VAL-DE-PE-ÑAS
- por Lucio AnguloLas peñas de Cáceres, de las más animosas y famosas del baloncesto español
Esto va de Peñas. Sensaciones vivas, vanguardia y tradición conviven en perfecta armonía tras el equipo. Crean en el campo un aroma balsámico con notas de fruta madura. El recuerdo es fresco, ligero y persistente de taninos suaves y redondos. Estos grupos maridan bien con un equipo conjuntado. Aportan nobleza y colores intensos con matices agudos característicos de grandes caldos y procedentes de los mejores viñedos… Vamos, como el vino.
A cualquier padre que su hijo le diga:
- Papá quiero hacerme de la Peña.
Seguramente se le pongan los pelos como escarpias y seguramente se vuelva afectado a su madre y diga:
- ¡Qué hemos hecho mal…! ¡En qué nos hemos equivocado!
Padres del mundo, no preocuparse. Para tranquilizarles les diré que en las “Peñas”, como en cualquier gremio hay personas buenas y malas. Sirva como ejemplo las cárceles, los centros de rehabilitación, los partidos políticos… me parece que este último no es un buen ejemplo.
Si su hijo esta decidido a dar este paso, no se exalte, que no note el miedo en sus ojos. Es algo normal. Décadas tras décadas los adolescentes han buscado la forma de autorrealizarse.
Casualmente un estudio de Uasintón demuestra que es en esa misma época cuando a muchos padres se les agudiza su úlcera de estómago y, si no la tuviesen, el estudio dice que a dicho padre le sale una. De cualquier forma si su hijo sigue con tal determinación, coja el teléfono y contacte con un psicólogo especializado… que no tenga un hijo en edad adolescente.
Podemos ofrecerle como ayuda algunos patrones. Por ejemplo, esté atento a sus pautas de conducta:
CASO 1: Su hijo llega a casa y durante la cena permanece con la mirada baja, moviendo la comida sin ver su programa favorito “Nenas fieras y ardientes”; repentinamente estalla en un arrebato de ira rompiendo media vajilla, tres cuadros y parte de la porcelana fina. No se altere. Piense que quizás su equipo favorito ha perdido. Sean comprensivos. Quizás al principio no se percaten de estas pequeñas reacciones. ¡Preste atención!
NUESTRA RECOMENDACIÓN: Con voz queda y relajada dígale: “Hijo, yo te comprendo. Este equipo es una basura al que deberían deportar de nuestro país. A todos y cada uno de ellos, uno por uno. Mugre, inmundicia, bazofia…” Y luego puede sugerirle: “¿Te apetece que nos vayamos a tomar unos vinos?”.
CASO 2: Su hijo llega a casa y no cena apenas permaneciendo con la mirada baja y cabeceando ligeramente sin prestar atención a su programa favorito de la TV: “Sucias y perversas”. Y de repente estalla en una algarabía profiriendo gritos eufóricos y empieza a romper media vajilla, tres cuadros y parte de la porcelana fina. Mantenga la calma. Piense que quizás su equipo favorito haya ganado. Anímele en sus aficiones. Preste atención a sus reacciones, al principio no será fácil.
NUESTRA RECOMENDACIÓN: Con voz queda dígale: “Hijo, este equipo es lo más grande desde la construcción de la Capilla Sixtina. (No se vaya con ambages, no sea mesurado. Los extremos son buenos). Son grandes, excelsos, eminentes, magnánimos…” Y luego puede sugerirle: “¿Te apetece que nos vayamos a tomar unos vinos?”
*Los beneficios de este texto serán destinados a Hígados sin Fronteras. Para aquellos que altruistamente han castigado su hígado de forma filantrópica. Para vosotros “Peñistas”…
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Comentarios 2
sraly - 01 Mar 2010, 14:48
Otra vez lo volviste a hacer, enhorabuena!!!
Golfinegro - 23 Feb 2010, 20:34
jajajaja, buenisimo.
QUE GRANDE ERES, LUCIO, QUE GRANDE ERES!!!!!
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