EE.UU., cambió la película. Yo estuve allí - por Lucas Victoriano

La primera derrota de un "Dream Team" en la historia del baloncesto. ¡Gracias, Argentina!

La película de terror de EEUU comenzó en el Mundial de Indianápolis 2002. Ver ahora el respeto con el que han ido a los Juegos Olímpicos de Pekín los jugadores americanos del norte, me reconforta, por haber participado en su ciclo de aprendizaje de baloncesto mundial.

 

Tengo el honor de haber estado presente en la cancha el día de su primara derrota contra un equipo FIBA, en un Mundial y en su propia casa. Quiero narrarles lo qué sentimos en ese momento histórico y también lo que sintieron ellos.

 

Nosotros sentimos placer, nos divertimos jugando y más viendo que no podían defender nuestro flex offensive, o que no sabían romper con pases nuestra defensa. Eran todas aventuras individuales y casi nunca salieron victoriosos, tampoco, en esa batalla que proponen del 1x1.

 

Ellos sintieron impotencia, debido a su prepotencia. No se dignaron a averiguar nada de nosotros; conocían a Manu, a Pepe Sánchez y al “Colorado” Wolkowisky, por su pasado NBA, pero no sabían como jugaban en EQUIPO, y lo pagaron, perdieron no solo el partido, sino también parte del respeto que les profesábamos todos.

 

Y después España y más tarde Grecia les sacudían en su eterna siesta en la gloria. Se durmieron en el los laureles y lo pagaron. Hoy quieren demostrar que son los mejores jugadores del mundo (nadie lo duda, por cierto) pero tendrían que demostrar que además son el mejor equipo del planeta, lo cual tal vez consigan.

 

Pero que sepan que la situación después de aquel Argentina-EEUU del Mundial de Indianápolis es distinta: se les sigue respetando pero ya no se les teme y lo que antes era participar de su espectáculo cuando te tocaba jugar con ellos, hoy es demostrarles que también el resto del mundo, fuera de su limite geográfico, juega, y muy bien, al baloncesto.

 

Por todo esto recordar esa victoria me hace sentir orgulloso, aunque esta película no esté grabada en Hollywood. Viendo el crecimiento de Argentina y el buen hacer de Lituania y España no hace suponer el final que ellos están esperando, o al menos no tal fácil como ellos lo esperan. Tal vez consigan el oro, repito, pero el guión ya va a ser otro por siempre jamás.

El próximo partido será diferente - por Lucas Victoriano

Linas Kleiza fue el ejecutor, pero los problemas de Argentina están dentro de sí misma

El campeón olímpico, tal vez ante su ultimo gran torneo, comenzó con una derrota. Podía entrar en los planes porque el rival era, nada más y nada menos, que Lituania, equipo que se le da muy mal históricamente a Argentina y que además es otro de los candidatos a luchar por un lugar en el sagrado podio olímpico.

 

Los más optimistas (en lo que me incluyo) podemos hacer la lectura de que en los JJ.OO. pasados, los de Atenas 04, la Selección Argentina ganó el oro tras perder dos partidos en la primera fase. Eso si, nunca antes se había perdido el primer choque en un gran cita reciente.

 

Más allá de los fríos datos, el campeón siempre es el campeón, aunque ahora no se parezca mucho al que deslumbró con su juego en equipo, dinámico y devastador. Pero ojo, en la plantilla siguen estando jugadores de la talla de Ginóbili, Oberto, Scola, Delfino…

 

Esta confianza que nos lleva a confiar en un equipo dificilísimo de batir, no debe ocultar que el actual conjunto juega de manera diferente a como acostumbraba: menos participación de banco de suplentes, los primeros espadas están demasiado tiempo en cancha y cuatro jugadores, una tercera parte del plantel, ve su participación recortada hasta casi la nada. Es de suponer, por tanto, que a medida que transcurra el torneo los jugadores con minutos acumularán mucho cansancio y si a ello le sumamos que el rival estudia hasta el más mínimo complejo y/o problema, “scoutear” (ojear) hoy a Argentina es muy fácil.

 

A Ginobili cada vez le costará más anotar; no porque no pueda sino porque las defensas centrarán todas las atenciones en él. Delfino o Quinteros jugarán un papel importante al tratar de dañar desde la línea de 3 esas ayudas. O las de los grandes, sobre todo de Oberto o González, ya que al de Scola no creo que lo larguen a ayudar mucho…

 

Prigioni tendrá que dar un paso al frente. De momento no consigue hacer jugar al equipo como él puede y está capacitado, y tal vez el seleccionador debería dar entrada al segundo base, que no jugó un solo minuto en el estreno. Hoy sin dos bases de garantía es difícil competir a este nivel.

 

Nocioni, con todo lo grande que tiene el corazón, no debería abusar de los tiros abiertos, muchos de ellos no muy bien seleccionados. Y la pareja Scola-Oberto estoy seguro de que aportará mucho más de lo que hizo en el primer game.

 

Pese a todas estas falencias, el equipo sigue transmitiendo respeto; ellos, mejor que nadie, saben cómo jugaron; son profesionales muy autocríticos y muy ganadores. Esperamos todos que nos hagan sentir orgullosos de seguir luchando por las medallas, las que no hace mucho tiempo sólo veíamos por la tele.

 

El próximo partido será diferente…

La Bandera, Manu y su tobillo - por Lucas Victoriano

Manu Ginobili, abanderado de Argentina en Pekín, quiere revalidar el título de Campeón Olímpico

Escuchar el himno argentino te pone la piel de gallina. Gritar: “Oid mortales, el grito sagrado, libertad, libertad, libertad..”, desprende patriotismo y te infla el pecho. “Oh, juremos con gloria o morir...”. te hace sentir inmortal, invencible.

 

Portar la bandera en unos Juegos Olímpicos debe ser, como argentino, lo más grande vivido hasta el momento: representar a todos los atletas, a toda una nación que tan pendiente vive del deporte.

 

Manu se erigió en la figura larguirucha que portará en su hombro la bandera celeste y blanca protegida por el sol. Detrás de él desfilarán los mejores exponentes argentinos, con sus orgullosos sueños de acudir a la cita más importante del planeta deportivo, entre ellos los más representativos jugadores de fútbol: Riquelme, Messi y compañía… se mezclarán con atletas que la mayoría del país ni conoce, pero que hincharán con ellos, que llorarán a su lado y que se verán representados por el solo hecho de decir “Soy Argentino”.

 

Tamaña magnitud de responsabilidad le dieron al Gran Emanuel Ginobili, curiosamente el año en el que lucha a contrarreloj para curarse de la incomoda lesión de tobillo, que ya le había diezmado para jugar la Final de Conferencia de la NBA.

 

Ahora, sabiéndose una vez más bendecido por los dioses, su fuerza mental vencerá al dolor de su tobillo; volveremos a tener una Selección protagonista en básquet. El grupo que se inició hace un tiempo va perdiendo un soldado año a año, sin disminuir esa mística que la ha convertido en la actual Campeona Olímpica.

 

Por eso cuando veamos pasar la bandera de la mano izquierda del mejor deportista argentino actual, lo disfrutaremos, lo viviremos y ojalá esa bandera que tanto peso tiene ondee al final de los Juegos lo más cerca posible del cielo.

España y Argentina, ¿ahora qué? - por Lucas Victoriano

¿Se volverán a cruzar en los JJ.OO., España y Argentina? Siempre son partidos para el recuerdo...

Bendito problema el que tiene Pepu Hernández. Pero no con JL Sáez, sino con el puesto de base. Porque repasando las últimas convocatorias habría que pensar que llevará tres bases…

 

El genial JM Calderón se ha ganado su lugar con merecimiento. Ahora bien, sus dos acompañantes en las dos últimas convocatorias, Carlos Cabezas y Sergio Rodríguez, tienen serios contendientes para hincarles el diente. En la sala de espera están Raúl López, Ricky Rubio y e incluso Sada, tocando la puerta, olimpicamente.

 

La falta de confianza y sobre todo de minutos importantes que padeció Sergio, lo dejan (hoy por hoy y sin dudar de su enorme talento) un escalón por debajo del grupo de candidatos. En el grupo perseguidor suma muchos puntos la enorme y regular tarea de Raúl, en el líder absoluto de la primera fase de Liga ACB, o el magnifico año de la ya estrella española, Ricky Rubio. Aunque los meritos de Carlos Cabezas, cuando le dejan las lesiones, son suficientes para aferrarse a su lugar en la Selección.

 

Pero si fuera por méritos también deberíamos sumar al incanzable luchador, Víctor Sada, para así dejar a Pepu (y repito su nombre, Pepu…) descartar en solitario y quién sabe si plantearse llevar sólo dos bases, como hace el entrenador, Sergio Hernandez en la Selección Argentina.

 

La campeona olímpica defenderá titulo sin la presencia de su jefe y gran capitán, Pepe Sanchez; muy difícil de sustituir no por falta de preparación de los demás, sino porque fue el timón de los últimos ocho años dorados de la Albiceleste. No cabe dudar de la calidad de Pablo Prigioni y más después de hacer un excelente Preolímpico el verano pasado, pero su suplente en ese torneo, Porta está superando una grave lesión que lo marginó en estos últimos meses y su presencia no es segura, pese a que el entrenador le esperará. En tal caso, las rápidas piernas de Nico Gianella contarán con la oportunidad de su vida para jugar un torneo de tamaña dimensión.

 

Esta es la realidad de dos de las selecciones que sueñan con subirse al podio, junto al candidato máximo, Estados Unidos. Y no terminan ahí las dudas, porque en un equipo nacional los “pequeños problemitas” no sólo atienden a cantidad o calidad de sus jugadores. En España, Marc Gasol no tendrá el mismo papel que años anteriores; más aún si planteamos la incógnita de si irá o no Jorge Garbajosa. O la posibilidad de que a Rudy ya no le agrade tanto la idea de salir del banquillo, después de ser muchas veces titular el año pasado.

 

Porque está comprobado que en todo grupo campeón es necesario tener los roles bien repartidos y marcados, para no crear más problemas que soluciones: muchas veces los 12 mejores jugadores no hacen un equipo, y en eso el máximo candidato a ganar el oro o a luchar por las medallas con Argentina y España, EE.UU. bien vale de ejemplo. Los norteamericanos están confeccionando una plantilla más completa, con estrellas y currantes, y no sólo matadores y espectaculares jugadores. Ya se sabe que sin jugar en equipo es complicado competir con rivales que sí lo hacen y que contraponen el talento individual con el grupal.

 

Al sur de las américas, los roles están más claros. Prigioni toma el mando, con Manu y Delfino alternando como escoltas; con Chapu listo para hacer de 3 en ocasiones y de 4 en otras; en la pintura una dupla de las mejores del mundo, Scola-Oberto. Tal vez las dudas surjan si imaginamos a los suplentes. El del base será importante, ya que Porta y Gianella son jugadores distintos. Deberán ubicarse siempre en la situaciones necesitadas por el colectivo en cada momento. A eso hay que sumarle la segura presencia del tirador más puro que dio Argentina en los últimos tiempos, Paolo Quinteros. Mi compañero en el CAI deberá deberá encontrar un hueco entre Manu y Delfino. Completarían Román Gonzalez, Gabini (la sorpresa) o Juan Gutierrez. Y la plaza de intendencia quedaría en manos de jugadores como Leo Gutiérrez o Fede Kammerich, fieles a su estilo, sabedores de cómo hay que gastárselas en estas grandes citas y siempre dispuestos a ir a todas las convocatorias posibles.

 

Y ahora, haced vuestras quinielas, en las que aparecerán 8 ó 9 fijos y el resto a gusto de cada cual. Luego, cuando el seleccionador decida, a disfrutar y a desear lo mejor a los nuestros. Vaya quien vaya, que lo haga bien y que ayude a su selección a conseguir “El Sueño Olímpico“.

La Play y sus jugadores - por Lucas Victoriano

Hasta un ascenso se entrena. Lucas subió a la Serie A con el Scafati italiano en 2006. Dos años después, lo ha vuelto a hacer con el CAI Zaragoza

Dicen muchos que niños y jóvenes de ahora juegan más a la Play que en las canchas de baloncesto. Yo creo que les daña su crecimiento como jugadores, por la sencilla razón de que no le dan tanto al aro como en generaciones previas y esto, al final, es un juego de perfeccionamiento por repetición.

 

Antes te pasabas el día con el balón en las manos y casi sin querer, ibas saltando de categoría en categoría hasta llegar a lo más alto. El temido fenómeno no parece tener freno y a este paso nos podríamos encontrar con jugadores que prefirieran jugar, tumbados en el sofá, consola en ristre, el partido que nosotros sudábamos cada tarde.

 

Los más pesimistas se quejan además de que Internet les distrae. Los autistas del presente, bajaban antaño a la calle con los colegas y no caían en un aislamiento, perdiendo vista delante del ordenador, en lugar de botar, una y otra vez, la pelota en la calle.

 

Los optimistas creen que la sociedad de la información que les ha tocado vivir, les da sin embargo más opciones de conocer a sus ídolos y por tanto de querer ser como ellos. Pueden ir al club donde juegan su referentes, donde saben entrenarles, y por qué no, donde podrán ir subiendo peldaño a peldaño hasta llegar al primer equipo. Allí juegan con las zapatillas último modelo, son examinados para saber qué altura alcanzarán y casi cuál será su evolución física y motriz. Ahora en vez de un balón para diez pibes hay uno para cada uno; ahora se come, o se debería, comer bien… Antes, hasta un sándwich de mandarinas se metía alguno entre pecho y espalda.  

Lo cierto es que antes y ahora salen jugadores increíblemente buenos. Los hay  trabajadores, los hay vagos. Los hay talentosos, los hay menos talentosos… La regla sigue siendo la misma: llega el más fuerte, el más rápido, el más inteligente. El embudo sigue siendo de muchos a muy pocos, pero esos pocos están bajo la tutela de los mejores: entrenadores capacitados, con videos e informaciones que antes existían pero no llegaban con partidos en directo desde cualquier rincón del mundo.  

Por eso el debate me aburre un poco. Las comparaciones son odiosas, pero el tiempo va pasando y la vida cambia. Hay que adaptarse, los contratos, la fama y muchas otras pequeñas, pero importantes, diferencias existen y hay que convivir con ellas. Los pros y los contras siempre pesaron y siempre pesarán. Unos, que hay que ir hacia a un lado y los otros, al opuesto. En baloncesto, como en casi nada, no hay verdades absolutas. Mientras vemos la vida pasar, ¡disfrutemos de la generación de la Play!

Yo... Lucas Victoriano

Hola a todos aquellos que estén leyendo al servidor. Cada semana intentaré ponerle onda al espacio y así intercambiar ideas y experiencias que desde los 5 años vivo al lado de la pelota, Soy Lucas Victoriano. Tucumano de nacimiento, argentino de corazón y enamorado de España, mi segunda casa. Cuando me pidieron escribir unas líneas en esta pagina no lo dudé. Me gusta leer y exponer mis ideas, pero sobre todo aprender de los demás. Acá lo que yo puedo aportar es todo aquello que fui recogiendo a través de los años de profesional: en Argentina, en Italia y en las distintas ligas españolas en las que todavía tengo la fortuna de jugar.

Últimos comentarios...

  • Andrea

    Los vídeos siempre nos muestran la realidad, por muy dura que ésta sea...podemos pensar que nos enfrentamos a algo bueno y bonito o incluso pensar que vamos a ver algo que creemos haber hecho genial y con lo que te encuentras es justo todo lo contrario, pero esto es lo que hace que puedas rectificar y seguir adelante...así que mucho ánimo!!! y cuida bien esa lesión!!! FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO!!!

  • Jammit

    Presuponer que un deportista profesional que ha desarrollado una carrera de gran exito en el ejercicio de su talento físico y técnico seraá igualmente bueno en la gestión de un grupo humano no es mas que eso, una presuncion o premonición o jugar a adivino. Ya se vera.

  • Josele

    El Diego es grande y puede con todo. Ánimo Maradona

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