Piti Hurtado sigue buscando a Pinocho...

Hoy me inspira un artículo Andoni de Zubizarreta. Nunca creí, con esa pinta desgarbada y con un apellido de tantas sílabas, que escribiera bien.  Pensé que Santiago Segurola  cubría el cupo de vascos “escritores de deporte” a gran nivel en prensa generalista.

 

El portero (que no de finca urbana) alude a los gestos de cara a la galería cuando un deportista actúa delante de público… y a veces juega con él; muestra cara de esfuerzo sólo por el qué dirán. Nada que ver con lo que necesita su equipo en pista.

 

Yo voy más al jugador que quiere engañar al árbitro, el que pretende darle más valor a la picaresca que a la conducta honrada.

 

No hace mucho se ha iniciado el camino de desterrar las conductas deshonestas en la simulación de faltas de ataque. Como en todos los procesos similares, a veces pagan los justos (ver vídeo adjunto), pero lo más importante es que desde el estamento arbitral no cunda ese ánimo.

 

Hace varios partidos, en Burgos, a mi equipo le señalaron dos técnicas por simulación de falta con posesión de balón (la falta en ataque de toda la vida…). Es extraño que piten esta infracción en un partido; muy difícil es encontrar al mentiroso y en el caso de duda se opta casi siempre por señalar “falta de ataque”, pero técnica es una sanción severa.

 

En nuestro último partido de liga frente al líder, sucedió lo contrario: lo que para mí era una clara simulación supuso falta de ataque, para más inri, la tercera de Adrian Moss, nuestro mejor reboteador, en una etapa de carencia de hombres grandes en nuestro equipo por lesiones y otra circunstancias. Fue una decisión clave, en el segundo cuarto e íbamos ganando.

 

Decidid vosotros sobre lo que veis, es más sencillo en casa que en el fragor de la batalla. Al menos los que simulen ya están en entredicho.

 

Que las mentiras no valgan la pena.