¿Cuándo debo irme a la NBA? - por Marc Amposta

Los mismos protagonistas dan las claves para elegir el momento ideal. Pero no se ponen de acuerdo...

No lo digo por mi, tranquilos. Pero esta pregunta se la pueden hacer muchos jugadores españoles y europeos que tienen entre ceja y ceja. A mi me vino a la cabeza hace unos días, mientras veía el excelente reportaje de Informe Robinson "De Martín a Gasol".

 

Me sorprendió la disparidad de criterios a la hora de seleccionar el momento ideal para marcharse. José Antonio Montero aseguraba que "tienes que llegar allí siendo un hombre, no a que te hagan un hombre".

 

Antoni Daimiel, unos segundos más tarde, recomendaba justo lo contrario: "Lo ideal que vayas allí lo antes posible. De esa manera, vaya a ser el que vaya a ser el proceso que lleves, lo estás acelerando".

 

Marc Gasol era más enigmático, y sólo explicaba que "cuando te pasa el tren de la NBA, luego es más complicado". Pero, ¿cuándo pasa el tren de la NBA? ¿Alguien tiene un cartoncito con los horarios?

 

Fernando Martín fue un pionero. Elegido en el draft de 1985, con 23 años, se fue a Porltand un año más tarde, con 24. Su aventura duró una temporada, pero sirvió para abrir el caminoa los demás.

 

16 años más tarde de la elección de Fernando Martín, dos españoles eran elegidos. Era el draft de 2001. Pau Gasol y Raül López, con 21 años, tendrían la oportunidad de debutar en la NBA. Eran dos de las grandes promesas del baloncesto español y abanderados de los Júniors de Oro.

 

Pau se fue de inmediato a Memphis. A Raúl, una lesión le hizo posponer la aventura un año y le marcaría el futuro. Si las rodillas le hubiesen respetado, quizás todavía estaría jugando en Estados Unidos.

 

En 2005 llegaría la siguiente hornada de españoles: Fran Vázquez (entonces con 22 años) era elegido en el número 11 del draft por los Orlando Magic, pero rechazaba marcharse a la NBA y prefería fichar por el Akasvayu Girona. José Manuel Calderón, con 23 tacos, dejaba el TAU y fichaba como agente libre por los Raptors. Su caso era el mejor ejemplo de explosión tardía.

 

Un año más tarde, otra dupla de españoles cruzaba el charco: Sergio Rodríguez, un pipiolo de apenas 20 años, aterrizaba en Porltand; Jorge Garbajosa, un veterano de 28, fichaba por los Toronto Raptors. Dos casos opuestos.

 

"Mi sueño era jugar en la NBA. Hay que tener paciencia", admite Sergio en Informe Robinson. Muchos se preguntan qué hace todavía allí, por qué no vuelve un par de años, se forma mejor y luego vuelve a probar suerte. "Si Sergio hubiese tardado un par de años en ir allí, hubiera ido a un mejor equipo y hubiera tenido más peso", asegura Alberto Herreros.

 

Garbajosa vivía entonces en un polo opuesto: "Tenía muy poco conocimiento de la liga. No era un gran aficionado a la NBA". Su caso es el mejor ejemplo de lo que comenta Antoni Daimiel: "Ningún jugador europeo de nivel puede descartar nunca la NBA". A Garbo, la oportunidad le llegó a los 28 años. Pero siguió la senda de Raúl López, y las lesiones le obligarían a volver.

 

El año 2007 sería el turno de Rudy Fernández y Marc Gasol, drafteados por los Portland Trail Blazers y Los Angeles Lakers, respectivamente. Con 22 años, ambos prefirieron continuar un año más en la ACB y formarse mejor: Rudy ganó la Copa del Rey y la Uleb Cup con el DKV Joventut, y Marc arrasó en ACB con el Akasvayu.

 

Este verano, el turno fue para Ricky Rubio (18 años), Víctor Claver (20 años) y Sergio Llull (21 años). Los dos últimos renovaron en verano para seguir fogueándose en la ACB. El caso de Ricky, en cambio, fue sorprendente. ¿No estaba preparado?

 

Brandon Jennings, elegido este mismo verano en el número 10 por los Bucks, está haciendo un inicio de campaña demoledor: 20,7 puntos, 4,3 rebotes y 5,2 asistencias de media en seis partidos. Jennings, que saltó del instituto a Europa para preparar el draft, tuvo un paso discreto por la Lottomatica: 7,6 puntos de media en la Euroliga.

 

¿Qué tiene Jennings que no tenga David Andersen? El pívot australiano, después de haberlo sido todo en Europa, ha dado el salto este verano a la NBA y apenas tiene protagonismo: 11 minutos de media en 8 partidos, con unos promedios de 4,9 puntos y 2,1 rebotes.

 

El mismo camino que ha hecho Andersen lo ha seguido Ersan Ilyasova. El turco ha dejado Barcelona para fichar volver a los Bucks. Promedia 8 puntos y 5,8 rebotes en 17 minutos, y está empezando a tener el protagonismo que no tuvo en su primera etapa en la NBA. Dos años en Europa le han convertido en mejor jugador. ¿Es el ejemplo a seguir por Sergio Rodríguez?

 

Después de este repaso de trayectorias, me voy incapaz de sacar un patrón que sirve para definir cuándo debe irse un jugador para triunfar en la NBA. No hay un modelo único y hay demasiados factores que pueden influir en el triunfo futuro: posición, edad, equipo, ciudad de destino, entrenador, compañeros...

 

Por suerte (o por desgracia), el tren de la NBA no pasará jamás para mi. Yo siempre he sido de la teoría Aitista (o Monterista): primer conviertete en un gran jugador en Europa y luego ve a triunfar a la NBA. Pero esta teoría a veces falla. Y me hace dudar que Daimiel recomiende justo lo contario...

La mujer del César... - por Marc Amposta

Los protagonista dan sus explicaciones

...además de ser honesta, debe parecerlo. Y en ello está España. Empecinada en demostrar que está unida, que sigue siendo favorita, que puede reaccionar. Todo palabrería. Delante de un micrófono (dejando a un lado el calentón de Marc Gasol), todo son buenas intenciones. Pero no basta con "parecerlo". España debe SER favorita en la cancha, no en las ruedas de prensa. Debe demostrar su unidad sobre el parqué, no sólo de boquilla. Y parece complicado.

 

Ver al seleccionador, al capitán y al presidente (no se pierde una) haciendo una rueda de prensa en pleno Eurobasket para apaciguar los ánimos, no es buena señal. Se tenía que frenar la ola de pesimismo y de rumores desatada tras las declaraciones de Marc Gasol. Ya hubo un primer intento de la FEB de calmar al personal sacando a Marc a pedir disculpas horas después de su rajada.

 

Preocupante que, en caliente, Marc rajara como lo hizo. Por mucho que después lo matizara. Si eso es lo que vemos, ¿qué nos estamos perdiendo? Se intuye que algo no funciona dentro del equipo, y no hablo del mal juego demostrado a los largo del campeonato. El ambiente que se respira no es el mismo de otras ocasiones. ¿Qué ha sucedido? Quizás nos ha costado dirigerir el éxito. Quizás las decisiones que se han tomado no han sido las adecuadas.

 

La rueda de prensa de ayer, por ejemplo, redunda en el mismo error de todo el verano: sólo se quiere dar buena imagen. ¿Por qué, en lugar de preocuparse por aparentar buen rollo o por asegurar que la Selección sigue siendo favorita, no lo demuestran en la pista?

 

"Viendo a nuestros rivales, si conseguimos mejorar, no veo a ninguno al que no podamos ganar". Es lo que aseguró Scariolo. Es mucho suponer que la Selección pueda mejorar tanto en tan poco tiempo. Sobre todo por lo demostrado hasta ahora. Debe haber mucho cambio radical. ¿Y de qué rivales habla? ¿Lituania y Polonia? Puede que con ellos no haya problema. Puede. Pero si pasamos a los cuartos... ¡Ay amigo, los cuartos! Viendo en nivel de Francia o de Grecia, ya podemos rezar para que no tengamos que jugar contra ellos. Su nivel de competitividad está muy por encima del nuestro.

 

Francia, por ejemplo, llegó al Eurobasket por la puerta de atrás, disputando un agónico Preeuropeo en el que se acabó cepillando a Bélgica. Y ahora, tras un verano competitivo, se mantiene invicta en Polonia. Una preparación, obligada, que ha sido opuesta a la española. Aquí nos hemos dedicado a dar vueltas por el país, como los Globe Trotters, jugando pachangas para que toda la afición jaleará a su selección. ¿Ha sido una preparación competitiva?

 

Preocupó más mantener una buena imagen, arrasar en los partidos, que prepararse de manera adecuada. Somos guapos, porque nos lo hemos ganado, y haremos lo que sea para seguir siéndolo. Y si tenemos que hacer una preparación más "relajada", pues lo hacemos.

 

Igual que haremos lo que sea para demostrar que seguimos unidos. Diremos lo que sea. "Fuera de la pista sigue habiendo un buen rollo", dijo el capitán, Juan Carlos Navarro. ¿Tenemos que creérnoslo? ¿Buen rollo entre quién? ¿Entre los jugadores? De eso no hay duda. Pero falta chispa y alegría en la pista. Algo caracterizó el juego español durante las últimas grandes complicaciones. No veo mucho feeling con el técnico y su estilo (¿mala elección por parte de la FEB?).

 

"Tenemos que creernos que somos buenos, porque lo somos", añadió Navarro. ¿No será que se lo creyeron demasiado? O quizás se lo hicieron creer... "Tenemos expectativas, queremos cumplirlas y estoy convencido de que las vamos a cumplir", aseguraba José Luis Sáez. El presidente de la Federación se encargaba de volver a cargar la mochila de la que habló Scariolo. No aprendemos... Toca hablar en la cancha, no delante de los micrófonos.

Eurobasket. Lección 1: Competitividad - por Marc Amposta

España y Eslovenia han compartido el mismo espíritu: escaso

La primera jornada del Eurobasket 2009 me ha dejado clara una cosa: por mucho que haya bajas, las selecciones competitivas seguirán dando guerra. Y no lo digo sólo por Serbia, que se ha montado un equipito apañado con cuatro niños y nos ha pasado la mano por la cara.

 

Aunque lo suyo también ha sido una lección. De humildad, de juego en equipo, de ganas, de garra. Las grandes estrellas no han querido o no han podido estar en Polonia. Solución: le damos a Ivkovic un equipo de niños hambrientos. Y se han empezado a comer el mundo (a la campeona del mundo).

 

Llevan la competitividad en los genes. Lo han demostrado. A veces, no hay más descripción que la más simple y estúpida. ¿De dónde son? Serbios. No hace falta decir nada más.

 

Menos espíritu competitivo han demostrado sus vecinos eslovenos. Comparten raíces balcánicas, pero en Eslovenia debe haber más tradición de horchata. Gran Bretaña, con cuatro cañas y dos pívots decentes (Pops y Archibald) les han puesto en apuros.

 

Eslovenia va sobrada de calidad, pero les falla el espíritu competitivo, el instinto asesino. Hay mucho exponente del "mingafriísmo" ilustrado. Todo lo contrario que Grecia, que se ha zampado a Macedonia, a la que ha aplastado desde el minuto 1. Y sin tener a su gran gurú, Theo Papaloukas. El gran exponente de la competitividad. Pero los griegos, además del secreto del yogur, conocen el de la victoria.

 

Igual que Rusia, la selección participante más maltratada por las lesiones. La vigente campeona, con cuatro rusos y un americano (estelar McCarthy), le ha dado una lección a Letonia, sus vecinos. Aunque parecían sus primos.

 

Antes del partido pensaba que Letonia podía dar la sorpresa. Y han estado aguantando todo el partido, sobre todo gracias a... ¡Kambala! Alucinante. Muy activo, luchador y centrado. Mejor que el NBA del equipo, Biedrins.

 

Pero en los momentos de la verdad, los rusos han sabido jugar. Biedrins estaba en el banquillo por faltas, Valters ha perdido el norte y cuatro acciones de pardillos (y cuatro triples convertidos en piedras) han decantado el partido.

 

Lo dicho, un primer aviso para algunos. Sólo con calidad no se llega muy lejos. Hace falta espíritu y cabeza. Y meter alguna...

Ricky y la era de los bases - por David Sardinero

Las últimas actuaciones de Rondo en los playoffs le han elevado al Olimpo de las Estrellas en la NBA. ¿Cuánto vale eso?

El cambio de ritmo, de estilo y de velocidad que está experimentando la NBA desde hace unos años parece estar culminando en estos playoffs con las actuaciones de los bases. Si hace unos años para crear una auténtica "fundación" en la NBA era imprescindible tener centímetros y calidad en la pintura, la NBA de hoy demanda bases explosivos y rápidos.

 

El paradigma de las "Twin Towers" de Duncan y Robinson o el dominio de Shaq está dejando paso a un nuevo estilo dominado por "jugones" bajitos que manejan los partidos a su antojo. Los números no engañan y, si Rajon Rondo promedia un triple doble en los playoffs, las actuaciones de Tony Parker, Chauncey Billups o Derrick Rose no se quedan a la zaga.

 

Con este panorama llegará el próximo draft de la NBA. Entre los más de 7 pies de Hasheem Thabeet y un power-forward como Blake Griffin se ha colado Ricky Rubio, un base que, si bien no llega al nivel físico de Parker o Rose, tiene cualidades de sobra para no desentonar allí. Y es precisamente el draft un lugar muy dado a tópicos del corte de "Draft for talent, trade for need" o "los centímetros no se enseñan", tópicos derrumbables como demostró el año pasado Rose al ser elegido con el número 1.

 

¿Qué pasará entonces esa noche en el Madison Garden? Si al talento natural de Ricky Rubio le añadimos el componente de marketing que despierta en Estados Unidos y la locura por los bases que actualmente vive la NBA, no es descartable ver al español siendo el primer jugador que dé la mano a David Stern esa noche.

 

El principal hándicap de Ricky Rubio es el lanzamiento exterior y de media distancia. En los playoffs, Parker ha anotado 3 triples. Rajon Rondo, 2. Y Derrick Rose, ninguno. En la NBA actual, si Ricky Rubio es capaz de mejorar su lanzamiento de 5 metros y consigue la confianza para penetrar en zonas pobladas de centímetros, tendrá mucho camino recorrido...

Yo estuve en Manresa - por Marc Amposta

En poco más de dos minutos es imposible resumir lo que se vivió durante los 186 minutos de tiempo real que duró el partido. Ésto es sólo una pequeña muestra

Récord de prórrogas de la historia de la ACB. Y yo estuve allí. Viví el partido interminable. El mejor spot posible para el Ricoh Manresa y la mayor tortura para el Barça.

 

"Hoy más que nunca, todos somos Manresa. La liga debe continuar teniendo historias como ésta", declaraba Jaume Ponsarnau al final del partido. Su equipo, con el presupuesto más bajo de la Liga, está en zona de playoffs pero no sabe si tendrá dinero para competir la próxima temporada.

 

Ayer su equipo estuvo muy vivo y llevó a desquiciar al Barça tras cuatro prórrogas. El peor guión posible para el equipo de Xavi Pascual. El día anterior, su rival europeo, el TAU, ganaba el partido en la rueda de calentamiento ante el DKV Joventut. El Barça jugó 60 minutos.

 

Todos en el conjunto azulgrana eran conscientes de ello. Su director deportivo, Joan Creus, no quería hablar al final del partido: "Hoy no". Dolían más las prórrogas que la derrota, seguro.

 

El inicio del partido no hacía presagiar un duelo tan largo. "Por favor, que se acabe ya", le dijo a mi compañero en el primer cuarto. Los dos equipos estaban fallones, y el enfrentamiento parecía una tortura. Para más inri, las actuaciones de las cheerleaders en los descansos fueron de las peores de la historia.

 

La gran diversión durante muchos minutos fue ver la superioridad insultante de Fran Vázquez: todo balón que toca a cuatro metros de la canasta eran dos puntos seguros. ¡Brutal!

 

A pesar de su gran actuación, el Barça no dominó. A tres minutos del final, con el Ricoh siete arriba, algunos aficionados se empezaron a marchar del pabellón. ¿En qué estaban pensando? No entiendo esta práctica tan habitual de irse del pabellón antes del final. Peor para ellos.

 

El partido no estaba resuelto. El Ricoh había perdido a su estrella por lesión. Asselin vio los últimos 25 minutos de partido sentado en el banquillo con una faja aparatosa: su espalda había dicho basta.

 

Su relevó lo cogió Ibaka, quizás motivado por tener a Anicet Lavodrama, su descubrir, en el palco. El congoleño mostró una gran madurez y aguantó desde la mitad del último hasta la mitad de la tercera prórroga con cuatro faltas. ¡Chapeau!

 

Mi admirado Basile contribuyó decisivamente a jugar las prórrogas. El italiano se desperezó, salió de su letargo matutino y se cascó sus triples de siempre, desde su casa, para dar emoción al partido. Después, Navarro forzó el primer tiempo extra.

 

La Bomba juega sin jugar. Va haciendo, como una hormiga, acaparando el juego de su equipo. Pero no eres consciente de los puntos que lleva hasta que te quieres dar cuenta. De repente, miras el marcador y dices: "Coño, ¿ya lleva 20 puntos?".

 

Bulfoni forzó la segunda prórroga con una canasta inverosímil, mientras al responsable de la mesa de anotación le cogía rampa en un dedo y tardaba en hacer correr el cronómetro.

 

Después se fueron sucediendo las prórrogas. "Le he preguntado a mi ayudante por qué prórroga íbamos, me había perdido", admitió Ponsarnau al final. Suerte que no estuvo entrenando en el Syracuse-Connecticut de las seis prórrogas en el Madison.

 

Lavodrama le preguntaba al director deportivo del Ricoh, Jordi Ardèvol, si había visto alguna vez un partido así. Sería durante la tercera prórroga. Yo también me perdí. Y mientras, Joan Creus escribía en su blackberry. ¿Avisaba a casa de que llegaría tarde?

 

Tres horas y seis minutos de baloncesto. 60 minutos de juego de los que Andre Barrett no disputó ninguno. "Ahora sale Grimau", apostábamos cuando eliminaron a Lakovic por faltas. El tercer base no cuenta. El Barça es Navarro y cuatro más (con permiso de Vázquez). Le faltan recursos  y alternativas al "Navarro-sistema".

 

Las cuatro prórrogas no fueron una tortura para los que resistimos hasta al final en el pabellón. Los jugadores del Ricoh estaban rebosantes. Los del Barça, fastidiados por el desgaste. Su premio: unas pizzas les esperaban en el autocar. Tuvieron suerte. Otros tardamos más y sufrimos para un sitio para comer.

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Últimos comentarios...

  • Sebastian Di Berto

    yo tengo 16 años empece a jugar a los 15 pero me destaque un poco con los de mi edad y primera, yo tengu un sueño! (jugar en la NBA) pero se que si quiero llegar hasta ahi no es decir "yo juego bien y quiero ir a la NBA" la NBA es sacrificarse practicando todos los dias pero no te sirve ir ahi si no tienes pasion por este espectacular deporte yo amo el basket y quisiera llegar a ser alguien como manu ginobili que es de mi pais... saludos

  • galiciabasket

    Creo que Fran Vazquez aun podría jugar en la NBA, el ritmo alto de juego le beneficia, saltar, correr, transiciones a velocidad de rayo... un saludo txabi

  • Bend3r

    Yo estoy con Daimiel, para un jugador europeo, siempre hay un periodo de adaptación (no tanto para los universitarios americanos). Es como las paperas, cuanto antes lo pases, mejor.