Progresos sociales. La raza ya no es un problema - por J.F. Escudero

Red Auerbach. La Leyenda

Ahora que se ha dado el paso definitivo en Estados Unidos hacia la igualdad de razas y colores con la elección de Barack Obama, no está de más rememorar con el baloncesto como fondo propicio aquellos lejanos años 50 y 60 en los que los cimientos del deporte profesional se tambalearon con una realidad que hoy en día resulta más que cotidiana.

 

En la década de los 50 comenzaron los primeros progresos serios en la sociedad estadounidense en torno al problema de la integración racial. El deporte profesional no podía ni debía obviar tales avances, así la NBA fue ampliando sus miras y reclutando jugadores negros poco a poco, una evolución en la que los Boston Celtics y su mandamás Red Auerbach jugaron un papel muy destacado. No nos engañemos, Red no formaba parte de ninguna asociación Pro-Derechos Humanos ni de ningún comité anti-segregacionista, tan solo le interesaba una palabra, ganar. Simplemente utilizó los mejores medios a su alcance para ello, y llegó un momento en que los cinco recursos disponibles más adecuados resultaron ser jugadores negros.

 

Quien lo iba a decir 14 años antes, cuando la elección en el draft de 1950 de dos jóvenes negros, Chuck Cooper y Earl Lloyd (todos identifican a Chuck Cooper como el primer jugador negro drafteado, concretamente en la segunda ronda. Pero muy poca gente recuerda que Earl Lloyd fue el pionero en jugar un partido de la NBA, en los Washington Capitols, el 31 de octubre de 1950 frente a Rochester Royals), supuso un escándalo mayúsculo en las entonces inmovilistas y ultraconservadoras altas esferas de la NBA. No demasiado tiempo después, las primeras mega estrellas negras aparecían en escena, Bill Russell, Wilt Chamberlain. En los Celtics, el roster se iba configurando año a año con la inclusión progresiva de jugadores más que notables.

 

Así, Russell abre el camino que un año después seguirá Sam Jones y dos más tarde K.C. Jones. Los Jones toman el testigo en el back-court de la pareja Cousy-Sharman tras la retirada de ambos. Los aleros altos Tom “Satch” Sanders (en 1961) y Willie Naulls (en 1963) también integran una plantilla que empieza a tomar una clara orientación hacia la mezcolanza racial. Tan sólo la centelleante aparición de John Havlicek en 1962, y la permanencia del veterano ala-pívot Tom Heinhson otorgan las únicas gotas de la ya indemostrable superioridad del jugador blanco.

 

De esta guisa nos situamos en diciembre de 1964 con Tommy como único blanco en el quinteto (Havlicek es el sexto hombre), pero hete aquí que se lesiona y Naulls toma su lugar el día después de Navidad y durante doce partidos mantiene la titularidad. Red Auerbach, inopinadamente, acaba de dar un paso de gigante en la historia de los logros sociales en Norteamérica.

 

La maniobra resulta perfecta, los Celtics ganan 16 partidos seguidos, acabando la racha el 23 de enero de 1965 ante Philadelphia. Heinhson retoma el puesto de titular en el encuentro número 13 de la asombrosa racha, y la tendencia ya no variará demasiado, Boston avanza a las finales y masacra sin piedad a Los Angeles Lakers, 4-1. Como dato final, en aquella plantilla había un sexto jugador negro, el más que conocido John Thompson, el orondo futuro entrenador de los Georgetown Hoyas y de la selección olímpica estadounidense de 1988.

20 puntos a Miqui Forniés - 2ª parte - por J.F. Escudero

Essie Hollis, uno de los ídolos de Miqui Fornies, también fue uno de los mejores estadounidenses que ha pasado jamás por España

Esta es la segunda parte del test a Miguel Ángel Forniés, el jefe de prensa del DKV Joventut.

 

1. Descríbenos el ambiente de los playgrounds neoyorquinos, un lugar lleno de mística y encanto.

Una antigua jugadora que yo representaba, Terry Dorner, me acompañó a Bronx a ver el ambiente de los playgrounds. La verdad es que no tuvimos ningún problema. Estuvimos todo el día, nos hicimos fotos, vimos jugar a los jóvenes. No paraban de jugar todo el rato, jugaban, bebían Coca-cola, se comían el burger y a seguir.

 

2. Volviendo a Nuevo Basket, ¿recuerdas la primera portada?

Fue una foto de Essie Hollis. Acababa de volver a España, antes había estado en el año 1977 jugando en el Askatuak y volvía a la Liga en Granollers después de haber pasado por la NBA e Italia. Era un puro espectáculo verlo jugar y una gran persona. La verdad es que era el ídolo de toda la redacción de la revista.

 

3. ¿Piensas que la final olímpica de Pekín se encuentra por méritos propios entre los mejores partidos de la historia?

Sin duda que está entre los mejores. A nivel de competición olímpica ha sido el mejor sin discusión, y en el ámbito FIBA lo mismo. Si comparamos de la NBA es difícil asegurarlo porque evidentemente me he perdido muchos partidos importantes. Pero creo que por la significación y por lo que representó debe estar en un lugar destacado, al menos para los espectadores de aquí.

 

4. ¿Como describirías a Aito en su faceta humana?

A pesar de la dura fachada de cara al exterior, Aito es extremadamente amable y cordial. Antes quizás era más hermético. Es culto, preparado, educado, le encanta la geografía y aprender cosas sobre todos los lugares en los que ha estado. En cinco años que he convivido con él no he tenido ni el más mínimo problema.

 

5.  ¿Quién ha sido el tipo más huraño que te has encontrado a la hora de entrevistarlo? ¿Y el más amable?

Sin duda el más huraño era Pat Ewing. No sabía ni hablar cuando lo intenté entrevistar en 1985, recién salido de la universidad y elegido por los Knicks el número 1 del draft. No hablaba, emitía gruñidos. Larry Bird también era de los que evitaba en lo que podía el contacto con la prensa, se iba por otra puerta cuando veía a los periodistas. En España, un americano que jugaba en Canarias, Eddie Phillips, tuvo un altercado en una discoteca durante el cual sacó una pistola. Hablamos con su entrenador para que le comunicara que queríamos hacerle un reportaje con una foto vestido de cowboy. Cuando fuimos a verlo no nos abrió la puerta.

 

6. ¿Tendría cabida Nuevo Basket en el panorama del baloncesto español moderno?

Yo creo que sí, porque podíamos presumir de tener un público totalmente fiel. Tocábamos todos los palos del baloncesto, todas las competiciones,  además teníamos muy buenas plumas escribiendo en la revista, Pinnotti, Cerdá, Jordi Román, Chinche del Río. Aprovecho para recordar la figura de José Antonio del Río, el cual murió en 1994 víctima de la carretera.

 

7. Ricky Rubio es la nueva perla deportiva y mediática de nuestro basket. ¿Existen unas pautas para controlar su contacto con los medios de comunicación?

Sí. Estamos en permanente contacto con la familia, coordinando, seleccionando y filtrando todos los ofrecimientos y peticiones que le llegan. Sigue estudiando y pretendemos que continúe absolutamente centrado en sus estudios y en el equipo.

 

8. ¿Cómo surge en su momento la posibilidad de trabajar para La Penya?

Después de trabajar en Nuevo Basket fui a Basket 16, después estuve en una empresa que se llamaba CDC Promociones y Consulting, después en Madrid como corresponsal del diario SPORT para los partidos de fútbol que jugaban los equipos catalanes, Barça, Español y el Lleida, que entonces estaba en primera división. En basket hacía las crónicas del Madrid y el Estudiantes. En 1995, Joan Walter, el directivo de la Penya, me llamó para montar un departamento de prensa en condiciones para el equipo, que entonces no estaba tan estructurado como ahora. El 1 de febrero de 1996 comencé y aquí sigo.

 

9. Mucho tiempo después, ¿Nuevo Basket lo contemplas como un milagro irrepetible de aquella particular época?

No creo que se tratara de ningún milagro. Más bien fue un proyecto pleno de innovación y sobre todo ilusión. La verdad es que tuvimos la suerte de que se dieran unos condicionantes favorables: el boom del baloncesto en España, una buena generación de jugadores (Martín, Andrés Jiménez, Villacampa, Epi.....) y también un vacío en la información baloncestística en este país. Italia nos llevaba algunos años de ventaja en este sentido, con revistas consolidadas como Giganti.

 

10. Un deseo para la nueva temporada en verde y negro.

Me gustaría que mi equipo se metiera en todas las finales, en los play-offs, en el Top 16 de la Euroliga, y que jugáramos lo mejor posible. A pesar de la pérdida de Rudy Fernández creo que tenemos un gran conjunto, los fichajes nuevos han sido acertados, entre ellos el de Sito como entrenador. Cuando supe que sería el técnico la verdad es que me alegré porque conoce perfectamente la Liga y está preparado al 100%. Es muy de la escuela de Aito, su predecesor en el cargo.

20 puntos a Miqui Forniés - 1ª parte - por J.F. Escudero

"Erving me invitó a su casa, realmente un tío formidable". Afortunado, sí, Miqui Forniés

Le toca el turno a Miqui Forniés, actual Jefe de Prensa del DKV Joventut de Badalona. Con una amplia y dilatada carrera periodística a sus espaldas, tuvo la fortuna de ser uno de los fundadores de esa maravillosa locura que despertó al mundo del baloncesto a jovenzuelos como el que subscribe allá por principios de los 80, la mítica revista “Nuevo Basket”.

 

1. Miqui, ¿cómo surgió Nuevo Basket?

Todo surgió de la mente preclara de Franco Pinotti, que entonces trabajaba en un periódico, el primero en color, que se llamaba 424. Su cuñado, José Huguet, era el propietario y un pequeño grupo de ilusionados jóvenes como Jordi Román, Joan Cerdá y José Antonio del Río  también daban sus primeros pasos en una empresa como aquella. Yo me incorporé al año más o menos. Antes habían existido otras publicaciones como Rebote, idea de Justo Conde, pero en ese momento se produjo un vacío que nosotros queríamos llenar.

 

2. ¿Qué ha sido de tus compañeros de entonces, Franco Pinotti, Jordi Román y Joan Cerdá?

Pinotti es entrenador, además de periodista, y actualmente trabaja en la ACB. Román es adjunto de prensa a la Presidencia de la Federación Española de Baloncesto, a las órdenes del jefe Pepe Sáez, y Cerdá trabaja también para ACB, pone cortes de voz en las entrevistas con los jugadores.

 

3. Honestamente, ¿de qué equipo eras de pequeño?

Yo nací en Badalona en 1952 y hasta los 14 años no descubrí el baloncesto. En fútbol era del Real Madrid y del Español, del Madrid quizá porque era casi el único equipo que veíamos por la televisión aquellos años de Di´Stefano, Gento... En el basket siempre fui del Joventut. Recuerdo el equipo de Buscató, Santillana, los hermanos Margall (Narcis y Enrique), iba a los partidos, pero no tenía dinero y esperaba hasta que abrían las puertas y me podía colar.

 

4. En pocas palabras, ¿qué significa el baloncesto en Badalona?

Es una forma de vida. Fuenlabrada puede ser un ejemplo equivalente, no es capital de provincia y estamos al lado de una gran ciudad. El basket es el deporte por antonomasia, Badalona es la cuna del basket.

 

5. ¿Qué jugador te impresionó más allá por tus viajes a La Meca del Basket?

Estuve a principios de noviembre de 1984 en Estados Unidos. Vi el debut de Charles Barkley contra Dallas un día. Pero los que más me impresionaron fueron el Dr J y Michael Jordan, no solo por su juego, también por su forma de comportarse y su amabilidad. A Jordan lo vi en el Madison, recuerdo que titulé la crónica “Oro negro en la NBA”. Acababa de ganar el oro en L.A. y ya era una estrella. A Erving lo intenté entrevistar después de un partido pero se hizo tarde y fue imposible. Quedamos al día siguiente y me invitó a su casa, realmente un tío formidable.

 

6. En su momento vi una foto tuya al lado de Manute Bol. ¿Qué recuerdos tienes de aquella entrevista?

Provocaba una expectación terrible allá donde iba. Cuando salió a la cancha la gente se reía, no estaban acostumbrados a una situación así. Pero era también un tipo muy accesible, le hice una entrevista y salí en NB (Nuevo Basket) en una foto con él, le llegaba hasta el codo más o menos, y mido 1,90.

 

7. ¿Cómo fue el proceso de desaparición de la revista? ¿Y las causas?

Juan de la Sierra, El Marqués de Urquijo, fue el último dueño de la revista. Duró 10 años, desde 1981 a 1991, y supongo que la causa fue los problemas de solvencia, económicos. Pero la revista caló mucho, la gente aún me para por la calle contándome los buenos recuerdos de aquella época y me pregunta por qué desapareció.

 

8. ¿Qué es lo que hace que el baloncesto sea algo especial en tu vida?

Lo descubrí tarde, como dije, pero jugaba cuando era joven, luego fui fotógrafo, periodista, el primer agente de jugadoras aquí en España. Me ha dado muchos amigos, he conocido un montón de sitios y tengo la suerte ahora de trabajar en casa. Tengo tres aficiones por encima de todo, el baloncesto, viajar y la fotografía, y por fortuna conseguí de alguna manera el aunar todas ellas a un mismo tiempo.

 

9. Rudy Fernández se nos marcha a Portland, una plaza harto complicada de tomar. Dura toma de contacto con la NBA, viendo los antecedentes de Fernando, Drazen, Sergio. ¿Cual crees que puede ser su futuro allá?

Creo que va a hacer un gran papel. Por supuesto que su actuación en los JJ.OO. le ha ayudado un montón, sobre todo las espectaculares acciones de los triples contra Bryant y el mate contra Howard. Pero no es sólo eso, es un tío muy constante y muy brillante, capaz de levantar un partido por sí mismo, meter cinco triples seguidos y enfervorecer al público, salvando las distancias es como el Jordan español. Si gana peso, no tiene lesiones y le dan minutos creo que lo hará muy bien.

 

10. Las diferencias de la NBA actual con la que tu conociste en primera persona son evidentes para muchos, pero como protagonista de la historia, cual es tu opinión.

Antes la gente apenas la conocía. Manolo Saucedo (Marca) iba entonces a Estados Unidos siguiendo los viajes de Díaz Miguel por las universidades americanas a ver a sus amigos Carnesseca, Knight... yo era de los primeros periodistas que iba también, diríamos que el primer fotoreportero. Veías a mitos como Kareem, Magic. Ahora existe una gran facilidad por ver cualquier partido, un chaval puede jugar un partido NBA en la Play, se pierde un poco la mística de lo que es inalcanzable, porque simplemente ha dejado de serlo.

 

La próxima semana, segunda parte de la entrevista a Miqui.

"The Sampson Gate". Un no que cambió la historia - por J.F. Escudero

Ralph Sampson, un escolta de 2.24 m., que llegó a jugar en el Unicaja de Málaga en el ocaso de su carrera

No hay que alarmarse, no se trata de ningún escándalo de escuchas ilegales, ni de tráfico fraudulento de armas o drogas, esta historia tiene un trasfondo mucho más liviano, aunque de una gran importancia en la forma en que su desenlace cambió la historia reciente de la NBA. Vayamos al grano.

 

Nos situamos en la primavera de 1980. Los Detroit Pistons y los Utah Jazz, merced a sus pésimas campañas, han acabado con los dos peores registros de la competición. Según el modelo de aquella época, ambos se juegan a cara y cruz quien accede el número 1 del draft y quien al segundo. Los Boston Celtics están muy atentos a la jugada ya que merced al traspaso el año anterior de Bob McAdoo a Detroit, las dos primeras elecciones de los Pistons son en realidad suyas. La fortuna se alía del lado de los verdes de Massachussets al serle otorgado el número 1 del draft, y también el número 13. La posibilidad de reforzar aún más al equipo del novato Larry Bird y optar seriamente al título es más que real, Red Auerbach en seguida se pone manos a la obra.

 

Mucho se ha hablado de aquella maniobra, de cómo cambió la faz de la NBA. Los Celtics intercambiarían sus primeras rondas (1 y 13) por el número 3 del draft, propiedad de los Golden State Warriors, y por un buen pívot que por entonces ya había disputado 4 años en la Liga, pero que sentía que su lugar estaba lejos de la soleada California y de una franquicia a la deriva. Dicho y hecho, Robert Parish hacía las maletas y partía rumbo a Boston, como también lo hacía un prometedor ala-pívot de largos brazos y buenos movimientos al poste llamado Kevin McHale, seleccionado en el número 3 de aquel draft. Mientras, Joe Barry Carroll, el objeto de deseo de los Warriors, marchaba para San Francisco.

 

Con el tiempo, el famoso Big Three toma cuerpo y se convierte en el trío interior más afamado y exitoso de la historia de la NBA. Pero, de la misma manera que los descubrimientos científicos más importantes a menudo son producto del azar o de un accidente imprevisto, la maniobra de creación del Big Three en realidad también lo fue. Red Auerbach a quien realmente quería para el número 1 era a un altísimo center de Virginia llamado Ralph Sampson, entonces solo en su primer año colegial, pero con un futuro esplendoroso. Hacía poco que Virginia había machacado a los Gophers de Minnessota (con McHale a la cabeza) en la final del N.I.T., y los pensamientos de Auerbach estaban más que diáfanos, Ralph era el hombre, incluso aunque hubiera tenido que esperar un año, como ya hizo con Larry Bird tiempo atrás. 

 

Auerbach y Jan Volk, a la sazón General Manager de los Celtics, se presentaron a una reunión en casa de los padres de Sampson, pero Ralph ni siquiera apareció a la misma, y como un San Pedro moderno, hasta por tres veces negó al gurú céltico su intención de moverse de allí. Red, poco acostumbrado a las negativas, montó en cólera despotricando públicamente contra el entorno de Sampson y acusándolo de estar muy mal aconsejado, y más tarde giró sus ojos, junto con el entrenador Bill Fitch, hacía la posibilidad de McHale.

 

Nadie sabe qué habría pasado si Ralph hubiese dicho sí, seguramente los Celtics, dado su historial de lesiones y desgracias, no habrían ganado ningún anillo en los 80, es difícil de aventurar. Ahora, no descartaría la posibilidad de que Red, echando mano de algún druida celta, hubiese descargado una maldición sobre los débiles hombros de aquel jugador que se quedó en menos de la mitad de lo que prometía. 

I had a dream!!! - por J.F. Escudero

¿La final olímpica a ritmo de Macarena? No suena mal... con perdón, querido Poliakoff

Sí, señores, Martin Luther King tuvo un sueño hace más de 40 años, que todos los seres humanos fueron creados iguales, y que las inquinas, desigualdades y odios entre los habitantes de este planeta fueran desterrados para siempre.

 

El domingo también tuve un sueño, soñé que uno de los mejores equipos de la historia de este deporte sería llevado hasta el límite de sus fuerzas por un grupo de aguerridos y talentosos hombres de rojo, y como no podía ser menos, que la justicia y la igualdad imperaran sobre la cancha de juego. Cuando me desperté, observé cómo solo la mitad de mis pensamientos se habían hecho realidad. Un trío de aviesos vampiros vestidos de gris se empeñaron en que la pesadilla penetrara en los corazones de millones (¿solo cuatro?) de legañosos y cansados espectadores hispanos. Jamás sabremos si el cumplimiento del reglamento tal y como está escrito habría variado el devenir del partido, pero todo hace indicar de que sí, aunque las conjeturas indemostrables siempre han sido un argumento muy peligroso de utilizar. Yo, como aficionado parcialísimo, me sentí al 50% estafado, pero al mismo tiempo al 50% agradecido. Pero acaso todavía esté inmerso en ese sueño, y el partido aún no haya acabado, aquellos 40 minutos en que el baloncesto estuvo rozando con los dedos la divina imperfección del arte universal.

 

Resulta realmente arriesgado elaborar una lista de los mejores espectáculos que este deporte puede ofrecernos, si tuviéramos la osadía de pensar siquiera un momento en ello, nos daríamos cuenta de que sí o sí, este encuentro debería ocupar un lugar muy destacado. No sé, la final del Eurobasket de 1995 entre Lituania y Yugoslavia, la final de la Recopa de 1989 entre el Real Madrid y el Snaidero Caserta, el cuarto partido de la final de la NBA de 1984, la triple prórroga del quinto de la final de 1976, en un momento se me han ocurrido algunos ejemplos. ¿Qué tiene éste de especial? Acaso la inmediatez de los hechos, la presunta “invencibilidad” del adversario, la intensa emoción de todo un país respaldando el acontecimiento. Confieso que por un rato me sentí de nuevo como aquel colegial que por primera vez asiste en vivo a un espectáculo de esta magnitud.

 

Alguien me dijo tras pitar el vampiro número 1 el final, que éste pudo haber sido el partido de nuestras vidas. Dicen que una derrota así sabe dulce, pero para mi es la más amarga de todas, la amargura que da ser consciente de que en lo alto del podium pudiste y debiste haber estado tu. Quizás sea el partido de nuestras vidas, aunque yo prefiero pensar que el destino nos tiene reservado un instante aún más sublime.

Yo... J.F. Escudero

Este es un espacio para que se extraigan del recuerdo aspectos interesantes y significativos de la historia del baloncesto en todas sus vertientes. Ah, y una vez al mes conoceremos las intimidades de algún protagonista destacado. Todo de la mano de este humilde aficionado y autor entusiasta de los libros, "Drazen Petrovic: La leyenda del indomable" y "Generación NBA". J.F. Escudero. Para servirles.

Últimos comentarios...

  • Dr. Basket

    Que grande Horace: El señor de los anillos. Claro ejemplo de currante que acaba forrado de anillos. Como Horry. Como Kerr. Que necesarios son estos jugadores!

  • Poliakoff

    Llegaron a jugar el uno contra el otro. Dino estuvo en Trieste desde la 90-91 a la 92-93, y la siguiente temporada en Milán. Andrea, el hijo, en esas cuatro temporadas estuvo en el equipo donde debutara su padre en 1967, el Pallacanestro Varese. Por lo tanto, se llegaron a enfrentar varias veces.

  • Linton Townes

    ¿No llegaron a jugar juntos Dino Meneghin y su hijo? ¿O en equipos diferentes?

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