Ricky Rubio: El prodigio (1ª parte - 9 min. 35 seg.). Lang Whitaker fue a Badalona a hablar con Ricky y se encontró con un "mudo"...

Pese a encadenar cinco partidos seguidos malos o al menos sospechosos España por fin pudo, ante Lituania, llevar el baloncesto a su terreno.

 

No sabemos si lo han logrado tras larga búsqueda, por eliminación, por método de error y repetición o porque la desesperación del marcador en contra de 15-24 al final del primer cuarto les hizo enloquecer y desprenderse de ligaduras para ofrecer en defensa su versión más agresiva de todo el verano, ahora que el otoño nos cae encima con toda autoridad.

 

Lo del equipo de Scariolo no fue un cambio de tiempo radical. Antes no éramos Moussambani (aquel nadador guineano de los Juegos Olímpicos de Sidney) y aún estamos lejos de bracear como Michael Phelps.

 

Sin embargo, merced al dominio de las líneas de pase, gracias a la anticipación, se pudieron robar balones, forzar pérdidas y poner tapones (el rebote defensivo sigue en cuestión) para poder correr y darle todo el sentido a la dirección de Ricky Rubio.

 

Parece que la gente espera que Ricky haga en Polonia cosas como las del anuncio de McDonald’s (junto a su amigo, amigo real y no un actor, por cierto…) pero España necesita un base de treinta y tantos minutos en pista que sólo puede ser Ricky y Ricky necesita el baloncesto del partido contra Lituania para poder ser ese base.

 

Como atenuante queda Lituania, la peor Lituania desde la independencia de este país. Lo pensaba y lo decía desde principios de Agosto y me tenían loco los pronósticos que daban a esta selección como una de las favoritas al título. Con las bajas de Siskauskas, Kaukenas y Jasikevicius ha quedado en evidencia su nueva generación de jugadores de perímetro.

 

También nos queda el peligro de que sólo en este tipo de baloncesto podamos ser competitivos. Un baloncesto que será más factible de desarrollar contra la nueva Grecia de Kazlauskas pero que no será fácil de recuperar contra un equipo tan controlador y físico como Francia.  Tampoco contra Turquía, como ya sabemos.