Algunos periodistas pasaron olímpicamente de la noticia del verano. Y no precisamente Gomaespuma...

El periodismo tradicional se empeña con ahínco en desacreditar Internet como medio fiable. La razón no es otra que el temor a ver amenazado su púlpito, su sempiterna atalaya, desde la que, acomodados como están, se preocupan más de no importunar al poder que de cumplir con su función: informar, dar noticias. El poderoso, entre tanto, se aprovecha de la cobardía del plumilla para hacerse fuerte y reforzar cada vez más el viciado sistema.

 

Internet es democrático (o al menos más democrático que el resto de medios...) y por eso escuece. No hace falta un gran grupo económico detrás para hacerse oir en la Red; cualquiera puede crear un blog o una página web y si es bueno, el boca a boca (boca-oreja debería decirse) le hará resaltar. El poder establecido no ve con buenos ojos al revolucionario, más que nada porque cuestiona las bases sobre las que el sistema tradicional se enriquece a manos llenas.

 

Y esto viene a cuento porque en las últimas semanas ha salido a la palestra una polémica de dimes y diretes entre la edición electrónica y la edición impresa de un gran medio nacional, a raiz de la publicación con pelos y señales por parte de la web de ese medio, del quijotesco episodio Aíto-FEB-Unicaja de este verano. La narración incluía, entre otros muchos datos, las cifras cobradas por Aíto como seleccionador en comparación con las de Pepu, noticia que, por cierto, fue dada en primicia por TUBASKET.com antes que en ningún otro medio. Días después una columna de la edición impresa "desdecía" a su "hermano electrónico", en un ejercicio de malabarismo periodístico tan increíble como lo de la mermelada de Ricky Martin, y además hecho con mala baba.

 

Un tercer medio se hizo eco primero del veraz relato y luego del "desmentido", para enredar aún más la madeja. Lo que debe hacer todo periodista es buscar la verdad, investigar hasta dar con la madre de cordero. Y este verano, el gremio casi al completo, ha perdido una oportunidad de oro para reivindicarse como profesional, que ni siquiera la plata de Pekín debería haber escondido debajo de la alfombra. El poderoso, magistral encantador de serpientes, se ha vuelto a salir con la suya...

 

De Internet lo único que no me gusta es que los maledicentes se oculten tras un nick (o pseudónimo) para creerse más libres. La libertad real es a cara descubierta, con valentía, pero si para contar verdades hay que ponerse un antifaz, bienvenido sea como recurso. Desde aquí animó a los ociosos a revisar en que medio han publicado primero (adelantos, primicias, exclusivas, el nombre es lo de menos...) la mayoría de las noticias de este verano. Internet ya no es el futuro: ES EL PRESENTE.