedios de 21 puntos y 8 rebotes. “Este verano tuve al menos veinte ofertas, de Rusia, Lituania, Grecia… pero ninguna de España, hasta que el Leche Río me ofreció las condiciones que yo quería. Mi agente me dijo: juega en España, juega en España y tu caché subirá. Entonces vine porque sabía que por aquí habían pasado jugadores argentinos que ahora están en la NBA, como Nocioni”. No resta importancia a los premios individuales – “si juego bien van a llegar” – pero su obsesión, como la de todo buen jugador, es ganar. Ganar, ganar y ganar, como diría El Zapatones. “Si trabajamos y continuamos creyendo en nosotros mismos, las victorias caerán. Más y más”. La ambición queda patente en esta estrella ACB y no tiene pinta de que se le vaya a escapar. Mucho menos de las manos.

De rebote  Pete Mickeal duerme como un lirón la noche antes de jugar. Pero a las 9.30 de la mañana el cosquilleo del día de partido le despierta. Intenta relajarse con la familia hasta después de comer. ¿Duermes la siesta? Sí, no más de dos horas, pero me gusta dormir un rato. ¿Qué haces siempre antes de salir hacia el pabellón? Sentarme en la ducha 20 minutos y dejar que caiga el agua caliente. Me relaja. ¿Escuchas música camino del pabellón? Sí, me gusta el Hip Hop. Mezclo Rap y Rithym&Blues. ¿Alguna manía antes de salir a la cancha? Escuchar música con auriculares mientras me vendo. ¿Y justo antes del salto inicial? Dibujo en el aire el número 33 con las dos manos. En honor a mi hermano mayor, mi inspiración; jugaba al fútbol americano con ese número.

Go Spurs go - por César Nanclares

¡Y Manu lo volvió a hacer! Ídolo, dentro y fuera de la cancha

Es inevitable hacerse de San Antonio si uno vive en directo la experiencia cuasi religiosa que significa disfrutar de un partido de los Spurs en el AT&T Center. A mí me tocó el domingo. Tercer partido de la Final de la Conferencia Oeste 2008, entre el defensor del título, los Spurs, y el principal aspirante, Los Ángeles Lakers del MVP, Kobe, y de nuestra gran esperanza blanca, Pau Gasol.

 

El partido era a las 8 de la tarde hora local, 3 de la mañana del día siguiente en España. A las 6 ya estaba yo buscando parking por los alrededores del pabellón. Dejé la furgo alquilada en un aparcamiento improvisado ($5), cerca de la puerta sudeste. En la “will call window” tenía que recoger la entrada de invitado (no diré por quién no vaya a ser que la descubran…). No problem. Con la entrada en la mano (Chiquilicuatre dixit) me voy en busca de mi puerta. Antes, revisión exhaustiva de la mochila y batucada en forma de pasillo para que los pocos aficionados de los Lakers se fueran dando cuenta de que había tambores de guerra…

 

Dentro, más armas. Un gran cartulina negra plegable con la inscripción, a modo de acordeón, es entregada, uno por uno, a cada espectador. Al rato descubro el sistema: la pliegas con una mano, y te golpeas con ella en la palma de la otra. Resultado: un ruido infernal.

 

A la izquierda de la entrada principal, la tienda oficial del pabellón. Lujazo. Y de pronto, a lo lejos veo dos caras conocidas. Uno creo que es Óscar “Huevo” Sánchez, gran entrenador argentino y uno de los mentores de Ginobili. Y a su lado, de negro impecable, Marianela, la mujer de Manu. Palmo unos cuantos dólares en camisetas y me voy hacia ellos. Feliz reencuentro. A Many la recuerdo de la etapa de Manu en Bolonia, cuando coincidíamos chateando con aquel gran programa, precursor del messenger, que era ICQ. Desde entonces no nos habíamos visto, pero el vinculo quedó para siempre… Nos emplazamos para el final del partido. Teníamos asientos separados; los suyos, mejores, faltaría más.

 

Descubro de inmediato que mi localidad estaba en buen sitio. Mirando a los banquillos, esquina izquierda, grada media-baja. Cuando llego a mi asiento, el primer sorpresón. Hay una camiseta enfundada en cada respaldo, gratis, para cada espectador. Me pongo a pensar en el curro que lleva colocarlas y el dolor de riñones imaginario me frenó en seco…

 

De entrada poca gente. Suficiente, eso sí, para jugar a contar de qué jugador era la mayoría de las camisetas de juego que llevan los fans a la cancha. La de Ginobili es la favorita entre latinos y mujeres, y la de Duncan, para el resto. Primero la número 20 y luego la 21. Un empate técnico nada científico.

 

A mi izquierda se sienta, casi sobre el salto inicial, un aficionado de origen mexicano con una camiseta hasta ese momento inédita. La negra con el 7 del gran Fabricio Oberto. ¡Que grande! Ni hecho adrede. La única que vi…

 

Media hora antes del “game”, empieza la presentación. De entrada un vídeo muy trabajado apelando a la heroica, a la épica, proyectado, como todo, en el videomarcador de cuatro caras de alta definición. Los Spurs pierden 0-2 la eliminatoria y toca ganar o ganar. Nunca un equipo ha remontado un 0-3 en toda la historia de la NBA.

 

El himno estadounidense puso los pelos de punta a todo el personal. En ese momento daba igual el origen mayoritariamente latino de la grada. Todos de pie, serios, como una vela, musitando la letra…

 

Ahí ya era de los Spurs. Se nota que es el principal orgullo de una ciudad siempre recordada por el camelo del Álamo. De ser célebres por un derrota han pasado a serlo por tener al mejor equipo de la NBA en la última década. "Go Spurs go", se lee por todas partes, en banderas, carteles y luminosos de todo tipo y tamaño.

 

Manu calienta los tobillos, nervioso. El “Huevo” y Many se mueven inquietos en sus asientos. Veo a Gasol al otro lado, en la lejanía del banquillo más alejado, y me parece increíble. Él juega en el bando contrario, en el enemigo. Allí a nadie le importaba que también sea latino… es de los Lakers, los rivales esa noche.

 

El partido no os lo voy a contar. Sí un detalle. Tim Duncan es imparable. Si metiera más tiros libres sería el jugador más determinantes de la NBA. Lo es casi igual. Gasol intentó defenderle de todas las maneras y nada. Agua. Ahí tienen un problema los Lakers, porque si Pau se desgasta mucho en defensa, luego no está fresco en ataque… y Bynum ha vuelto a pasar por el quirófano.

 

A medida que Manu va enchufando triples a cual más inverosímil (el de Vujacic despertó la sonrisa de Kobe y justo se lo clavó en línea desde mi perspectiva. ¡Juro que la mano del defensor estaba encima del balón!), "Huevo" y Many se van relajando. En la grada no para de correr la cerveza, en botellas de ¡plástico!, y por supuesto nachos, quesadillas y demás especialidades tex-mex.

 

El espectáculo en torno al partido ya lo contaré en un post aparte (bien lo merece), pero ahí va un detalle para que os hagáis cargo de la pasta que se gasta estos tíos en divertir e implicar al aficionado. En un tiempo muerto largo, la mascota en el centro del parqué que el público haga ruido, “noise”. Se va creciendo en un puesta en escena perfecta hasta que se va aun fondo, se sube en una plataforma y de repente, la grúa que la soporta y que está oculta bajo una funda, se empieza a elevar poco a poco… la audiencia enloquece y según sube la mascota, las letras "N-O-I-S-E", se van desplegando en  vertical, impresas en la funda que cubre la grúa. ¡Inmejorable!

 

El partido se “acabó” en el inicio del tercer cuarto. Quedó claro (¡Ojo, Phil!) que Kobe y Pau no pueden sentarse en el banquillo juntos. Las dos veces que estuvieron, los Spurs metieron la directa.

 

El fin real fue vaciando el pabellón y entonces decidí bajar a ver a Many y al Huevo. Con ellos ya estaba la siempre peña argentina que acompaña de riguroso albiceleste a cualquier estrella criolla. Eran ocho valientes, amigos de Manu de Bahía Blanca. En un momento somos invitados a entrar a los vestuarios. Poco a poco van llegando los cracks. Abrazo el afable, "Fab" (como aquí le llaman…) Oberto, que es como un gran oso de peluche de 2.10, al que da la sensación de que le es igual jugar en su Córdoba natal que en el Madison. Manu tarda más, pero es igual de cariñoso. Me recuerda lo mucho que hace que no nos vemos… ¡qué memoria! Saludo también a la mujer de Fab y de pronto aparece Kobe Bryant subido el asiento posterior de un cochecito de golf y cuando ve a tanto argentino junto, sonríe y dice: “Argentina”. Un fenómeno… Me doy cuenta por el coche que el vestuario de los Lakers está lejos y que me va a ser difícil saludar a Pau.

 

Cuando Manu se da cuenta de que no estoy acreditado para el entreno de la mañana siguiente, levanta la mano, llama a un tal Tom y le dice que atienda mis ruegos. Dicho y hecho. Manu es dios y Tom, el capo en prensa de los Spurs, me dice que vaya sin problema a la cancha de entrenamiento, que podré entrevistar a Manu y a Fabri. Cuando Tom me está explicando cómo llegar en coche, Manu se vuelve y me invita a acompañarles a cenar a un restaurante de las afueras; el único abierto a esas horas, dice. Agradecido acepto con timidez. Sólo puedo decir que la cena fue una delicia. Hablando de basket, de la vida en San Antonio y con la visita inesperada a la mesa de Tony Parker y Eva Longoria. ¿Qué más se puede pedir? Gracias, Manu, Fabri, familia y amigos, y gracias a la organización de los San Antonio Spurs por hacerme sentir como en casa. ¡Go Spurs go!

Yo... César Nanclares

Ideólogo y cofundador de esta locura llamada TUBASKET.com, de pronto he recuperado las ganas de escribir al otro lado del charco. Nueva York inspira, seduce y empuja a darle a la tecla de nuevo, que ya vendrán tiempo peores. Se admiten comentarios.

Últimos comentarios...

  • tono

    Muy buena la pagina Cesar!! Hola Cesar como estas?espero tus cosas esten bien, hace mucho no se de vos y mi viejo siempre me pregunta jaja. Te cuento que me recibi de Llicenciado en Comercializacion y Marketing hace poco, y en algun momento de este año voy a viajar a Andorra a visitar parientes y a realizar una maestria en Barcelona si es posible. Estuve navegando y queria ver si podia jugar en algun club en Andorra durante mi estadia, queria saber si conocias alguno o si me podias contactar con alguien?? Te mando un fuerte abrazo y espero tu respuesta y me cuentes algo de tu vida!! Tono Vargas

  • manolo

    Muy buen articulo sin duda.la verdad es que Fernando Martin,nos dio muchos momentos de gloria a todos los madridistas,creo que es una de las banderas mas importantes del baloncesto blanco,recuerdo momentos en los que se me saltaban las lagrimas viendole jugar,que fenomeno,vaya casta y calidad tan extraordinaria,un ejemplo a seguir por todos los jovenes de nuestro baloncesto,teniendo la casta de Fernando,ya tendran mucho ganado.

  • pedro murcia

    Eres un craz Cesar, ademas de buen periodista buena persona, recuerdos de Pedro de murcia