SMS - por Lucio Angulo

¡Que sí, qué si! Que en España también hay un canal de Teletienda dedicado al baloncesto...

A riesgo de que me tachen de… a riesgo de que me tachen, quiero decir a los clubes y a la FEB, desde esta pequeña atalaya, que están dejando escapar dinero. ¡Va de retro! ¡Blasfemia!

 

Esperen; déjenme explicarme. Al igual que se pide al erudito y al no menos insigne espectador que participe, que colabore en muchos medios mandando SMS, ¿por qué no trasladar esa iniciativa al baloncesto?  ¿Por qué no ofrecer una vía más de opinión por un módico… qué digo módico; por un asequible… qué digo asequible; por un irrisorio precio? (Tengo que dejar de ver el canal de Teletienda).

 

Esta original iniciativa se podría realizar desde el principio de la temporada. Así los Clubes tendrían una vía más de ingreso. Por ejemplo: si quieres que fichemos a Antonio Bueno manda ESTOPA al 2346. Si quieres que fichemos a Salva Guardia manda PORRITA al 346757. Si quieres que fichemos a Navarro manda ochocientos mil mensajes al 35655 y así “sucedáneamente”.

 

Aunque sabiendo de antemano cómo es la gente de… canalla (es un eufemismo, que conste), se verían plantillas con Cañita Brava o la “mismísima” Carmen de Mairena. Y les pregunto, ¿pagarían por ver a su equipo favorito y además con espectáculo incluido? Todo son ventajas.

 

¿Se ha llegado a un punto donde todo es un negocio, tiene que ver con él o se sirve de él?

 

¿Se ha llegado a un punto donde sacar dinero se convierte en un fin e informar o mostrar es secundario?

 

Pongo un ejemplo. Estaba viendo tranquilamente Nadal contra Simon y de repente toda la tensión se ve interrumpida por una musiquilla de politono. “Si quieres el reloj de Rafa Nadal manda un SMS al 23098 y entrarás en un sorteo…”

 

No es la primera vez que me rompen la emoción del momento.

 

Se ha llegado a un punto en que puedes estar viendo una noticia dramática y a pie de pantalla de la televisión van saliendo SMS que va mandando la gente. Me imagino la tele como una máquina traga-perras y me dan ganas de ponerle una palanca en el lateral a modo de máquina de bar y pintarle unas cerezas… lo malo es que la tele nunca da premio.

 

Pero aquí no he venido a hacer crítica sino a hablar sobre mi siguiente texto. Para que de forma democrática lo dirijáis y orientéis. Así:

- Si queréis que mi siguiente texto verse sobre los árbitros, manda ARBITRO al 46778.

- Si queréis que mi siguiente texto hable sobre Trillo, manda HUEVOS al 3467458.

- Si queréis que mi siguiente texto hable sobre Romay, manda ESTOYENTOSLAOS al 345345.

Alimentación del deportista - por Lucio Angulo

¡La Cocina del Soltero! YouTube supera a la ficción...

Hace ya unas semanas, en vistas de que mi novia se había ido de la ciudad y amparándome en mi buen hacer en la cocina, decidí ir a comprarme un bocadillo para comer. Ya sabéis, la típica buena alimentación del deportista.

 

No es que no confíe en mi cocina. He visto los suficientes programas de Arguiñano y he vivido soltero lo suficiente para, simplemente, no fiarme de mi.

 

De soltero (hace unos años) llegué a un punto en que cocinaba la pasta y el arroz de muchas formas diferentes. Pasado, quemado, chamuscado, carbonizado, duro… Pero finalmente acabé con una cocina muy “particular”, la que yo llamé  “cocina imaginativa”. 

 

CASO: Imagina que abres tu nevera y ves un “yugur” caducado, un pimiento con  micro mundo, un huevo (no sé si duro o no; voy a hacerlo rodar sobre si mismo como me decía mi madre para saberlo ¡¡Hostias!! Al suelo… No hay huevo), 20 coca-colas, tranchetes (de toda la vida, de los que se pegan y tienen un sabor deliciosamente “plasticoso”), un calcetín (¡mira donde estaba!), leche (aquí siempre se comete un error. Piensas,  ¿estará caducada? Y la hueles. ¡Mal!. ¿No te dan pistas las moscas volando sobre el tetrabrik? ¡Diossssssssss! Qué olor)… sin leche. Y un pan de molde que es de confianza. No es que compre siempre la misma marca, es que lleva en el piso más tiempo que yo.

 

PREGUNTA: ¿Qué va a comer el protagonista de nuestro problema teniendo en cuenta que a menos de 200 metros de su casa hay un Restaurante de comida “vertiginosa”

 

RESPUESTA: ¡Cocina imaginativa! Te puedes imaginar un plato de pasta (pasta es algo que nunca falta en casa de un soltero) con fondo de costrones y pimientos al ”Tranchet”. Para tomar el segundo nos levantaremos, andaremos 200 metros, pediremos una hamburguesa doble  en el Restaurante “vertiginoso” y nos dispondremos a disfrutar de carne de ternera a la Macdonel bañada en dulce salsa de Quepchu con guarnición de tubérculos. 

 

¿Puedes imaginártelo? 

 

Afortunadamente un día conoces a alguien y te enseña que no se come directamente de la olla, que la nevera no tiene por qué hacer “eco”, que hay vida después de la pasta, que la comida se puede saborear e incluso masticar, ¡que los platos se pueden lavar después de usarse!...

 

Y vas dejando atrás cosas que pensaste que siempre estarían contigo, que te cuesta abandonar, que no consigues del todo… olvidar…

 

PD: Dedicado a alguien que estuvo en esa época siempre conmigo. Que siempre estuvo ahí cuando lo necesité. A ti, querido pan de molde.

¿Qué has hecho tú por amor al baloncesto? - por Lucio Angulo

Hagas lo que hagas por el baloncesto o por cualquier otra causa, hazlo bien...

Gelocatil, diclofenaco, gelofeno, traumel, supradym, almax, bucometasana, ibuprofeno, seractil, paracetmol, xazal, omeprazol, nolotil, y en la portería Zubizarreta.

 

Todo esto y mucho más me he tomado en algún momento de mi carrera. Anti-inflamatorios, contra el dolor, picor de garganta, protector gástrico (normal)…

 

Los medicamentos son necesarios. Sabemos que el dolor es una consecuencia del exceso. Para mejorar como equipo e individualmente has de trabajar en situaciones adversas. Pero llega un momento en que los fármacos te hacen, cada vez, menos efecto. Y quieres más, y más y… se te pone cara de Pocholo con tanta pastilla.

 

Muchas veces, por llegar a jugar un partido, uno hace lo que sea. Y cuando digo, lo que sea, es eso. ¡Lo que sea! ¡¡He visto a gente que ha llegado a entrenar!! Pero nuestro protagonista fue más allá.

 

Anécdota: A un jugador con el que coincidí (del cual no diré su nombre para salvaguardar su dignidad) le tuvieron que introducir (con fines médicos) un  dedo en el… como diría esto para que no suene tan mal… un “dedito” en el recto. ¡No!, el índice en el ano. ¡Tampoco! ¡Vamos, le palparon el esfínter! Estas cosas no se pueden decir de forma sutil.

 

Pasado el tiempo lo pude ver en la TV siendo entrevistado; en un momento dado de la entrevista le preguntaron:

 

¿Qué has hecho tú por amor al baloncesto?

 

Yo sabía que ese jugador había entrenado con dedos dislocados, contusiones, elongaciones, con el tobillo como un “botijo”, con cicatrices casi recién hechas… Pero yo, en mi malignidad, pensaba: ”que lo diga, por favor”. En directo ante la mirada expectante de miles de espectadores. Oírle decir: ”Me trastearon en el “ojete””… Qué grande.

 

Muchas veces la gente simplifica y parece solo ver lo agradable de una situación, de un trabajo o de un deporte. Existen eventualidades con las cuales hay que convivir. Decía Shakespeare que “un fuego se consume con la llama de otro fuego”… y un sufrimiento se aminora con el sentimiento de otro dolor.

 

En baloncesto suele ocurrir esto. Los dolores se solapan unos con otros y generalmente el que mejor convive con el dolor suele forjar un carácter mejor predispuesto para el sacrificio y, como es sabido, “nunca hay que esperar el éxito antes del sacrificio”.

 

Y yo te pregunto, lector amante del baloncesto: Y tú ¿qué harías por el baloncesto? (Tampoco hace falta que os perdáis en detalles…).

Qué flaco estás - por Lucio Angulo

Algunas madres confunden comer en casa con un concurso de perritos calientes...

Cuando acaba la efímera y fugaz temporada (… ejem), es habitual irse al sitio que tanto deseas. Pero los que no pueden, se van con la familia.

 

La familia es esa cosa que hechas de menos 9 meses y en 9 horas de estar con ella te preguntas por qué la echabas de menos.Lo primero que tu madre te dice al entrar en casa es:

 

¡Uy! Qué flaco estás. – Menos a Alfonso Reyes y a algún pívot con tremenda, terrible, colosal, pavorosa… tendencia a engordar (Tranquilos no me juego el físico, Alfonso y yo vivimos muy separados).

 

Sigue el careo:

 

-  ¿Comes bien? - Si tu novia está al lado, torcerá el morro de forma casi imperceptible… por los vecinos del 4º; para los demás es muy perceptible.

 

La cosa sigue y tú sabes que esto no va a parar ahí. Y lo peor es que se acerca fatídicamente la hora de comer. 3 horas…2 horas…10 minutos…

 

-  ¡¡¡A comer!!!

 

Cuando te asomas a la mesa preguntas en alto:

 

-  ¡Mamá! Igual me confundí y te dije que veníamos a comer todo el equipo. Pero al final somos sólo nosotros.

 

Cuando vas por el tercer asalto, lo intentas:

 

-  ¡Mamá! Estaba todo riquísimo pero no puedo más.

 

Silencio. Ahora viene una peligrosa maniobra. El chantaje emocional. Difícil de esquivar.

 

-  … ¿es que no te gusta?

 

-  Pero… cómo no me va a gustar.

 

-  … toda la mañana cocinando…

 

-  ¿Todo esto sólo en una mañana?

 

-  … ¿es que no tienes más hambre? Anda queeee… ¡Ratas!, ¡ratas comía tu abuelo!-  Mamá, yo también he comido en un restaurante chino.

 

-  … ¡¿pero entonces?!

 

-  Pues que me pongo muy feo cuando vomito. Y no es plan.

 

Consigo reducirla a duras penas. Empujando los últimos garbanzos en mi alongado estómago (comida ligera). Noto que se me esta poniendo cara de Paquirrín.

 

Cuando acabo de comer casi hecho de menos la tópica comida de deportista de pasta y pollo. En esos momentos llamo a mi endocrino y me alegro de que el ALMAX no dé doping.

Ten cuidado con lo que consideras - por Lucio Angulo

Ahorra agua... ¡Bebe Coca-Cola!

Aprovecharse de la bondad es algo que me cuesta más digerir que “Rambo 4”.

 

El otro día tuve la sensación de no ser todo lo bueno que debiera al echar unas toallas a lavar. Me explico, todo empezó  en un hotel clónico. Al entrar al baño vi una nota que rezaba:

 

“Juntos podemos ayudar a mejorar nuestro entorno. Evitemos gastos de agua innecesarios. Si deposita su toalla en la bañera se la cambiaremos, si CONSIDERA que puede volver a utilizarla, déjela colgada en el toallero”.

 

Luego, sigue concienciándonos con normas para gastar poco agua. Cerrar el grifo, no baño-sí ducha… Incluso cuánta agua se utiliza por cada uno de nuestros irresponsables actos. De 30l. a 80l. ducharnos, de 2l. a 18l. lavarnos las manos, de 3l. a 7l. lavar toalla…

 

Ósea, si jodemos el asteroide… (¡Perdón!,  el planeta) y gastamos un bien tan escaso, es NUESTRA culpa. ¿Es un altruismo desinteresado este “greenpismo” hotelero? Esto es como la famosa aceituna en las ensaladas de los vuelos.

 

Concienciar está bien, pero hacerlo en el momento oportuno de la forma adecuada para sacar además beneficios es… premeditación y alevosía. Como los delitos.

 

El profesor de psicología Dan Ariely hizo un estudio que animaba a dos grupos a hacer trampas en un examen. Al primer grupo le hizo leer antes un texto inocente, al otro le dio a leer antes del examen los 10 mandamientos. ¿Qué grupo cree usted que hizo menos trampas? Pues ese. El que usted, lector inteligente, piensa.

 

¿Ahorrará mucho el hotel con esta maniobra?, especulará un escritor mal pensante (aunque en esta página web no tenemos lectores mal-pensantes). ¿Por qué no utilizar esto en los clubes de baloncesto?

 

Igual que hace el gobierno. Si la gasolina sube… conduce más lento y sube las ventanillas para gastar menos.

 

Aquí van las algunas opciones para Clubes de Baloncesto:

- Subir el precio de las entradas con la lógica de que se hacen en papel reciclado. (Por el medio ambiente.)

- Bajar la calefacción en los pabellones (creo que esto ya se probó en Alicante…).

- En contra de la acumulación de residuos, que cada uno se lleve la basura que genere. (Así de paso nos ahorramos las asistentas de limpieza).

- Cortar el agua de los lavabos. Siempre pueden consumir en el bar.

- Que no se deje pasar a los coches con una sola persona a las inmediaciones del pabellón. ¿Que parece estúpida? En Vitoria se instauró.

 

Eso sí, siempre dando publicidad por anticipado CONCIENCIANDO a la masa con misivas como  “El que no quiere economizar, deberá agonizar”. No lo dijo Al Gore, fue Confucio… nch!

Yo... Lucio Angulo

Nacido en Zaragoza. Con una madre zapatera y padre profesor de Educación Física, salimos hijos con devoción por desgastar suelas. Menor de cuatro hermanos, era el último en decidir a qué se jugaba. Por fortuna mis hermanos mayores siempre tuvieron buen tino para elegir; y yo, pues eso, a seguir el camino trazado.

Últimos comentarios...

  • sraly

    Otra vez lo volviste a hacer, enhorabuena!!!

  • Golfinegro

    jajajaja, buenisimo. QUE GRANDE ERES, LUCIO, QUE GRANDE ERES!!!!!

  • josele

    Que profundo se ha vuelto esto. Parece Redes. ¿Y no podias leer Milenium de Stieg Larsson como todo el mundo? En el fondo es envdia, es bueno. Saludón