Lucio Angulo y Juan Carlos Navarro fueron compañeros de Selección en el Mundial de Indianapolis 2002, en el que España acabó birlándole la 5º plaza a Estados Unidos

Mi madre al otro lado del teléfono me da sus últimos consejos antes de un partido: “tú no vayas muy fuerte no te vayas ha hacer daño, que luego mira, el que lo sufres eres tú. Vete con cuidado, ¡sí!, ¡a ganar!, pero que tampoco tienes que hacerlo tú todo...”. Y finaliza:

  - Y sobre todo tú no te lesiones.   - Sí, mamá, sí.

 

Son consejos de madre, irracionales, cariñosos, ilógicos (¿quién busca lesionarse?, ¿quién sale a un partido a eludir una lesión?, es como aquel que dice: “yo soy un ganador”. Vale, bien, se entiende. ¿Pero, es qué hay gente que juega para perder?).

 

Pero... en una madre se tiene tanta fe que el hecho que te lo diga es una razón para que no suceda. Las madres tienen un mando magnánimo, un aura de certidumbre que te hacen sentir que no te vas a lesionar. ¡No puedes contradecirla y ya está! Pero el destino no tiene madre. Y por mucho que una madre lo ordene...

 

Como un entrenador, que antes de un partido te entrega el “scouting” (hojas donde se estudian las características del rival, sus sistemas, etc.) del otro equipo. Hoy te toca defender a “la bomba” Navarro, lees sus características: “puede penetrar a canasta con ambas manos, arma el tiro rápido por lo que es importante estar cerca de él. Cuidado con pegarse en exceso pues es listo para sacar faltas. No dejar de defenderle lejos del aro puede sorprender con tiros de larga distancia (hasta 7 metros) con buenos porcentajes. Precaución con su primer paso que no nos pille de sorpresa, excelente en tiros de 2 lanzando por encima del defensor. No enviarle a la línea de tiros libres ya que  saca así muchos puntos...”. Y llega el partido. Y Navarro te mete un triple. Y el entrenador grita:

  -¡Que no te separes! ¿No lees el “scouting”?   -Sí, entrenador, sí.

Y le decimos que sí abandonados a lo irremediable.

 

Como a una novia que te explica la blusa que acaba de ver: “es preciosa, con ribetes azules, los festones llegan hasta la rodilla; es de tirantes, muy ligera y, como para el verano, no tengo casi nada... Además es de gasa y como es blanca la puedo combinar con todo... y encima está rebajada un 30%...”.

  -¿Pero me estas escuchando? ¿Me la vas ha comprar?   -Sí, cariño, sí.

 

Y es que siempre existe lo  ineluctable, causas inevitables... certezas. Caminos que van a Roma, la lluvia que va a parar al mar, Naranjito al 82, Chanquete al barco, Romay a una falta...