Lucas Victoriano, todo un veterano con mil pretemporadas a la espalda

 ¿La temporada es la culminación de la pre temporada o la pretemporada el inicio de la competición? He aquí la cuestión.

 

Porque cuando se cocina el resultado de la liga regular es en el arranque, en la pretemporada: se aceita la maquina, se pule la carrocería y se la pinta de color esperanza.

 

Todos los comienzos son difíciles. Retornar de unas vacaciones siempre es duro. Llegas con las chanclas llenas de arena para ponerte las de correr…, no ves el balón en las primeras semana y te crees Usain Bolt en las distintas pruebas.

 

Análisis y estudios para ver lo sano que estás. Pero antes de saber los resultados y sudando la gota gorda, te acuerdas de los excesos vacacionales.

 

Conocer a tus compañeros, la ciudad y el club. Los que repiten hacen de cicerone; los nuevos abren los ojos como búhos; más de un americano, del norte, quemó su coche por ir en primera kilómetros y kilómetros pensando que era automático… Los hay que se olvidan las zapatillas y miles de anécdotas más.

 

En mi primera pretemporada lo primero que hice fue ir al gimnasio del INEF de Madrid. Iba a ser mi primera vez con los jugadores de la primera plantilla del Real Madrid; mis cosquillas en el estomago no me dejaron desayunar y me sudaban las manos.

 

Aparqué el coche en una cuesta y me bajé pensando en encontrarme a los mejores jugadores de Europa, en cómo me recibirían… En eso escucho la alarma de un coche a mis espaldas y veo que mi auto se choca en el lujoso BMW que estaba correctamente aparcado detrás. En mi euforia por llegar al gym para que se me pasara el atontamiento que llevaba encima, lo dejé pasar, me hice el boludo como perro que volteó la olla, y seguí caminando como si no fuera yo el dueño del coche sin freno de mano.

 

Entré al gimnasio aturdido por la situación y por el sonido de la alarma. Por fin veía de cerca a los que sería mis compañeros. La verdad que todos me saludaron bien; faltaban por llegar algunos pero los que estaban fueron muy simpáticos, comenzando por el Maestro Paco Lopéz, el mejor “prepa” del mundo, con perdón de su discípulo, Juan Trapero… En eso que estaba yo tranquilizándome, entra a los gritos Isma Santos comentando que el nuevo, o sea yo, le había chocado el coche a Herreros. ¡¡¡Mierda!!!, me dije: “No puedo haber comenzado peor”. Los ojos de todos me miraban fijamente y yo me quería meter debajo de alguna mancuerna, pero por suerte a los segundos todos empezaron a reirse con (del) nuevo “indio” que iban a tener de compañero.

 

De esa pretemporada siempre me acuerdo cada vez que empiezo una. Porque hice muchos amigos que conservo hasta hoy y porque era la de mi debut en España. Aunque espero pasar algunas más y poder seguir contándoles algunas de las tantas cosas que pasan en esas primeras semanas.

 

Ahora me voy a descansar que después toca entrenar. No hay tiempo que perder. Todas nuestras mochilas rebosan de ilusiones y lo imprescindible es comenzar bien, para evitar lesiones y para sentirte a gusto en el campo cuanto antes.

 

Salud a todos mis colegas de profesión, ojala que no haya lesiones y como siempre, ¡¡¡que gane el que mejor hizo la pretemporada!!!