Asuntos de familia - por J.F. Escudero

"Matraco" Margall, uno de los mejores tiradores puros de la historia de nuestro basket. Siempre podrá contar que Michael Jordan le defendió cara a cara

Dos hermanos jugando juntos en un equipo de baloncesto al máximo nivel pasa por ser una circunstancia relativamente usual dentro de la historia del deporte universal, han existido bastantes casos. En España nos encontramos por ejemplo con Fernando y Antonio Martín en el Real Madrid de los 80, Alberto y Lucio Angulo también en el Real Madrid de finales de milenio, Pablo y Gonzalo Martínez en el Estudiantes de Madrid (hijos además de un auténtico mito del antiguo baloncesto patrio y del club estudiantil, Juan Antonio Martínez Arroyo), otros genuinos representantes de la filosofía del Ramiro de Maeztu, José Luis y Gonzalo Sagi-Vela, en el histórico CAI Zaragoza de los 80 coincidieron también los hermanos Arcega, el mayor Fernando y el menor José Ángel, mientras que en el Joventut de los primeros 90 jugaron juntos (aunque casi nunca al mismo tiempo en la cancha, debido a que ocupaban la misma posición de base) los hermanos Jofresa, Rafael y Tomás. Son solo ejemplos puntuales que pueden ser completados nombrando algunos casos internacionales como los hermanos Petrovic en la Cibona de Zagreb de mitad de los 80, los Gadou en el Pau Orthez francés o los inefables Kristof y Darius Lavrinovic en el Unics Kazan ruso y en la selección lituana.

 

Lo que constituye un rara avis en el panorama de la canasta es la coincidencia en cancha de tres hermanos defendiendo unos mismos colores. Existen, que sepamos, tres precedentes en cuanto a presencias de tres o más representantes de la misma familia en un mismo equipo. El primero es muy remoto, data del año 1933, los cuatro hermanos Alonso, Pedro, Emilio, Claudio y Luis, formaban parte del primer campeón de la Copa de España de Baloncesto, el Rayo. Entonces no existía una Liga Nacional. El segundo precedente es relativamente cercano, 1971, ocurrió en la antigua Yugoslavia. Ratko, Lovre y Drazen Tvrdi? integraban el plantel de la Jugoplastika de Split, comandada por las leyendas Damir Solman y Petar Skansi.       

Pero por supuesto que no podemos ni debemos olvidar a los Margall, la familia de Malgrat de Mar (Barcelona) que otorgó al Joventut de Badalona, y por añadidura al baloncesto español, un trío de excelentes jugadores del que destacó, sin desmerecer las aportaciones de los otros dos, la figura del más joven, José o Josep María Margall, como quieran ustedes. Todos conocimos en mayor o menor medida al “Matraco” y su calidad de tirador puro de larga distancia, pero también el mayor, Enric, y el mediano, Narcis, merecen una pequeña mención como modestos contribuyentes a la grandeza del club verdinegro. Los tres mosqueteros Margall únicamente permanecieron juntos dos temporadas -1972-73 y 1973-74-, primero los problemas de salud de Enrique y un año más tarde el descarte de Narcis por parte del entrenador, Eduardo Kucharski, precipitaron el desmembramiento de la saga y la permanencia del más joven como el único representante de la misma en la Penya. Enric moría en 1986 a los 42 años víctima de un paro cardíaco, a su vez derivado de una insuficiencia coronaria que había provocado su pronta retirada en 1974.

 

J. F. Escudero acaba de publicar el libro "Históricos del Baloncesto Español", ya a la venta al precio de 18 € en librerías y grandes superficies

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Cómo surge "Históricos del Baloncesto Español" - por J.F. Escudero

La osadía, la valentía y la ausencia de miedo han hecho que el baloncesto español sea hoy una potencia mundial sin discusión

Después de dos libros (“DRAZEN PETROVIC  La leyenda del indomable” y “GENERACION NBA”) dedicados a figuras nacidas fuera de nuestras fronteras, llega el momento de centrarnos en el balonceto en el que nos fijamos y con el que crecimos desde pequeños, el nuestro, el más cercano. Nino Buscató, Emiliano Rodríguez, Alberto Herreros, Andrés Jiménez, Carmelo Cabrera, Epi, Fernando Martín, Joan Creus, Jordi Villacampa, José María Margall, Juan Antonio Corbalán, Juan Carlos Navarro, Nacho Azofra, Ignacio Solozábal, Rafa Jofresa, Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón, Rafa Rullán y Wayne Brabender conforman la lista de los elegidos. 

 

Tan complicado como escribir un libro como éste resulta la elección de los protagonistas, por la sencilla razón de que absolutamente nadie compartirá tus gustos al 100%. Pero ya se sabe que ante la virtud de crear se opone el vicio de criticar, y ninguno somos inmunes a ello. Siendo sinceros, la elección de 17 o 18 nombres resulta más que sencilla, creo que todos habríamos convergido hacia los mismos, es en los dos últimos nombres (sobre todo uno de ellos) donde ha residido la discordia. Nacho Azofra, el base del Ramiro de Maeztu tiene detractores furibundos y apasionados defensores, y es precisamente esa la circunstancia de su grandeza, lo que unido a una carrera inigualable como representante de una escuela de baloncesto peculiar le hacen, en mi opinión, merecedor de este honor, si es que salir un libro mío llega a tal categoría.

 

De los 19 protagonistas accesibles, ninguno puso ningún impedimento para ser entrevistado, excepto los pupilos de Arturo Ortega (Pau Gasol y Jorge Garbajosa) y Juan Carlos Navarro (por mediación del jefe de prensa de su anterior club, el FC Barcelona). Arturo y Oriol Bonssoms no estimaron pertinente que prestaran sus palabras a este proyecto, lo que admitimos y respetamos, sus razones de peso tendrán, a buen seguro.

 

Quiero dar las gracias personalmente al resto de jugadores, la mayoría de los cuales desde el primer momento se mostraron entusiasmados con el proyecto, y también a unos invitados de lujo, Pedro Ferrándiz como introductor del libro, José Vicente “Pepu” Hernández como prologuista, y el periodista del Diario AS, Martín Tello como autor del epílogo. Ellos dan el caché necesario a este libro. Así mismo, quiero agradecer también su ayuda a personajes que en la sombra contribuyeron a dar a conocer su opinión y formar un perfil sobre los jugadores a los que conocieron, Joan Montes, Alfonso del Corral, Manolo Lama, Miguel Ángel Paniagua, Manuel “Lolo” Sáinz, Sergio Scariolo, y también a colaboradores y amigos, Paco López, Javier Cabrerizo, José Luis Corrochano, Javier Artime, Jorge “Gica” Pérez, Miqui Forniés, Antonio Rodríguez, César Nanclares, Fernando Belda, Diego Moldes, Iván Fernández, Gonzalo Vázquez, José María Ávila, Máximo Tobías y Joaquín Brizuela.

 

El libro, al precio de 18 €, ya ha visto la luz durante la primera quincena de mayo y está a la venta desde entonces en librerías y grandes superficies. También estará presente en la Feria del Libro de Madrid, espacio de EDICIONES JC, desde el 30 de mayo al 15 de junio.

 

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Run&Gun, Westhead, Gathers y los Leones de Los Ángeles - por J.F. Escudero

Tributo a Hank Gathers (Philadelphia,11-II-1967 - Los Ángeles, 4-III-1990)

"El ataque gana partidos, la defensa campeonatos". Este es un axioma aceptado en el baloncesto moderno. Pero no siempre todos los inquilinos de los banquillos han comulgado con el precepto, y han existido algunos casos que han llevado la negación del mismo hasta las últimas consecuencias. Paul Westhead se alza como el paradigma del "primero tira y después pregunta". Seamos consecuentes, el juego se convierte en una locura, arriesgado, casi suicida, pero muy divertido para el espectador. Con todos los respetos, nada de Obradovics, Ivkovics, Pesqueras o Knigths, pasen y vean el mayor espectáculo del mundo...y olvídense por un rato del basket controlado y metódico.

 

No se crean, Westhead también ganó su anillo de la NBA, en 1980 dirigiendo al joven Magic Johnson y a Kareem Abdul Jabbar, pero todo el mundo le recuerda por dos momentos puntuales, la trifulca dialéctica con Magic -la cual dio con sus huesos fuera del Forum-, y su desmelene táctico al mando de sus escuadras. En los Nuggets de Denver mostró sus aviesas intenciones, pero el ensayo general se produjo antes, durante su aventura al mando de la universidad de Loyola Marimount, la institución jesuita de la ciudad de Los Ángeles. Allí instauró la idea de la carga de la Brigada Ligera, un concepto que después en Denver no tuvo éxito.

 

En enero de 1989 se produjo la explosión definitiva, en un partido jugado en enero los Lions se iban a los 181 puntos, record de la primera división de la NCAA. Es cierto que el rival (U.S. International) no presentaba una entidad notable, ni siquiera media, pero no es menos cierto que si colocamos la cifra en el contexto histórico americano de los logros anotadores más destacados, ésta ocupa una de las primeras plazas. En la NBA el récord de anotación es de 186 puntos en un partido Denver-Detroit de 1983, en el que hubo tres prórrogas. La mejor marca sin tiempos extra se produjo en 1990, Phoenix llegó a 173 puntos frente a Denver, pero claro, en 48 minutos. Hace poco, esta misma temporada, se alcanzaron los 168 puntos, ¿adivinan quien? Exacto. Pero nadie en 40 minutos de juego ha pasado de los 180 puntos en un partido de primer nivel disputado en América, nadie excepto Westhead y sus leones de Loyola.

 

Para hacernos una idea de la magnitud de esta catarsis, citemos el hecho de que hasta 14 jugadores anotaron algún punto en Loyola, y 13 cogieron algún rebote. Se efectuó un estudio estadístico que diagnosticaba posesiones ínfimas de menos de 10 segundos de promedio durante el partido, canastas por doquier y por supuesto un acierto importante. Solo se hizo necesario que el equipo contrario entrara en el juego y colaborara ligeramente para que las bases para un record de este calibre estuvieran bien cimentadas.

 

La máxima estrella en cancha de aquel mítico equipo respondía al nombre de Hank Gathers, autor de 41 puntos y 29 rebotes en el día de autos. Llamado a ser una auténtica figura en ciernes de la NBA, una extraña afección cardíaca llamada cardiomiopatía hipertrófica se lo llevó para siempre el 4 de marzo de 1990 después de anotar un alley-oop durante un partido. Fue uno de los dos únicos casos en la NCAA en conseguir el título de máximo anotador y reboteador en una misma campaña (junto a Xavier McDaniel), poseía un futuro esplendoroso, pero se nos quedó en el camino, igual que Len Bias, igual que Reggie Lewis. El destino nos deja siempre con el mismo interrogante sin respuesta posible, ¿hasta donde habría llegado?

 

La imagen de su colapso dio la vuelta al mundo. La muerte del León Gathers una vez más nos recordó dolorosamente que ni siquiera los elegidos para la gloria están hechos de una materia distinta al resto de los mortales. Más vale que nunca olvidemos esta lección.

20 puntos a Miguel Ángel Martín - por J.F. Escudero

"El Cura" ganó la Copa del Rey y fue semifinalista de la Liga Europea en su inolvidable etapa al frente del Estudiantes Caja Postal

Le toca el turno a Miguel Ángel Martín, “El Cura”, en la actualidad inmerso en un proyecto con el club de Alcázar de San Juan de Liga EBA, lejos de las presiones de equipos ACB como el Real Madrid y el Estudiantes. Llevó al club colegial a sus metas más altas allá por los albores de la década de los 90, pero no pudo refrendarlo en la Casa Blanca, durante una época plagada de problemas. Conozcamos un poco más a Miguel Ángel. 1.    Miguel Ángel, ¿recuerdas cómo y cuando te empezaron a llamar ese apelativo cariñoso? Me lo puso Nacho Azofra cuando me hice cargo del equipo. Todos en Estudiantes teníamos un mote, pero ahora ya está un poco en desuso. 2.    Conoces muy bien a Pepu Hernández, ¿cual ha sido el secreto de su éxito? Ser una persona racional y saber manejar un grupo humano. Tiene un gran equipo a su disposición, pero saber llevar a estrellas no es nada fácil. 3.    ¿Qué ha pasado en Estudiantes para que se vea en una situación como la que está atravesando? Creo que principalmente una gestión económica deficiente. Antes no te podías pasar ni una peseta de lo presupuestado. Hace poco me enteré que existe un déficit enorme, antes era impensable. 4.    Háblanos de Obradovic. ¿Es tan fiero el león como lo pintan? Dentro de la pista es duro, exigente y trabajador, le gusta el orden y la seriedad. Pero fuera es un tipo normal, un buen tío. 5.    ¿En qué cancha lo pasaste peor como entrenador? No recuerdo si fue en 1992 o 1993. En los cuartos de final de la ACB, Manresa nos ganó en casa el primer partido, si perdíamos dejábamos de ingresar una gran cantidad de los patrocinadores Caja Postal y Argentaria. Pasé una semana horrible con toda la presión encima. Menos mal que ganamos los dos partidos siguientes. 6.    ¿En Estambul pagasteis la novatada? Totalmente. Para ganar primero hay que perder. No teníamos experiencia en estas lides. 7.    ¿Cómo definirías tu experiencia como comentarista en televisión? Sensacional. Al lado de Pedro Barthe, Nacho Calvo y Ramón Trecet aprendí mucho, lo pasé bien y me daba igual quien ganara. Hice hasta tres partidos por semana durante casi año y medio, de ACB, de competiciones europeas, de selección. Disfruté mucho. 8.    ¿Tu manía confesable es...? Llevar la misma camisa (lavándola, por supuesto), mientras se gana. Luego, me pone muy nervioso que un jugador no esté centrado y no viva el partido al 100%. 9.    Nómbrame algún jugador que pudo haber llegado mucho más lejos de lo que al final demostró. Juan Antonio Aguilar. Era por 1992 el mejor juvenil de Madrid, incluso fue a la Final Four de Estambul con nosotros. Pero le faltó espíritu de sacrificio y trabajo. 10.     ¿Quién fue el espejo en quien te mirabas en tu faceta como entrenador? Ignacio Pinedo. Estuve con él en Inmobanco. Tenía un manejo del equipo inigualable. Pero he aprendido de todos algo. Lolo Sáinz y Aito han sido los mejores, bueno, Aíto aún lo es. Es sin discusión el Número 1, lo ha sido durante muchos años. 11.     Nombra tres adjetivos que describan la NBA de ahora. ¿La sigues? Más que adjetivos, conceptos. Espectáculo, intensidad y grandes jugadores. No soy un experto, pero suelo ver partidos. 12.     Si en 1992 os llega a tocar el Partizan en semifinales de la Final Four, ¿lo elimináis...? Ellos no nos querían ni en pintura, les habíamos ganado los dos enfrentamientos previos. Nunca se puede saber, pero creo que podríamos haberles ganado. 13.     ¿Cuantas técnicas te pitaron en tu carrera ACB? Como mucho dos en once años de carrera. Tenía fama de correcto, fama bien ganada. Ahora en EBA la cosa ha cambiado un poco, confieso que es más difícil mantener la calma. 14.     ¿Cual es el jugador con el que mantienes la relación más estrecha años después de entrenarlo? Hay bastantes, pero con los que más, Nacho Azofra y Juan Orenga. 15.     Si por un casual coincidieras en algún acto público con Joe Arlauckas, ¿le darías la mano? Sí. Tuvimos nuestros problemas, pero sucedieron en un contexto que ya no existe. Cuando suceden cosas como esas no solo hay un culpable, todos tuvimos parte de culpa. 16.     ¿Qué le falta y qué le sobra a la ACB como organismo para que su producto enganche más al público? Creo que la ACB va bien actualmente, aunque todo es mejorable. Hay una cosa que no entiendo, sin embargo, por ejemplo, el CAI Zaragoza, cómo se puede concebir que una cancha que mete 10.000 personas en LEB no tenga una plaza ACB. La idea de una ACB cerrada al estilo de la NBA no es descabellada, como las franquicias americanas, no hay problema con que haya más equipos. Si los americanos lo hacen, al final siempre acabamos copiándolo, pero con 20 años de retraso. 17.     ¿A qué jugador te habría gustado mas dirigir? Más que dirigir, tenerlos al lado, dejarlos hacer y disfrutar del espectáculo. Magic, Jordan, Petrovic... 18.     ¿Cómo ves los JJ.OO. para España? ¿Crees que hay alguna posibilidad de conseguir el oro? Tenemos posibilidades. Creo que llegar a semifinales es factible, después cualquier cosa puede pasar. Tenemos un gran equipo, un gran entrenador, pero el éxito depende de tantos factores. 19.     ¿En el Real Madrid se vio al verdadero Dejan Bodiroga?. Parece que dejó lo mejor de su repertorio para el Panathinaikos y el Barcelona. Dejan no fue en Madrid todo lo apoyado que debería. Debería haberse hecho un equipo en torno a él. En el Madrid se le despreció y casi que le pusieron una alfombre roja para que se marchara. 20.     ¿Cómo se te podría convencer para aceptar un proyecto en ACB? Si es que hay alguna posibilidad de ello. Es muy difícil, creo que mi momento pasó, ahora hay entrenadores más jóvenes, con más ganas. Cuando se sale de la elite es complicado volver, pero quien sabe, el carnet de identidad no siempre manda. A todos siempre nos queda la aspiración de estar al máximo nivel. Hasta la próxima, amigo.

Carmelo Cabrera. 20 años no son nada - por J.F. Escudero

Hace 20 años que se retiró Carmelo Cabrera, el mago canario

Si nos ponemos a pensar y repasamos mentalmente los nombres de los jugadores que hicieron carrera gracias a su imaginación y espontaneidad, no encontramos demasiados. El baloncesto en la actualidad tiende a ser un deporte en el que la creatividad se muestra con cuentagotas, y no tendría por qué ser así, el escenario en el que se representa es perfectamente válido para que ocurriese todo lo contrario. Acaso la proliferación de jugadores poderosos físicamente ha estrechado los espacios y cada vez hay menos por donde la genialidad pueda asomarse sin complejos.

 

Pero un lejano día de 1968 llegó a Madrid procedente de las Islas Afortunadas un tipo que llevaría cosido a su chaqueta el emblema de la improvisación, el riesgo y el juego libre y sin ataduras. Carmelo Cabrera se había hecho a sí mismo, no tuvo maestros, no tuvo ídolos, no tuvo espejos en quien mirarse, simplemente creó un estilo.

 

Se cumplen 20 años de la retirada de don Carmelo, poco menos que porque le obligaron, ya que como él mismo declaraba: “El DNI tuvo mucho que ver, yo me encontraba perfectamente y con ganas de seguir un par de años más. Los dirigentes no lo entendieron así”. Tuvo que irse después de 20 años habiendo sido un auténtico “pain in the ass” (“dolor en el culo”, como se dice en la lengua de Shakespeare) para los contrarios, siempre llevándolos a la desesperación, siempre buscando el mínimo resquicio para atacar la zona y doblar a los aleros, pasándose el balón entre las piernas como anticipo a los inagotables recursos del finado Drazen Petrovic. Lo malo es que algunos de sus entrenadores también compartieron este parecer e intentaron poner coto y freno a sus desmanes heterodoxos. Carmelo, a pesar de todo, nunca lo entendió.

 

Carmelo Cabrera conoció los dos lados de la fama, la gloriosa y triunfal de la Casa Blanca, con Ligas, Copas y Copas de Europa en insaciable cascada, y más tarde la modesta realidad de los clubs de mitad de tabla (Valladolid y Canarias), pero dueños de una denominación de origen diáfana. En ambos se desenvolvió como pez en el agua. Da igual que a su lado tuviera a estrellas rutilantes como Walter Szczerbiak, Wayne Brabender o Rafa Rullán, o a jugadores de trayectoria relativamente menor como Germán González, Richy Bethancourt o Manolo de las Casas, siempre se adaptó a su rol y su pasión por el baloncesto permaneció inherente a su persona hasta el final de su larga vida deportiva.

 

Carmelo, ¿qué habría pasado si aquella mañana en que Walter sacó el fusil se hubieran contabilizado las asistencias al modo y manera de la NBA? ¿Y si el triple de gancho que intentaste ahora hace 20 años hubiera entrado en la canasta del Juan Ríos Tejera? Preguntas sin respuesta, amigo, preguntas sin respuesta…

Yo... J.F. Escudero

Este es un espacio para que se extraigan del recuerdo aspectos interesantes y significativos de la historia del baloncesto en todas sus vertientes. Ah, y una vez al mes conoceremos las intimidades de algún protagonista destacado. Todo de la mano de este humilde aficionado y autor entusiasta de los libros, "Drazen Petrovic: La leyenda del indomable" y "Generación NBA". J.F. Escudero. Para servirles.

Últimos comentarios...

  • maga

    Eres un crack David, nos vimos en el partido Hornets-Wizards en barcelona este pasado octubre, nos hicimos una fotito, yo iba con mi camiseta del grandisimo CP3 y esa foto es de las mejores de mi album. Sigue asi, como tu sabes que lo haces de PM y metele caña a nicola que es un poquito SANGRE FRIA BALCANICA pero tiene maneras. un saludo a los dos

  • Dr. Basket

    Que grande Horace: El señor de los anillos. Claro ejemplo de currante que acaba forrado de anillos. Como Horry. Como Kerr. Que necesarios son estos jugadores!

  • Poliakoff

    Llegaron a jugar el uno contra el otro. Dino estuvo en Trieste desde la 90-91 a la 92-93, y la siguiente temporada en Milán. Andrea, el hijo, en esas cuatro temporadas estuvo en el equipo donde debutara su padre en 1967, el Pallacanestro Varese. Por lo tanto, se llegaron a enfrentar varias veces.

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