Los aficionados de la Penya se rinden a Aíto

Aíto García Renses merece un monumento. Bueno, tampoco hay que exagerar. Quizás con poner su nombre a una calle de Badalona bastaría. Pero es indudable que Don Alejandro (como lo llamaba Andrés Montes) tiene gran parte de la culpa de la resurrección de la Penya. En cinco años hemos pasado de sufrir como siempre viendo a nuestro equipo a disfrutar como nunca.

 

El crecimiento no ha sido fruto de la casualidad o de un golpe de suerte. Si Pepu hablaba en su momento de BA-LON-CES-TO, con Don Alejandro y el Joventut hay que hablar de TRA-BA-JO y PRO-YEC-TO, palabras desconocidas para algunos conjuntos. Don Alejandro llegó a un equipo que estaba desahuciado, en una dinámica perdedora. Y poco a poco, gracias a su política de cantera y de fichajes "basura" (luego lo explico), ha construido un equipo ganador. Un conjunto que se deja la piel en la pista, que muerde atrás, y que apuesta por el espectáculo.

  

Es cierto que no podemos obviar la presencia de Ricky y Rudy. Dos de los mejores talentos de la historia del baloncesto español. Pero no podrían destacar como lo hacen si alrededor no tuvieran un equipo, aunque esté hecho de retales. Algunos, verdaderos secundarios de lujo. "Primero fichan los demás y después, con lo que sobra, fichamos nosotros". Así explicaba Don Alejandro el pasado verano la política de fichajes del club.

 

Para esta temporada se apostó por el canterano Pau Ribas en lugar de Marcelinho Huertas, que se ha salido en Bilbao. Llegó Demond Mallet, un escolta atrapado en un cuerpo de base (tamaño de bolsillo). Un tirador excelso y compulsivo (si las mete, que tire), gran defensor, y portador del buen rollo al vestuario. Un jugón que ha hecho olvidar al maestro Bennett.

 

En el puesto de alero tenemos una de las claves del equipo: Lubos Barton. Tira de cerca, tira de lejos, sube el balón, rebotea, asiste, defiendo pequeños y grandes... Todo ello desde la más absoluta discreción. Garbajosa dijo una vez que no entendía como ningún equipo grande de la Lega italiana había apostado por él cuando estaba allí. Yo tampoco. Por suerte, en Badalona hace tiempo que disfrutamos de su trabajo escuro.

 

Pero en el juego interior es donde más destaca el acierto en los fichajes "basura". Han llegado Eduardo Hernández Sonseca y Jerome Moiso. El primero no pasaba de ser un jugador de relleno en el Real Madrid. El francés, un trotamundos que en Europa no había conseguido terminar una temporada con el mismo equipo que la había empezado, se ha convertido en el otro MVP de la Copa ULEB por obra y gracia de Rudy (y por haber desactivado a Marc Gasol en la final). A ellos hay que añadir la fotocopia en blanco y negro de Nowitzki, Jagla, y a Petar Popovic, que llegó para cubrir el hueco de Baxter y se ha ganado el corazón de los aficionados.

 

Teniendo poco dinero para estar en la élite, la imaginación y el riesgo forman parte de la política del club. Y de momento, está saliendo cara. Pero será importante construir una buena base para que en el futuro no haya más desiertos que cruzar.