Gallinari: más virtudes que defectos

Gente, otra vez os propongo un tema para debatir. Partiendo de la base que en este maravilloso deporte se puede debatir todo y nadie está en posesión de la verdad absoluta, esta semana lanzo un desafío a los que tanto gustan de hacer hincapié en lo que le falta a un jugador, en lugar de alabar lo que tiene.

 

Sí, les mostraré como los peros están eclipsando a los buenos jugadores o minimizando su talento. Antes, tener a un tipo que te abría las zonas a base de triples era una bendición, ahora es “solo” un tirador y no mucho más. Y así miles de ejemplos…

 

Hace unas semanas asistí a unos de los exitosos Circuitos Sub-20, que tanto ayudan a la progresión de los pibes. Muchos de ellos, de hecho, están ya preparados para jugar en una competencia de alto nivel. Sin embargo a mi alrededor volvió a aparecer, con mucha frecuencia, el vicio que hoy nos ocupa: el pero. Los aludidos, consultados o no, comienzan siempre opinando de un jugador con un adjetivo bueno, para luego soltar la ristra de peros: “ El jugador número 9 juega muy bien, pero no tira de fuera, no defiende bien, y muchas veces se le va la cabeza… (¡Jeje, 1 a 3 en contra!). A ese no ya no le fichamos”.

 

Venga, entonces buscamos a otro, un pívot. La opinión no tarde en oirse: “Juega bien el pick and roll, pero no va al rebote ofensivo, corre mal el balance defensivo y tira mal los tiros libres…”. A los más afortunados les ven dos o tres cosas buenas, pero al final los pero nunca son menos que las virtudes.

 

De tanto oirlas comencé a prestarle más atención a estas reflexiones, no sólo en la cancha o viendo algún partido en la grada, sino también en los bares, cunas del pero continuo y cuya costumbre ha sido importada al basket de otros deportes aún más populares. Una vez coincidí con gente del fútbol y me di cuenta de que los peros también van y vienen antes que las cosas bien hechas.

 

El caso es sacar peros. Tantos y tantas veces que algunos estudiosos de la estadística enseguida te buscan algo (que por supuesto existe… ¡somos humanos!) y lo remarcan sin pudor. Hoy en día  cualquier análisis termina con un pero; es imposible evitarlos. Incluso hasta al mismísimo Kobe Bryant (posiblemente el mejor jugador del mundo…), le sacan el inapelable pero… ¡¡¡es egoísta!!!.

 

¡Jajaja! Por favor, señores, es imposible que un jugador no tenga defectos, pero es injusto empapar los comentarios con pero. Lo más gracioso es que cuando nos referimos a un ex jugador, siempre hablamos maravillas de él, como si hubiese sido la réplica del niño prodigio Lebrón James. Y la frase pasa de ser un pero tras otro a ¡¡Qué bueno era!!, ¡¡Ese sí que sabía jugar!!. Pareciera que tenés que retirarte para que tus virtudes tapen tus defectos.

 

Por cierto y para acabar, sólo se me ocurre un jugador que rompería esta tendencia de teñir todo de peros y ese es Michael Jordan. Aunque no lo quería nombrar, no vaya a ser que aparezca algún iluminado y se le ocurra tirar del famoso y popular PERO.