Gracias, León - por Lucas Victoriano
Era viernes. El 26 de abril de 1985 comenzó la Liga Nacional de Basquet Argentino. León Najnudel lanzó el salto inicial de honor. Historia de una foto
Soy "hijo" de la Liga Nacional de Basquet Argentino, tengo casi la obligación de escribir unas líneas sobre León Najnudel. No tuve la suerte de que me entrenara, ni tampoco de hablar mucho tiempo con él, por eso me tomé el atrevimiento de contactar con una palabra autorizada: la de mi gran amigo Sebastián Uranga, para que me echara una mano.
Se hace difícil resumir en pocas palabras lo que representó León en la vida del Básquet Argentino. Los grandes resultados que obtuvo nuestra Selección en campeonatos mundiales (1950 y 2002) y el inolvidable título olímpico ganado en el 2004 han sido muy importantes en la historia de nuestra ctividad en el país, pero creo que la aparición de León marcó, clara y contundentemente, un antes y un después.
León consiguió gracias a su sapiencia y su lucha, imponer un sistema de disputa que canalizó las reconocidas capacidades de los jugadores y entrenadores argentinos hacia un lugar común de crecimiento permanente y lo que fue fundamental, su profesionalismo.
De todas las virtudes expuestas de León, hay que rescatar la que para muchos fue la mas importante y la que marco su forma de ser y de accionar en la vida. León priorizó los objetivos colectivos muy por encima de los personales, hasta tal punto que soporto infinidad de ofensas, desprecios y luchas casi solitarias por imponer la idea de “Liga Nacional”, sin saber a ciencia cierta si le iba a tocar (de hecho que lo toco demasiado poco). Así y todo, luchó por sus ideales, sin especulaciones de ningún tipo y fue paso a paso, grano a grano, en pos de lo que el tiempo demostró realmente revolucionario para nuestro Básquet Argentino.
Sin embargo es paradójico (una vez más en nuestra querida Argentina...), que León tuvo que irse del país (una temporada en el CAI Zaragoza de España) para que la idea avanzara y a su regreso se ocupó de las batallas finales. Otra paradoja, sin duda, fue que su muerte (22-4-98) llegó en vísperas de ver triunfar a la generación de maravillosos jugadores que nos hicieron sentirnos tan orgullosos de nuestro deporte. Y toda esa generación irrepetible es producto de la Liga Nacional. Los grandes jugadores, hoy famosos, son "hijos" de esa visionaria y quimérica idea, pensada 30 años atrás, gracias a la intensa lucha de un genio-sabio como León David Najnudel: la Liga Nacional de Básquet Argentino.



