Jasikevicius, el hombre que no pierde finales - por Pat Garrity

¿Odiarte? Los amantes del baloncesto te admiramos...

La trascendencia de Sarunas Jasikevcius en el basket europeo de la última década se resume en un dato: ha perdido dos finales en toda su vida, la de la Liga Lituana en 1999 y la de la Copa del Rey en 2002. A partido único, sólo la de aquella Copa de Vitoria en la que mantuvo un duelo increíble con Elmer Bennett en el final del partido. Pasemos a analizar las finales que ganó: Copa eslovena (2000), Copa del Rey (2001), ACB (2001 y 2003), Eurobasket (2003), Euroliga (2003, 2004 y 2005), Copa Israelí (2004 y 2005), Liga Israelí (2004 y 2005), Copa Griega (2008) y Liga Griega (2008). Un impresionante balance de 14 victorias y 2 derrotas en partidos o series por un título.

 

Si el mejor jugador fuera el más influyente en equipo campeones, Sarunas Jasikevicius es el hombre de la década en el Viejo Continente, sin duda. O no llega a la final (como este año en la Euroliga o la final de la Liga Eslovena de 2000, cuando su Olimpija se quedó fuera para que disputaran el título el Krka Novo Mesto y el Pivovarna Lasko), o la gana. Salir a la pista en una final con Jasikevicius es garantía de triunfos. Y a partir de ahí empezamos a hablar.

 

España tiene la “suerte” de cruzarse en semis con Saras, uno de los jugadores favoritos de Aíto, gran amigo de Pau Gasol y Navarro, hombre, por lo general, querido y admirado en todas partes. Es evidente que es mejor verlo ahí que en la final. Pero, sin duda, es una desgracia cruzarte contra un equipo en el que controla todos los gestos de sus compañeros, llevando la jerarquía de su carácter hasta el extremo. Es casi cómico ver entrenar a Lituania y observar cómo Saras manda más que el entrenador, sin ningún atisbo de exageración.

 

Por eso, por encima del genial Rimantas Kaukenas (el jugador más infravalorado de Europa), el solvente Kleiza, los potentes hermanos Lavrinovic y Javtokas, el decisivo Siskauskas (otro que donde va hace un equipo ganador, que pregunten al Panathinaikos y al CSKA) o ése extraño elemento llamado Jasaitis, el hombre a vigilar, anular y desquiciar es Sarunas Jasikevicius. 23 puntos en 25 minutos con sólo un fallo a los chinos es un aviso. Su impresionante currículo en partidos decisivos, la demostración científica.

Quince abajo - por Pat Garrity

En cuartos de final habíamos ganado a Croacia con ayuda arbitral... En semifinales llegó el rubio de oro y nos mató. Después jugamos un partido lamentable... ¿Dónde y contra quién fue?

Fue el 25 de septiembre de 2005. España perdía por el tercer y cuarto puesto del Europeo de Belgrado contra Francia. La estampa era un cromo: Mario Pesquera sacaba a Sergio a jugar unos segundos y éste, harto de él (como todo el equipo; resulta paradójico que ahora Pesquera vuelva a tener influencia en la FEB, tras ser despedido por Sáez por teléfono), le dedicó un gesto al banquillo español haciendo como que llevaba unas gafas. Las de Pesquera, claro. Iturbe sonreía, destrozado por la derrota pero aliviado porque al menos un jugador le hubiera dicho, más o menos a la cara, lo que todo el equipo pensaba del seleccionador. Veníamos de robarle a Croacia en cuartos, de perder en semis contra Alemania por una canasta del melenas ése tan bueno, y de que los titulares de la selección se creyeran el Caja de Ronda de los 80, explotados por el seleccionador a jugar minutos y minutos incluso en partidos intrascendentes. Pau estaba comentando la jugada para TVE.

 

Hasta el 12 de agosto de 2008 no volvimos a vernos 15 abajo.

 

La historia en este caso es diferente. Tengo para mí que el equipo está algo agotado de cuello para arriba, que se le hace larga la concentración en la Villa y que el bajón mental contra China puede que sea un accidente… o puede que no. Pero lo que sí está claro es que la selección acabó ganando, algo imposible en aquel encuentro contra Francia o, por irnos más atrás, en ese ‘Chinazo’ de Toronto’94 que a todos se nos vino a la cabeza. El equipo sigue siendo rotundo, compacto, disciplinado y talentoso. Tiene lo que nadie tiene (12 jugadores que matan) y, sobre todo, tiene el código genético de los campeones. Contra China se vio, y no hay mucho más que hablar: son como Italia, que ganan. Sólo que los nuestros son majos y juegan bien, sin hacer trampas.

 

Queda mucha historia, pero el camino a la plata esta muy allanado. La victoria contra China casi asegura el segundo puesto, y nos cruzaremos con una selección no sé si asequible, pero seguro inferior. Las tres medallas, a mi entender, son Estados Unidos, España y Grecia. Y aunque a mucha gente el partido contra China le haga dudar, a mí me reafirma en que éste es un equipo campeón que no se parece a ningún otro que hayamos tenido antes.

De cómo los cupos van a arruinar al basket - por Pat Garrity

Claver ha evolucionado mucho desde que probó con Portland por primera vez, en 2008. ¿Lo suficiente?

Hay pocas cosas que han hecho más daño al baloncesto ACB que los cupos. Recuerdo que cuando se firmó el actual marco de contratación, Jou Llorente salió con cara de funeral: ‘sólo’ había conseguido colocar a cuatro españoles (cinco si la plantilla era de 12 jugadores…) por equipo, cuando prácticamente pedía que 10 fueran nacidos en Península, Baleares y Canarias (también valían ceutíes y melillenses, sí) y que el resto, de regalo, pudieran ser de por aquí cerca, pero sin pasarse.

 

Años después del engendro, ¿qué han conseguido los cupos? Os lo voy a contar:

- Crear inflación: Básicamente, que los mismos jugadores españoles cobren un 40% más. El otro día hablaba con el director deportivo de un club ACB y su conclusión era la misma. Estos que ahora se forran (¿Sergio Sánchez, 400.000? ¡Bendito sea el cielo!) deben agradecérselo a los cupos. Víctor Sada, Juanjo Triguero, Edu Hernández Sonseca… hay una serie de jugadores que se van a hacer millonarios.

 

- Que apenas haya jóvenes con protagonismo: Vamos a contar jugadores de 20 años o menos con peso en sus equipos: Víctor Claver, Ricky Rubio… Sigo: Víctor Claver, Ricky Rubio… Hay que abrir el abanico a los del 87 para encontrar a Sergi Llull y Pau Ribas. Lo que iba a ser la panacea para los chavales patrios es lo mismo de siempre… o peor. Aíto hubiera apostado por Ricky y por Pau aunque se permitieran 12 americanos. Y Víctor es lo suficientemente bueno como para destacar por encima de cualquiera. Y es que los buenos llegan, da igual la normativa.

 

- Empeorar la calidad de los entrenamientos: Para un joven es fundamental el entrenamiento de calidad. Cuanto mejores sean tus compañeros, más avanzarás tú. Con los rivales, más de lo mismo. El jugador nacional joven se ve perjudicado.

 

- Que Lucho Fernández y Xavi López hayan jugado en la ACB esta campaña: Ellos son sólo el ejemplo, pero si estos días se rumorea que Salva Arco va a Gran Canaria eso tiene un nombre. O que Carlos Cherry haya renovado en Granada. O que Urko Otegi vaya a jugar en Menorca. Más que cupos, para algunos es “El Cuponazo”. Dicho sea con todos los respetos.

 

- Que Ferran López vaya a jugar en la ACB hasta los 65 años: ¿Cómo se va a prescindir de Ferri, si encima está bien… Y ES ESPAÑOL?

 

- Que los pasaportes valgan oro. Lamont Barnes y Will McDonald, amigos. Dos tipos cuyos pasaportes valen cientos de miles de euros. Thanks, cupos.

 

- Que el Estudiantes mendigue españoles: El Estu fue campeón de Copa en Vitoria con 10 españoles en el equipo. Subcampeón de Liga con nueve españoles (ocho seleccionables). Ahora tiene que buscar a uno por ahí porque Suárez (al que no han podido vender al Barça por los cupos, una venta que hubiera solucionado algunos de los problemas económicos del club), Beirán y Junyent (¡otro “cuponacero”) no llegan. El equipo más nacional de todos mendigando jugadores patrios por ahí…

Querer ir o querer estar - por Pat Garrity

"Navarro. Year in review". Hablan David Stern, Marc Iavarioni y el propio Juan Carlos Navarro, ¡en inglés! Imágenes inéditas de la gira de los Grizzlies por España (Málaga y Madrid) y del equipo de Memphis entre bambalinas

Todos queremos ir a sitios. Hacemos turismo y nos damos cuenta de lo mucho que nos gustan, y pensamos que sería bonito ir más, o pasar incluso unos meses. “Si me mandaran de trabajo a Nueva York seis meses me harían un favor…”. Sin embargo, ¿en cuántos de esos sitios querríamos estar?

 

Jorge Garbajosa y Juan Carlos Navarro querían ir a la NBA. Jorge quería saber que podía, que un tío que con 16 años era el último de la selección de Madrid cadete, y que cuando se fue a Italia no estaba ni cerca de la selección, podía ir a la NBA y hacerlo bien. Con 29 años, cuando eliges dar ese paso lo haces siendo muy consciente de lo que quieres. ¿Se hubieran imaginado a Jorge hasta los 35 allí, mendigando un contrato de veterano? No. Nunca lo hubiera hecho. Por eso se ha vuelto.

 

Navarro quería ir a la NBA. Me sorprendió, y mucho, lo que hizo para irse. Si después de jugarte la bolsa o la vida (y mover a toda tu joven familia, parienta encabronada incluida) para irte a Memphis y al año siguiente te vuelves al Barça, ¡bendito sea el señor, lo mal que tenías que estar en el Barça! Navarro no soportaba a Ivanovic. Y no lo soportaba de manera visceral. Me cuentan que, al no concederle Dusko unos días más de vacaciones tras el Mundial, Navarro se hacía el cojo cuando se cruzaba con el entrenador. Para joderlo y acojonarlo. Por eso quería irse a la NBA. Sólo irse.

 

Garbajosa y Navarro, por tanto, querían ir a la NBA. Sergio Rodríguez quiere estar en la NBA toda su vida. Para él, la Liga americana es un bien en sí mismo, el lugar al que pertenece. Por eso, es seguro que no se volverá a casa hasta que no agote todas sus posibilidades, y hace falta poco para que no regrese nunca y triunfe. Si consigue ser traspasado, quizá su trayectoria allí sea más sencilla; si no, las pasará putas. Pero seguro que mendigará un contrato si es necesario, aguantará mucho banquillo y hará lo que sea para quedarse. Puede, en el peor de los escenarios, que tenga una carrera de las difíciles para un europeo; la de un Bostjan Nachbar que en tres de sus primeras cuatro temporadas no pasó de los 45 partidos jugados: o un Zoran Planinic, que tuvo que estar tres años quedándose para vestir santos en Nueva Jersey para darse cuenta de que debía regresar.

 

Todos queremos ir a sitios, pero pocos queremos quedarnos. Queremos la parte bonita de las cosas y pasamos de la menos agradable. Pero sólo cuando queremos algo con todas nuestras fuerzas, cuando sabemos que no podremos vivir sin ello, aceptamos la parte menos bonita de las cosas. Sergio lo ha hecho. God (Shammgod) bless him.

¿Y nadie habla de Grimau? - por Pat Garrity

Roger Grimau es un crack, dentro y fuera de la pista

Roger Grimau ha sido la estrella del Barça, globalmente, en los playoffs. Ha sostenido al equipo anímicamente, ha tenido orgullo y, encima, ha jugado al baloncesto primorosamente. Ha formado una gran sociedad con Pepe Sánchez, se ha comido marrones como defender al poste a Pete Mickeal sin pestañear y ha tirado del equipo en todo momento. Carácter, compromiso y calidad, además de ser una excelente persona. Cualidades que definen a un jugador de nuestra selección. Y si estiramos el chicle, es un escolta que ha jugado muchos minutos de su carrera de base, por si hay que echar una mano ahí. ¿De verdad Berni es mejor?

 

Sin embargo, no hay un clamor alrededor de que no haya ido a la selección. ¿Por qué? Tengo la teoría de que los jugadores del Barça de basket están escondidos. Rara vez sale algo suyo en los medios lejos de Cataluña. ¿Cuál es la razón? No creo que sea por una animadversión de los medios no catalanes hacia los equipos catalanes: pocos equipos han sido más publicitados que el Joventut, a pesar de negar a Ricky la voz por no tener edad de voto.

 

Creo que la política de comunicación del Barcelona es errónea y no sabe (ni quiere) venderse en Madrid. Vamos, que si Grimau fuera, pongamos, del Unicaja, sería más popular. De hecho, uno del Unicaja que ha hecho mucha peor temporada que él y que juega en su puesto va a la selección.

 

Además de estar en el club equivocado, Grimau es representado por un agente ‘pequeño’ (es decir, no perteneciente a una gran agencia), que también lleva a Sergi Llull o a Sergi Vidal, que dicen que trata muy bien a sus jugadores pero que no facilita su promoción.

 

Los aficionados no claman porque no vaya Grimau a la selección. Entre otras cosas, porque el público sabe mucho menos de baloncesto y es mucho más influenciable por los medios de lo que cree. Y, sobre todo, porque Grimau es un excelente jugador, un tipo excepcional, pero no tiene ‘lo que hay que tener’ para ir a la selección. Y no, no hablo de testiculina.

Yo... Pat Garrity

Contar lo que no te cuenten, hablar de quien no te hablen y mirar donde los demás no miren. El periodismo y el baloncesto como excusa más que como fin. Éste es mi blog, el que nace el año en que Él dejó de jugar y se puso corbata. Aliviaré mi luto escribiendo.

Últimos comentarios...

  • Casper

    "Dusko fracasó en el Barça y se ha estrellado con este TAU". Ganar supercopa, copa, a un partido de la 6ª final four consecutiva y perder en la final de la Acb ¿eso es estrellarse? Estoy de acuerdo en que el TAU de Dusko siempre empieza muy fuerte con el objetivo de estar en todos los saraos siempre metido, a consta de llegar un poco menos explosivo al final, cuando por ejemplo este año hubiera perdido la final de la Acb de todas formas porque el Barsa era mejor. En una final puedes ganar o perder, pero yo comparto la teoría de Josean de la "obligación" (también de cara a los patrocinadores) de estar siempre y a lo largo de todo el año en los puestos de arriba. Luego se podrá ganar o perder pero estar siempre. Con esta filosofía mirad que réditos le está dando al Baskonia, en una ciudad de 250.000 habitantes con lo que ello conlleva de todo. Se puede seguir la filosofía de los ganadores o no, pero que me digan al madrid, unicaja, pamesa...que han ganado los últimos años...

  • pauet

    Creo que PAT tiene razón, en Barcelona no lo queremos ver ni en pintura, era de los nervios, si un jugador fallaba lo cambiaba... así no hay manera de dar confianza, quema a los jugadores y al publico, en Baskonia hizo grandes cosas y lo quereís pero creo que le falta un pto para ser un gran entrenador, en la final Pascual le ha dado un baño tactico y ha ido a remolque, no ha sabido cambiar la tendencia que se giro en favor del Barsa en los cuartos de la euroliga, y eso es penoso pq Pascual tampoco es un entrenadorde campanillas

  • Pascual

    Tienes razón en Can Barsa ya lo sufrimos bastante, Ivanovic es capaz de hacer un equipo bueno y compensado como el Tau en un mar de nervíos, parece que en Vitoria lo idolatran... pues francamente para ellos todito!