Nuestro amigo puede competir con Phil Ivey o con Carlos Jiménez como "el mejor cara de póker del mundo"

“En 1930, David Gottlieb introdujo en los EE.UU. una simpática maquinita que funcionaba con una moneda de un centavo. Se llamaba "Baffle Ball" y rápidamente apasionó a una gran cantidad de gente. Básicamente se trataba de una caja con la base inclinada por donde se deslizaban una serie de bolas que se debían introducir en unas aberturas.

 

A cada una de estas aberturas se le asignaba un puntaje que dependía de cuan difícil era embocar cada orificio. Como esto era francamente dificultoso, los creadores del juego colocaron una serie de clavijas (pins) para ayudar al recorrido de las bolas (balls). Así descubrimos la etimología de la palabra pinball.

 

Si golpeabas o  la máquina era desestabilizaba, se  frenaba el juego y ponía el mensaje Tilt!

 

Si buscáis el significado de la palabra tilt en páginas especializadas en inglés como: “Jachachonoentiendona.com” o “aidonandestan.es”, veréis que lo traducen como inclinar. Creo que se entiende, pero es más grafico cuando nos remitimos a la máquina de pinball.

 

Cualquiera puede recordar cuando hacía “novillos”, ”fuguilla”, “campana”, “pirola”, “bolina”, “pellas”… vamos, cuando faltaba a clase y se iba a los recreativos la típica máquina de Pinball, si le pegabas un golpe, se bloqueaba y salía la palabra “tilt”.

 

Hace poco leí la noticia de que “un joven le clava un mate en la cara a Lebron y le confiscan la cámara a los periodistas que lo habían grabado”. No sé por qué me viene esta asociación de ideas.  Es curioso como de una noticia que no lo era, el propio Lebron y su ridículo ego consiguieron transformarla en portada. Enhorabuena.

 

Existen una clase de jugadores que, cuando reciben alguna jugada negativa, ya sea un golpe, un clamoroso fallo, un grito o un mate, se bloquean. Se cortocircuitan, apagan las luces como una máquina de pinball. A este jugador lo voy a bautizar como "tiltman". Y lo definiré como: “Dícese del jugador propenso al desequilibrio emocional y anímico tras recibir una jugada que considera vejatoria o que daña su amor propio”.

 

Hay jugadores que se protegen contra estas situaciones (el caso de Kobe Bryant machacando a un chaval) y temen exponerse o sentirse ridiculizados. Y como decía Bocaccio, “vale más actuar exponiéndose y arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haber hecho nada”.

 

En póker se dice que un jugador entra en tilt cuando, tras perder varias manos, es incapaz de soportar su compostura y se bloquea. (Si queréis ver un ejemplo de soportar la compostura ver el video de Phil Ivey, “cara de póker”).

 

Me viene a vuelapluma la imagen de un jugador cuya virtud (una de ellas) radica en el equilibrio mental. En el aguante emocional, la ponderación, la mesura. Artista, hijo de artistas… (Parezco José Luis Moreno, qué mal rollo). Vamos, filosofía Zen. Él es: Carlos Jiménez.  A Carlos sólo se le conoce una cara, no existe diferencia entre el Carlos que acaba de meter un mate de espaldas con rectificado a un segundo del final del partido para sentenciarlo en la cara de Yao Ming, y el Carlos al que le acaban de robar el coche Jaguar con el maletero lleno bolsas con la nueva equipación de la Selección en la cual llevaba el cheque del cobro del último mes firmado junto con su D.N.I. (Agggggggggggggggg… que me ahogo).

 

Nota: Carlos… no me pongas esa cara, que es broma.