La debilidad de Sáez - por Pat Garrity
Ahí va una ración del "Metodo FEB"
Cuando la debilidad y la fuerza de alguien se concentra en el mismo punto de su personalidad la cosa suele acabar mal. Si tu forma de ser, tu esencia misma, te da el éxito y, a la vez, te puede llevar al fracaso, sólo un bandazo del viento puede hacer que todo se vaya a la mierda.
José Luis Sáez ha tenido la virtud de ver que el baloncesto ha de venderse antes de hacerse, ha sabido delegar en la gente que controla la parcela estrictamente deportiva de la FEB y, sobre todo, ha sabido mantener prietas las filas. Resulta sorprendente la cantidad de periodistas que, directa (a sueldo) o indirectamente, se han incorporado a las filas federativas. El trato a la prensa es excelente, tanto para trabajar como para todo lo que rodea el estricto ejercicio del periodismo. Y eso es un grandísimo plus de la FEB, que ha sabido recoger el sentir del periodista “baloncestero” medio: el que escribe de un deporte sin demasiada repercusión, al que la ACB nunca ha tratado como debía y que se encuentra que cuando trabaja con la FEB entrevista a Gasol como y cuando quiere, o a Ricky Rubio cuando su club aún no le deja habar, y que se le trata como se merece. Incluso económicamente.
Cuando vienen mal dadas Sáez sabe que tendrá a la prensa de su lado. Y es un “derecho” que ejerce: el que “se ha ganado” tratándoles como nadie. Así es en el caso de Pepu, pero claro, los periodistas tienen que hacer su trabajo, y no todos van a escribir al dictado. En el caso del seleccionador, las dos partes tienen culpas para repartir. Y los periodistas, mal que bien, han intentado repartir, aunque mayoritariamente están del lado de Sáez. Punto para Sáez.
En la crisis, el presidente de la FEB no se ha cansado de decir (en privado y en público) que poco menos que “da igual” el seleccionador que venga, porque el mérito es de la FEB, o sea de él. Durante todo este tiempo, la FEB (y en parte con razón) ha venido vendiendo que el éxito de la selección es del cacareado (por los periodistas a sueldo sobre todo) ‘Método FEB’. Los bien pagados periodistas así lo han asumido. Es lo bueno de Sáez: es el presidente al que mejor van a tratar los periodistas. Lógico.
Creo que echará a Pepu. Y que vendrá otro, que barrunto que no será ni Aíto ni Scariolo, y que (Dios no lo quiera) igual se la pega en los Juegos Olímpicos. Si se cambia el seleccionador y el equipo se hostia, ¿significa que fracasa la FEB? Por lo tanto, ¿habrá fracasado Sáez? El silogismo es claro: si los periodistas bajo el control federativo antes vendían que el mérito era del presidente, tendrán que achacar el fracaso a Sáez, por muy bien que se los haya trabajado. ¿De la fuerza del extremeño nacerá su debilidad?



