En torno a Ricky se manejan cifras multimillonarias, pero él sólo ve la pasta, casi ni la toca...

¿Y ahora qué? El padre de Ricard Rubio firma un contrato a todas luces abusivo (gana 9.000 euros al mes, tiene una cláusula variable de casi seis millones de euros…) cuando el chico es menor. El chico juega que la revienta, más de lo que nadie podría imaginar, y se encuentra que en el primer año en el que es elegible se puede ir al draft con todo el hype del mundo: aunque no esté jugando todo lo bien que podría (es lo que tiene hacerlo con una mano rota y no poder descansar), está en boca de todos y en los Estados Unidos se le ve como una especie de salvador de un draft mediocre. Es el momento de aprovecharlo. Pero, ay, la cláusula.

 

Nadie sabe cuál es la buena opción para Ricky. En términos de ir a la NBA sí o sí, la ola buena es la de este año. Se prevé un draft muy bajo en calidad y Ricky es una auténtica sensación allí, es bastante probable que quede entre los tres primeros. Pero, ay, la cláusula: ¿Y si los equipos se acojonan con el buyout (cláusula de rescisión) y lo eligen más atrás de lo que sería normal? El caso de Maciej Lampe, el green room de segunda ronda, todavía resuena. Aun así, de elegirlo entre los tres primeros, Ricky sacrifica un pastón, casi todo lo que gane con su contrato de rookie, por irse ya. Como si no hubiera sacrificado ya bastante dinero con su actual contrato, a pesar de esa subida unilateral de la Penya.

 

Pongamos que renegocia con la Penya y juega un año más, con la cláusula en (un suponer) dos o tres millones. Le tocaría ‘chupar’ un año más de Joventut, un club que, deportiva y económicamente, no va a ofrecer a Ricky nada del otro jueves para la próxima campaña. ¿Alguien se imagina a Ricky sin jugar la Euoliga? Y además, ¿quién garantiza que el draft del año que viene sea tan propicio como éste? ¿Quién puede saber si el ‘efecto Ricky’ no se enfriará? ¿Quién sabe si el draft del año que viene no tiene a ocho superclases y Ricky cae fuera del top 10, con un contrato con el que pagar la cláusula también le deje sin un duro?

 

La otra opción es cumplir los dos años de contrato que le quedan e irse libre. Tal y como está la Penya, no sería la mejor opción para el base ni de lejos.

 

Entonces, ¿qué hacer? El chaval lo tiene jodido. Si yo fuera él, o me iría ya o ficharía por otro club dos o tres años y me iría libre entonces. Sólo tiene 18 años, puede esperar. Pero, ¿qué club va a pagar los 4,5 millones de euros que vale hasta el 30 de junio, o los seis que vale después, para tenerlo sólo dos temporadas? Alguno muy rico, alguno que gestione un pago de Ricky por irse a la NBA que lo compense o alguno que quiera dar un golpe de efecto tal que salga en todos los telediarios. Lo único que está claro es que Ricky Rubio está preso de la Penya.