Inclusivos, no excluyentes - por César Nanclares
Pasado y presente. El baloncesto debe ir en busca de su futuro...
Empiezo a escribir mientras veo a La Roja bajarse del avión en Barajas y me acuerdo de aquella maravillosa tarde-noche de septiembre de 2006, cuando Los Golden Boys “quemaron” la Plaza de Castilla (todavía recuerdo el ¿inoportuno? incendio en una de las megatorres…). También me vienen a la memoria cual niños malcriados, los “futboleros” envidiosos que pretendían ningunear la gran hazaña de los chicos de Pepu. Pocos sentimientos hay más ruines y autodestructivos que la envidia…
La gente del basket no somos así. O al menos no la mayoría. Pero nunca me ha gustado el aire altivo e “intelectualoide” de algunos aficionados españoles a la pelota naranja. Porque es cierto que el baloncesto es más rico tácticamente y por tanto más difícil de entender o desgranar que el fútbol, pero por lo mismo, la simpleza aparente del balompié nos da lecciones de que es el deporte más orgásmico de todo: pocas sensaciones concretas son tan bestiales o primarias como las que produce un gol.
Sí, yo soy muy aficionado al fútbol, tanto como al baloncesto. Y no lo oculto. Siempre me pregunto qué vería en directo y qué en diferido, si la Selección Española de fútbol y la de baloncesto jugaran una final el mismo día, a la misma hora… El domingo me lo volví a preguntar en silencio, ahora que La Roja, ¡por fin!, gana como Los Chicos de Oro.
Siempre admiraré a aquellos que se adaptan a cualquier plan, a lo que le ven siempre lo positivo de las situaciones y claro, sí o sí, se acaban divirtiendo. J.L. Sáez, presidente de la FEB, hoy ha estado listo y no listillo, cuando ha dado la enhorabuena a los campeones de la Eurocopa y en un sueño posible ha reconocido que en el 2008 puede haber doblete finalista fútbol-baloncesto, como lo hubo en 1984 (Final de la Eurocopa de Francia y Final de los JJ.OO. de Los Angeles).
El que pretenda competir contra el fútbol se chocará siempre con el muro del deporte rey. Un muro de lamentaciones basquetboleras, cansinas e injustas. ¿Qué deben hacer entonces los aficionados al piragüismo, por ejemplo, cuando no ven ni una línea de su deporte en la prensa deportiva? Seamos listos, cual base cerebral, y hagamos "la gran Real Madrid” cuando fichó a Petrovic de la Cibona: “Si no puedes con tu enemigo, únete a él”.
Basta de quejas. Formemos buenos jugadores; eduquémosles para “vender” el producto, pensemos en una puesta en escena más atractiva, con pabellones mejor iluminados, parqués más pulidos y zonas bien pintadas; diseñemos equitaciones más atractivas; exijamos transmisiones de televisión “curradas”… y así podría estar hasta mañana. El basket español, y por extensión el europeo, es un como un cuarentón hipocondríaco, que mientras se busca manchas “graves” en el paladar, su mujer se la está pegando con el vecino del otro lado del descansillo… la NBA. ¡Seamos inclusivos, no excluyentes! País…
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