Nacho Azofra, símbolo de un equipo de cantera y a buen seguro un poco nefelibata

Ya pasó hace tiempo el último tranvía. No existe ya el sifón. Murió de soledad del sereno... fue un cambio tan lento que hizo daño.

 

E igual que muta la vida a paso de hormiga lo hace el baloncesto y con él todo lo que lo toca, como pasaba con el rey Salomón…pero no torna en oro precisamente.

 

Así nos encontramos (los jugadores de baloncesto) actuando; tan preocupados por hacerlo bien, que no nos damos cuenta que nos han cambiado el decorado. Y lo que es peor, que incluso nosotros somos parte de este atrezo.

 

Hubo un jugador, de cuyo nombre no puedo acordarme, que estuvo en un club toda su carrera. Cuando ahora no es raro ver a algún jugador dar un pase mientras en la otra mano sujeta su maleta. Supongo que en los techos de los pabellones sobrara sitio. La última camiseta retirada fue la de Buscató.

 

Empiezas a sentir que hay clubes humanos (por que ves a gente moverse), pero no humanizados. Casi te da miedo encariñarte con un compañero, por el qué pasará. Llegará el día en que se envíen los jugadores por SEUR.

 

Quizás estoy exagerando y no hayamos llegado al final del camino, lo que si es verdad es que llevamos esa dirección. Llámenme nefelibata si quieren (me han llamado cosas peores), pero era entrañable ir a ver a tu equipo sabiéndote los nombres de la plantilla desde el principio de temporada.

 

Hablando en un lenguaje que “ellos” (los altos mandatarios) entiendan, a esto le llamarían  “desposicionar el producto”. Si constantemente se rota de jugadores la gente no se identifica con las personas, con los jugadores. En este caso supongo que prefieren que se identifiquen con una marca, un símbolo o algo impersonal.

 

De esta manera al pensar en tu club favorito automáticamente y por asociación, te apetecerá abrir una cuenta corriente, cambiar de azulejos tu baño o ponerte a trabajar temporalmente.

 

Sé que no es todo tan frío como pueda parecer en estas palabras, y si lo fuese, uno puede arroparse con el dinero o quemarlo. De hecho se debería enseñar a la cantera no solo técnica individual, lanzar a canasta o como defender un pick and roll, sino ir más allá y enseñarles cómo encarar una entrevista, cómo ganarse al público con un gesto oportuno, cómo presionar a un club para inflar tus emolumentos... aunque lamentablemente quizás eso ya lo sabe…