Y todo ello arrastrando el apellido más "pesado" del baloncesto español...

Marc Gasol es el más maduro del vestuario de los Memphis Grizzlies. No es que sea difícil (es, de lejos, el más joven de la NBA y es el único equipo que ha llegado a poner tres novatos en el quinteto inicial), pero sobre todo tiene que ver con la educación de Marc, alejada sideralmente de la de sus compañeros.

 

La gente tiende a identificar a las ovejas negras del vestuario de los Grizzlies con Rudy Gay y OJ Mayo. Porque tiran mucho, como si tiraran por su cuenta, sin que se lo dijera el entrenador. No parece realista. Ronald Tillery, el periodista de cabecera de la franquicia, escribía no hace mucho que Marc y Mayo eran los dos únicos jugadores que parecían afectados tras una derrota. En la pista se ve a Gasol hablando constantemente con Gay. ¿Quiénes serán esos que, según Marc, “sólo ponen excusas”?

 

Desde luego no Mike Conley. El hijo del legendario saltador de triple fue defendido por Marc negando la oportunidad del traspaso, en un movimiento que sólo se puede permitir un jugador con verdadero peso en una franquicia. ¿Acaso no es el español un novato? ¿No sería un suicidio para otro declarar lo que declaró? Para el catalán no.

 

Parece evidente que es uno de los capos del vestuario. Una ‘rajada’ así no queda impune en ninguna parte, ni siquiera en Memphis, donde no ha habido ni atisbo de reprender al jugador. Además, Gasol es uno de los tipos más inteligentes que habitan el planeta basket y, por la experiencia de su hermano y su entorno, debe estar muy bien aconsejado. Así que si hizo esas declaraciones es porque sabía lo que hacía.

 

Los Grizzlies saben que Marc quizá no sea el jugador sobre el que construir una franquicia, pero sí que todos deben escucharle. Que su educación baloncestística, su actitud, su forma de entender el basket ‘team oriented’ -que dicen los americanos- y su experiencia deben guiar el progreso del equipo.

 

Porque Marc es un veterano con 23 años. Ha sido campeón del mundo, ha vivido la presión de tener un equipo a su espalda (Akasvayu) y ha sobrevivido a su apellido y a toda la presión que se le ha venido encima. Tiene 23 años y es un rookie, sí, pero sabe más que nadie en ese vestuario. Nadie se le acerca siquiera en ese aspecto. Además, vino adaptado de casa, no necesita ese proceso aclimatación a la vida de allí. Vale más de lo que dicen sus números. Quizá, él sea el futuro de una franquicia entera.