Profesor Khalilou - por Lucio Angulo

¿Suerte o trabajo duro?

De vez en cuando, buceando por las turbulentas aguas del periódico (¡joder!, si es que soy un poeta). Te sale al paso una noticia liberadora, reveladora. Estas noticias suelen estar en la última página.

Después de leerte todo el periódico y saber que la gasolina sube, que las casas se encarecen, que vas a tener una hipoteca hasta que España de fútbol gane un Mundial, que siguen las guerras, que si el cambio climático, que a Eurovisión va lo que va… te ponen una noticia, como para arreglar todo. Entre divertida y curiosa. Que es como decirte, “chaval, estas jodido pero mira que divertido, te vas a partir la caja”.

Además la noticia aparece justo antes de la página de anuncios. Y en ellas aparece “La Salvación” El profesor Khalilou, justo encima de Analía. Entiéndaseme; de “El tarot de Analía”. Aquí ya te dan el aviso. Todo va mal perooooo, ¿has probado con esto?, ¿con la suerte?.

Esto es el acabose, Khalilou es un vidente africano (vale, si, ¿tiene titulo?¿donde se saca el titulo de vidente?). Médium, curandero (a tutiplén). Salud, amor, negocios. Vamos que te arregla en “2 patás”. Abajo viene otro, “hacemos todo tipo de limpiezas…espirituales” (no es contactos, ni amas de casa,  eh!). La cosa sigue…

Pues justo después de todas las soluciones que te dan los anuncios a las calamidades del mundo va esta gran última noticia: “La reina de las promociones” Eva María Stiller, alemana, ha ganado 89.462 euros en 935 premios desde que se dedica a ello profesionalmente.

Espectacular. Ha ganado bicicletas, aparatos electrónicos, juguetes, un coche, viajes a Roma Estambul, París, Viena…Comenta que lo que no necesita lo vende. Da algunos trucos; “los sobres más grandes y de color tienen más oportunidades”. Y nos da un giro a todas nuestras creencias cuando dice: “Ganar concursos no tiene nada que ver con la suerte, sino con el trabajo duro”. Fin del alegato.

¿Cómo razona ahora cualquiera de nosotros que no ha tenido suerte en una empresa, en un deporte o en la vida cuando en un juego de “azar” nos confirman que es “solo cuestión de trabajo duro”?

“Nunca mais” esos jugadores de baloncesto resignados a su suerte: “es que he tenido mala suerte” ; “mi entrenador, no confiaba en mí”…

La suerte es para los que no se preparan, curiosamente cuanto más trabajo más suerte tengo. Os deseo mucha suerte a todos…

 

PD: En la pagina 4 de este mismo periódico. “La suerte baja en España”, perdón digo: “El paro sube en España. ¡Ups! que lapsus.

Fabricación en serie - por Lucio Angulo

Bruce Browen, posiblemente el mejor especialista defensivo del mundo

Sergio define especialista: “saber más y más sobre menos y menos, al final sabes todo sobre nada”. Sergio es mi hermano, un especialista en acertar.

 

El especialista, en todas las parcelas de la vida es antiguo (tanto como las excusas), pero la delineación de especialista en el entorno baloncestístico es relativamente reciente. Actualmente, con lo que arrastra y genera el baloncesto, aparece más información (estudiosos, críticos, estadísticas...), para subrayar y matizar términos y roles. Y por qué no, sepultar de adjetivos a algún jugador.

 

Es bastante humano etiquetar a la gente, sean fontaneros, ejecutivos o jugadores de baloncesto; supongo que es ya un ejercicio inconsciente y, como si de un almacén de ropa se tratara, se le pone a la persona en cuestión una etiqueta con su precio (según nuestros valores se lo daremos en unos sentidos o en otros, aunque es habitual que se correspondan con los emolumentos del menda en cuestión), y su especialidad. Imagino que esta “rebaja” en el concepto de una persona se entiende por la auto-selección de información.

 

El baloncesto profesional es despiadado y en ocasiones, si no te adaptas, desapareces más rápido que Romay en una cancha. De este modo, vemos a jóvenes que en categorías inferiores eran grandes anotadores, transmutar en natos defensores (que ni “La Metamorfosis” de Kafka); o jugadores a los que les empieza a fallar el físico y descubren que hay una línea a  6’25; o pívots que, por falta de sitio o oportunidades, descubren el maravilloso mundo del bloqueo y la estopa. Como decía un vetusto y reputado entrenador: “¡¡Tú, argamasa!!”. Y Navarro sólo hay uno, pues ... “¡antes bruto que’l banquillo, ¡ay, que’l banquillo...!”.

 

Es el carácter, dicen, abnegados, dóciles... cómodos en nuestra cómoda comodidad. Jugadores cómodos, entrenadores cómodos, árbitros cómodos, público cómodo, mascotas cómodas. Los incómodos se van, o a la N.B.A o a la L.E.B.

 

Seamos excesivos en cuanto a especialistas: 5 entrenadores (de tiro, de defensa, de ataque, de bases...) 5 árbitros (de zona, de triples, de bloqueos, de cortes...).

 

Todo llegará. “Un mundo perfecto”

 

*Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Resaca de baloncesto - por Lucio Angulo

Entonces no había resaca...

Julio vende seguros. Seguro de su horario, seguro de su rutina, seguro de estar seguro de lo que va a pasar mañana. Julio tiene esposa y dos hijas. Julio recuerda de camino al trabajo, “aprovechando” el atasco, esos días donde aún se le movían las tripas cada fin de semana. Cuando desayunaba en Frankfurt y comía en Belgrado. Donde los horarios eran instantes, sorpresas y no un número frío y predecible. Julio jugó al baloncesto de elite. Aún se lo recuerdan sus rodillas al despertarse por la mañana y algún posible comprador con memoria de Borges, al que asiente complaciente.

 

Mientras recopila facturas no puede atrapar su memoria que vuela hasta “aquel” partido donde hizo “aquel” mate en la cara de “aquel” americano y 5.000 gargantas gritaron su nombre. Nombre que ahora se deshace como aspirina en agua

 

Con jaqueca lucha contra jefes que le intentan bloquear, corta por la zona de la incompetencia, tapona sus limitaciones, roba algún balón oportunista para encestar la nómina al final de mes. Y cuando esto sucede...no hay ruido, no hay reconocimiento, no hay gargantas coreando su nombre. Y un día más se apaga sabiendo que otro fin de semana vacío se acerca peligrosamente a su vida.

* Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Inicios - por Lucio Angulo

Navarro, capaz de anotar un lluvia de triples, es el primer jugador que se moja respecto al futuro seleccionador

Los inicios siempre son complicados.  

 

¿Conocen a William Wilberforce? ¿¡Qué donde juega ese!? No, no. No se confundan. En esta parte de la página se va a  hablar de baloncesto pero también de lo que  venga un poco “al pairo”. Este hombre nació el 24 de Agosto de 1759,  político, filántropo  que abolió la esclavitud en el Imperio Británico. Ya está bien de cultura, tampoco hay que pasarse.

 

Pues William dijo: "Las grandes cosas tienen inicios pequeños. Cada aguacero es solo una gota, cada fuego es una chispa, cada cosecha es solo una semilla, cada viaje es solo un paso porque sin pasos no hay viaje."

Recuerdo un jugador promesa que fracaso antes de decidir si quería jugar al baloncesto. (“La vida es asín” como me dijo un día el barrendero mientras llovía a mares). Un apotegma en sí. Con mucho trabajo puede que no triunfes pero todos los que triunfan han puesto mucho trabajo en sus empresas.

 

A veces te chocas con algún  caso asilado, que rompen con la norma. Los cuales rebosan talento y  no piensan en el trabajo. Son los que más frustran a los entrenadores, los que se quedan siempre a mitad. Jugadores esbafados, chicos de fogueo. Que empiezan la temporada contando los días que faltan para que llegue el verano. Que los miras y te dan ganas de salir corriendo a un hospital a por sangre y hacerles una transfusión. Esos, son contados. La mayoría de la gente que está arriba tiene que empezar los días como si estuviese al principio.

 

El principio es ilusión, desconocimiento, trabajo. Es complicado empezar a pedalear, pero una vez que coges velocidad…es cuando te la puedes “toñar”. Por que esa es otra, quien inicia algo, corre riesgos. Pero una vida sin riesgo es como Scariolo sin gomina. Le falta algo.

 

Recuerdo el primer partido que vi de Juan Carlos Navarro. Tenía 17 años, él, escueto, vivaz, poca cosa. Nada más salir pensé con mirada de Raphel, este no dura dos asaltos. Corría el año 97 y corría Navarro como un cohete para cortar el primer balón que pudo. Y Pedro Barthe clamaba:

 

- ¡“La bomba”!la corta, ¡¡la bomba!! dribla, ¡¡¡la bomba!!!! penetra…

 

Y a la bomba le metieron un gorro que tuvieron que ir a buscar el balón a la tienda de palomitas. Yo pensé, “mira ya sabemos por que le llaman “la bomba”. Después de eso “La bomba” creció,  gano unas cuantas Ligas, alguna Copa del Rey, medallas en la Selección, fue a eso de la “enebea”. Pero eso es otra historia que no interesa.

 

Nadie te preguntará cuanto has trabajado para llegar arriba. Y aun hay gente que cuando “Chonky” mete una “bomba” dicen:

- ¡¡¡¡¡Qué suerte!!!!!

 

Y el sonríe. Y si te fijas bien, su sonrisa parece un poker se ases.

 

Yo... Lucio Angulo

Nacido en Zaragoza. Con una madre zapatera y padre profesor de Educación Física, salimos hijos con devoción por desgastar suelas. Menor de cuatro hermanos, era el último en decidir a qué se jugaba. Por fortuna mis hermanos mayores siempre tuvieron buen tino para elegir; y yo, pues eso, a seguir el camino trazado.

Últimos comentarios...

  • sraly

    Otra vez lo volviste a hacer, enhorabuena!!!

  • Golfinegro

    jajajaja, buenisimo. QUE GRANDE ERES, LUCIO, QUE GRANDE ERES!!!!!

  • josele

    Que profundo se ha vuelto esto. Parece Redes. ¿Y no podias leer Milenium de Stieg Larsson como todo el mundo? En el fondo es envdia, es bueno. Saludón